Bambi vs. Godzilla

"El Hobbit: La desolación de Smaug"


No es un misterio saber por qué, el año pasado, El Hobbit: Un viaje inesperado no fue una película importante. Su historia tarda en arrancar, su primer acto es largo, lento, los enanos cantan. Y no como en Blancanieves.

En La desolación de Smaug, Peter Jackson hizo los ajustes necesarios para que la franquicia más querida por Nueva Zelanda y el mundo (en ese orden) regrese a mejor forma. No a la mejor de sus formas, como cuando El retorno del rey obtuvo el Oscar a Mejor Película en el 2003, pero sí a una clase de entretenimiento de primer nivel.

Thorin y su comitiva de doce enanos y un hobbit están por llegar a la Ciudad del Lago. Se acerca la hora de que el hobbit Bilbo Bolsón cumpla su parte del trato con los enanos: robar la Piedra del Arca del lugar donde duerme Smaug, el dragón que desterró a los enanos de su reino y se quedó con su tesoro. Cuando lleguen hasta la Montaña Solitaria, Bilbo deberá ingeniárselas para hallar la puerta secreta que conduce al tesoro y el dragón. Mientras tanto, Gandalf el gris se ha separado del grupo para investigar quién es la fuerza maligna que está comenzando a manifestarse en varias regiones de la Tierra Media.

Al igual que buena parte de los episodios intermedios en las trilogías épicas, este eslabón se favorece por default de su cercanía al gran clímax. Saber que estamos a medio camino de la gesta de Bilbo y muy cercanos al enfrentamiento entre el héroe y la fuerza antagónica sienta un tono más tenso y emocionante. Influye también que la novedad estética de filmar y proyectar esta serie en High Frame Rate (velocidad de grabación y proyección a cuarenta y ocho cuadros por segundo) ya fue asimilada por el público con a) júbilo o b) resignación.

La principal mejora entre Un viaje inesperado y La desolación de Smaug es que sus casi tres horas de duración están mejor secuenciadas. Sin ser todas vitales para contar la historia, sus escenas mantienen el ritmo y van superándose en acción, grado de dificultad e impacto una detrás otra.

La Tierra Media y sus habitantes ya nos fueron presentados con bombo y platillo hace una década. Es difícil que nos roben el aliento como la primera vez. Esto no significa que no podamos disfrutar del virtuosismo técnico con el que Jackson imprime realismo y emotividad a imágenes que fueron completadas digitalmente en una computadora. Supera el límite que el mismo impuso con las enormes secuencias de acción de la trilogía del anillo, evitándonos el déjà vu a lo largo de cinco espectaculares combates con orcos, arañas gigantes, elfos y un dragón estremecedor.

Con una estructura simple y repetitiva (peregrinación, peligro esquivado, peregrinación, peligro esquivado…). La desolación de Smaug difícilmente restaurará nuestro sentido del asombro, aquel que se quedó con Frodo, hace una década. Algo que sí sorprende (al menos a mí) y es, relativamente, el mayor acierto, es la vieja escuela con la que sus creadores se atrevieron a levantar esta costosa producción. A diez años de la trilogía de El señor de los anillos, el mundo y la manera de hacer blockbusters han cambiado, no así el estilo de Peter Jackson; ágil, rítmico y agresivo cuando se requiere aunque, en lo general, clásico y dentro de un código moral que nada tiene que ver con las franquicias irónicas, juveniles y sexies de la actualidad.

Esta forma antigua de hacer blockbusters es evidente en los diálogos, la ingenuidad o nobleza de sus personajes, el uso de los lenguajes inventados por Tolkien (¿estamos de acuerdo que cualquier otro productor los hubiera sacrificado en un mundo que odia los subtítulos?). Todas estas características son, naturalmente, gestos de respeto a la obra de J.R.R. Tolkien. No obstante, en una adaptación de literatura a cine, siempre hay un afán por modernizar el material que se aborda. Exceptuando sus escenas de acción más violentas, El Hobbit no tiene ese afán. El mejor ejemplo son sus protagonistas: Martin Freeman como Bilbo e Ian McKellen como Gandalf no son una dupla en respuesta a The Hunger Games, Ender’s Game, Divergent o cualquiera de las franquicias derivadas de best sellers. No estoy confundiendo la literatura de Tolkien con los best sellers del presente. Lo que me sorprende es que una película como El Hobbit se salga con la suya en una industria que no tolera nada que huela a viejo.

En cuanto al reparto de actores: Martin Freeman como Bilbo, cumple; Richard Armitage como Thorin, cumple, Benedict Cumberbatch en la voz de Smaug, se roba la película. ¿Cuántos blockbusters se puede robar Cumberbatch en un mismo año? La respuesta es: dos. Star Trek en la oscuridad, en la que fue el sensacional villano, y esta secuela de El Hobbit.

Sin demeritar todas las horas de renderización en computadora que hicieron posible al impresionante Smaug, la voz de Cumberbatch es, incuestionablemente, el clímax de esta historia. Un clímax de cuarenta y cinco minutos. Su último parlamento, con el que cierra esta segunda de tres partes, es la clase de cosas que te sorprende boquiabierto cuando las luces de la sala se encienden.

Cuadro  por cuadro

Esta semana escribí bajo la influencia de...

El primer tráiler de Interstellar, la nueva cinta de Chritopher Nolan: http://bit.ly/1fuiobn.

El sofisticado trailer de Godzilla que nadie advirtió y a todos fascinó. Visualmente aspira a mucho y el reparto es inconcebible: http://bit.ly/1cJ0LUS.

La ecléctica y discutible lista de las cien mejores películas en la historia, según los curadores de The Alamo Drafthouse, la cadena de salas de cine de culto. Se esperan proyecciones de estos títulos a los largo del 2014: http://bit.ly/18IYBTS.

La idea de una cinta animada (para niños) basada en la historia de Anna Frank y dirigida por el realizador de Waltz with Bashir: http://bit.ly/1dBfKih.

Ron Burgundy, el protagonista de Anchorman2: informando el inicio del maratón Guadalupe.Reyes: http://bit.ly/18swqKS.

Esta serie de esculturas del chileno Sebastián Errazuriz: un zapato inspirado en cada ex novia: http://bit.ly/19biVxB.

Este flashmob en honor a Nelson Mandela, llevado a cabo en Sudáfrica: http://bit.ly/1d6eVNF.

El cover de Wrecking Ball de Miley Cyrus hecho por London Grammar: http://bit.ly/1de1pry.

Relaxed: una aplicación que programa autorespuestas para tus redes sociales: Autorelaxed.com.

Pósters de películas ficticias 'dentro de Los Simpson'

El diseñador conocido como Old Red Jalopy hizo esta colaboración especial con MTV News. Se trata de pósters hechos con base en las películas ficticias que se mencionan en episodios de The Simpsons.

Link:  http://on.mtv.com/1cfnd48


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