Bambi vs. Godzilla

'Hilda': la autocrítica imposible entre los ricos de Monterrey

Susana Le Marchand busca una niñera que se haga cargo de su nieto. Cuando su ex jardinero la visita para abonarle un préstamo que ella le hizo para comprar una casa, le lleva un suéter tejido de parte de su esposa, Hilda. Conmovida por este gesto, Susana le ofrece a Hilda el trabajo de nana. Después, la aparta de sus deberes para que le haga compañía y desahogar su falta de afecto a espaldas de su marido pretencioso y un hijo poeta que rehúye a sus responsabilidades de adulto. No es una amistad espontánea con su sirvienta la que permitirá a Susana externar su crisis. Es una obsesión que la llevará a un extremo enfermizo en el que Hilda perderá voluntad y libertad.

Como idea, premisa y, sobre todo, gracias al trío actoral conformado por Verónica Lange, Adriana Paz y Fernando Becerril, Hilda nos incita a reprobar el clasismo y la desigualdad social. Lo que no hace es evolucionar la discusión sobre estos temas, llena de clichés, lugares comunes y maniqueísmos. Los ricos comen langosta al ritmo de un cuarteto de cuerdas, son crueles e insensibles. Los pobres son nobles, bien intencionados, tienen dignidad. Los matices intermedios son un lujo que ninguna de las dos clases puede costear.

En su debut cinematográfico, el realizador Andrés Clariond identifica dónde está la historia que vale la pena contar (entre las dos mujeres) y conoce la fibra sensible que debe pulsar; la desigualdad social. Es la profundización del tema la que no consuma. Lo que hace destacar a esta cinta es nuestra necesidad de condenar, a la menor provocación, la problemática que aborda.

Sus aciertos, porque que los tiene, son: una trama entretenida, un argumento que no se pierde o divaga, los giros dramáticos que transforman al personaje de Susana y las actuaciones.

Mis cuestionamientos hacia Hilda surgieron después de leer un texto ultrapermisivo y parcial que el portal de Carmen Aristegui concedió al director de la cinta. Un síntoma de los medios en México: escépticos, rigurosos e implacables sólo para temas y figuras del ámbito político, condescendientes y laxos con quienes hacen entretenimiento. En el texto, Clariond se refiere a sí mismo como un insider de los ricos de Monterrey y autoproclama su película como un ejercicio de reflexión y catarsis indispensable, una película sobre la lucha de clases en México. Bajo este entendido, hay cosas que se pueden debatir.

El personaje de Susana está escrito y actuado desde el ángulo de la salud mental. Pareciera que no es responsable de sus delitos de clase, como decir: "Nunca he tenido una Hilda" a la esposa del jardinero cuando la contrata. Es válido, la película está en clave de farsa o sátira, busca lo absurdo y grotesco de sus personajes.

En el caso de Hilda, es comprensible que tenga pocos diálogos y se comporte sumisa e introvertida. Ésta puede ser la conducta que se espera de una empleada doméstica. Pese a ello, el personaje no recibe oportunidad de mostrar ya sea en acciones o guiños su psicología y vida interior. Cuando su marido habla con ella para que acceda a quedarse los fines de semana en casa de los Le Marchand, la escena es mostrada desde el punto de vista de Susana; a la distancia, sin diálogos. ¿Qué piensa Hilda?, ¿qué pasa por su cabeza?, ¿acepta ser rehén de Susana por órdenes del esposo o por iniciativa propia?, ¿qué le inspira Susana a Hilda?, ¿miedo, rencor, compasión?, ¿cómo se siente Hilda cuando descubre que su patrona la tiene recluida sin poder ver a su familia? Resulta irónico que la Conapred haya avalado esta cinta, siendo su guión el que sub representa a la empleada doméstica, al no desarrollar el personaje a la par de su empleadora.

La curiosidad que me surgió con más fuerza al ver Hilda es, siendo ésta una cinta regiomontana, ¿por qué situar la historia en la Ciudad de México en lugar del Noreste del país? San Pedro, para que se entienda. Una élite que, dicho sea de paso, amerita ser señalada y expuesta.

De ser esta una cinta para reflexionar, aquí hay más complicidad que crítica.


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Cuadro por cuadro

Esta semana escribí bajo la influencia de...

"Sea calls me home", la nueva canción de Julia Holter: https://www.youtube.com/watch?v=KK7saI1S8V8.

Mad Max: Road Fury visualizada como una pintura egipcia: http://kottke.org/15/09/mad-max-fury-road-as-an-ancient-egyptian-painting.

El Shawarma, mi nueva comida callejera favorita: http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Shawarma.

Mi vocación secreta: Paparazzi de libros: https://instagram.com/p/6qiCPqMAfB/?taken-by=macsimiliano.

Este increíble retrato de Ava Gardner a los 13 años: https://www.pinterest.com/pin/153685406011307142/.

Paul McCartney en esta publicidad de una carnicería: https://www.facebook.com/CarnesRamos/photos/a.350649758290511.86627.346887228666764/980936028595211/?type=1&theater.

Esta entrevista con Anthony Daniels, el actor que interpreta a C3PO: http://www.theguardian.com/film/2015/sep/03/the-secrecy-has-been-ludicrous-star-wars-actor-anthony-daniels-on-the-new-film-and-his-life-as-c-3po?CMP=share_btn_tw.


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Dulcería

El perfeccionismo de Pixar

Sabemos que los estándares de Pixar son los más altos en términos de técnica y producción. Pero al hablar de comprender el universo en el que se desarrollarán sus películas, ¿hasta dónde son capaces de llegar? Este making of de Buscando a Nemo dura 25 minutos, fue estrenado en el 2003 y revela, hablando de perfeccionismo y estándares de calidad, que todos los involucrados en la realización de esta épica marítima de Pixar debieron certificarse en buceo.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=neJFuTKWzfc.


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