Bambi vs. Godzilla

"Interestelar": la corazonada de Christopher Nolan

En algún punto de la gira de promoción de Interestelar, Christopher Nolan dijo algo que servirá como respuesta a quienes no les convenza la dirección inesperada que toma su noveno largometraje: "Si de verdad quieres intentar y hacer una gran película, no una buena película, una gran película, tienes que tomar muchos riesgos".

En la búsqueda de esa gran película, Nolan tomó riesgos que nos tienen más ocupados midiendo qué tan cerca o lejos quedó de ser obra maestra en lugar de discutir aquello suficientemente valioso que muestra en pantalla.

Su principal riesgo fue obedecer a su instinto y no a su imaginación.

Para Interestelar no inventó tecnología especial que le permitiera filmar lo imposible, no cambió reglas narrativas o transformó un género. Simplemente nos entrega su película más emocional y con conclusión más básica. Esperábamos que nos explotara la cabeza y, al menos la mía, hizo implosión.

Interestelar se sitúa en un futuro sin año específico. Las condiciones en la Tierra ya no permiten el cultivo de alimento alguno, salvo el maíz. Es momento de enviar a un grupo de ingenieros espaciales a otra galaxia en busca de un planeta habitable para la humanidad.

Cooper (Matthew McConaughey) es un ex piloto e ingeniero de la NASA que se verá en la obligación de liderar esta misión. Ir en busca de una salvación para la especie humana implicará dejar a su familia por tiempo indefinido. Tal vez años, tal vez décadas.

Vale la pena no adelantar demasiados detalles de trama de una película de Nolan porque algo en lo que podemos coincidir admiradores y detractores es que el hombre sabe vender sus películas mejor que nadie.

No sólo la trama de sus premisas nunca se desenvuelve acorde a su respectivo trailer. También los actores y los personajes que interpretan se mantienen en confidencialidad, revelándose en su debido momento. Del mismo modo en que la dinámica de los ladrones de ideas en Inception se revela hasta que vemos la película, los factores que marcan el viaje de Cooper a otra galaxia son clave y los conoceremos sólo hasta adentrarnos en las casi tres horas de duración de Interestelar.

Dejemos a un lado cuestiones como la presunta imitación de 2001: Odisea del espacio, de Kubrick y lo sobreescrito de su guión (que si los diálogos son palabrería, que si sus escenas son redundantes). De las grandes obras de ciencia ficción, Nolan no se conforma con evocar el diseño de un artefacto espacial o un patrón de guión. Su hazaña es rescatar el canon.

Cuando recién salí de ver Interestelar sentí que le faltó acción.

Me conmovió hasta el llanto, me hizo pensar hasta la jaqueca pero no hubo acción. Me tomó unos días recapacitar que eso no la volvía una cinta incompleta: las grandes obras de la ciencia ficción son meditaciones y no catarsis. Y aquí un segundo riesgo: corregir el complejo de película de acción que impera en el sci fi actual, en el que humanos enfrentan a aliens y, de paso, destruyen el planeta entre rayos láser y bombas.

Especular cómo será el futuro es para Nolan un ejercicio completamente distinto al de sus contemporáneos hollywoodenses:

el destino de la humanidad se debate en un granja, sin alarmismo apocalíptico, entre agricultores sin tablets, que nunca visitan laboratorios con puertas automáticas y computadoras invisibles.

Luego, al viajar al espacio, el mayor conflicto de los protagonistas se suscita cuando descubren que en la galaxia que exploran el tiempo transcurre más lento que en la Tierra. Una hora pisando uno de sus planetas equivale a siete años en la Tierra. Para los tripulantes del Endurance, la presión es manejable como hombres de ciencia e insoportable como hombres de fe con seres queridos a los que no verán crecer o envejecer.

Esta combinación de emotividad y meditación hace de Interestelar una cinta cuya preocupación por el futuro se siente honesta. Su desenlace puede no ser rotundo y su postulado sobre el amor como lo único que trasciende el tiempo y el espacio podría, en opinión de algunos, derrapar en lo cursi.

Pese a ello, Christopher Nolan continúa haciendo el entretenimiento más audaz y estimulante de los tiempos que corren.


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Dulcería

 

Errores de dedo que reinventan películas


El usuario austindlight de la red social Imgur tuvo la brillante idea de ilustrar los títulos de películas mal escritos que leía en la web.


El resultado es una serie de dibujos humorísticos que sirven como pósters alternativos a Robocop (Obocop) Brave (Rave); Finding Nemo (Finding Emo) y muchas más.


Link: http://imgur.com/a/f2wSg


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Cuadro por cuadro

 

ESTA SEMANA ESCRIBÍ BAJO LA INFLUENCIA DE...


El álbum Hot Dreams, de Timber Timbre: http://youtu.be/7Ya5Z8B0Rqc?list=PLxpRNq5SCAvJ5aH5jekBwibEyhd6FPxlR


The Force Awakens: el nuevo título del episodio VII de Star Wars y la reacción de la afición http://www.sopitas.com/site/401722-y-aqui-estan-los-memesde la-nueva-pelicula-de-star-wars/.


La debacle por las notificaciones de Whatsapp: http://www.milenio.com/tendencias/Whatsapppalomitas_ azules-mensaje_leidoservicio_ mensajeria-whatsapp_double_ check_0_404359738.html.


El orgullo de saber que Demian Bichir estará en una película de Quentin Tarantino:

http://variety.com/2014/fi lm/ news/channing-tatum-demian-bichirhateful eight-casting-1201349699/.


La primera imagen de Juliette Binoche en Nobody wants the night, bajo la dirección de Isabel Coixet:

https://twitter.com/Nacimwoodrow/status/530430050769055746/photo/1


Snowpiercer, de Bong Joon-ho. Directo a la lista de lo mejor del año.


El trailer de Chappie, de Neill Blomkamp: https://www.youtube.com/watch?v=HhNshgSYF_M.


El póster de The Neon Demon, la nueva película de Nicholas Winding Refn:

http://www.pinterest.com/pin/153685406009707032/.


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