Bambi vs. Godzilla

"Guardianes de la Galaxia"

Si sientes que necesitas recargar ánimo y fe en la derrama de diecisiete títulos que Marvel Studios estrenará de aquí hasta el 2018, Guardianes de la Galaxia es la película que debes ver. No es la más accesible ni la mejor de la marca, su valor radica en que es una variante al entretenimiento que ya sentíamos ligeramente repetitivo en las últimas entregas de Marvel.

Peter Quill es un ladrón que será el blanco de una persecución de cazarrecompensas, luego de robarse una esfera que es codiciada por Ronan, el temible líder de la raza Kree, quien desea este objeto para causar destrucción en el universo. Peter descubre que no sólo Ronan ha enviado a un emisario para quitarle la esfera. Además de Gamora (la asesina enviada por Ronan), tras él están Rocket (un mapache malhumorado) Groot (un humanoide con forma de árbol) y Drax (un presidiario en busca de venganza). Eventualmente estos cinco entenderán que pueden aliarse contra Ronan y darle un mejor uso al objeto más buscado de la galaxia.

Inmersa en el look abarrocado y kitch del sci fi de los años ochenta, con déjàs vus de Blade Runner, Indiana Jones, Volver al futuro y mitología espesa en nombres, razas, jerarquías y planetas, Guardianes de la Galaxia ofrece demasiado al ojo. Lo que la hace digerible es la actitud completamente irreverente de sus héroes, el tono cómico desenfrenado de su acción. El humor ha sido componente en otras aventuras de Marvel. Aquí es esencial. En el rol de Peter Quill, Chris Pratt es sensacional bajo las órdenes de James Gunn, sorprendente director que nos hace olvidar sus formación insuficiente (guionista de las dos Scooby Doo) para tomar el mando de esta franquicia a la que, antes de estrenarse, ya le habían autorizado su secuela. Por lo general, los productos de Marvel son sinónimo de diversión. En una valoración más estricta, Guardianes de la Galaxia es la cinta más divertida de su catálogo. Sospecho que si le quitáramos los chistes no se sostendría igual. El hubiera, afortunadamente, no existe.

 

Amor a la carta (“The lunchbox”. India, 2013). Dirección: Ritesh Batra. Elenco: Irrfan Khan, Nimrat Kaur, Nawazuddin Siddiqui, Lillete Dubey.

En Bombay, India, cocinar con abnegación al marido es tradición ancestral. La comida casera recién preparada por el ama de casa es enviada al jefe de familia a través de un sistema de repartidores de ciento veinte años de antigüedad llamado dabbawalas. Ellos recogen, trasladan, entregan y devuelven la lonchera vacía a cada hogar del que salió. De acuerdo a un estudio de la escuela de negocios de Harvard, los dabbawalas son tan eficaces que hacen una entrega errónea de comida tan sólo una en un millón de veces. En ese diminuto margen de error ocurre la historia de nuestra protagonista.

Ila pretende recuperar la atención de su marido perfeccionando su técnica de cocina. Pero el dabbawala que transporta su lonchera se la entrega a Saajan, un viudo solitario que ha comenzado la cuenta regresiva hacia su retiro laboral. Después de probar la comida de Ila, Saajan decide no corregir la situación. En cuestión de horas Ila también se a cuenta que está cocinándole a otra persona. Curiosamente, ella tampoco hace nada al respecto. Seguirá comunicándose con el hombre que se come todo lo que prepara. Primero, con comida. Luego, a través de cartas.

Bautizada en español por alguna descendiente de Corín Tellado como Amor a la carta, The lunchbox es una película necesaria que expande ciertas ideas limitadas que reafirmamos a cada ida al cine.

Expande la idea del cine indio, al que percibimos principalmente como fuente de exotismo colorido, cantado y coreografiado. Es una historia íntima, contenida, que trabaja al interior de sus personajes.

Expande nuestra idea de la comedia romántica, alternando comedia y romance en dosis sutiles que dejan espacio a sentimientos más complejos.

Expande nuestra idea del romance virtual que sólo imaginamos posible mediante la tecnología. Es fascinante como la ópera prima de Ritesh Batra construye un lazo en el que jamás vemos teléfonos o computadoras.

 

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Dulcería

 

¿Quién es James Gunn?

 

Esa es la pregunta que nos estamos haciendo algunos de los que fuimos a ver Guardianes de la Galaxia. Este director de 43 años, cuyos créditos en cine se reducen a dos menciones como guionista en Scooby Doo, fue encomendado por Marvel Studios a dirigir esta ambiciosa franquicia que algunos señalan como la respuesta de Marvel a Star Wars. Antes de Scooby Doo, el mayor éxito de Gunn fue PG Porn, una serie de sketches que muestran cómo sería el cine porno si tuviera que apegarse a la clasificación PG (Parental Guidance). La idea es buena y consistentemente graciosa. Lo que no queda claro es cómo ésta, su mayor obra, lo llevó a dirigir Guardianes de la Galaxia.

 

Link: http://jamesgunn.com/pg-porn/

 

 

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Cuadro por cuadro

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...

 

Esta alternativa para los fanáticos del deporte que no puedan ir al estadio: http://bit.ly/1rua00w

 

Get Off My Internets: una comunidad de haters de blogueros con 50 mil usuarios activos, 21 millones de views y medio millón de visitantes únicos: http://getoffmyinternets.net/

 

El video del exorcismo de Sabrina Sabrok y su pentagrama de seis puntas: http://youtu.be/ozN_qH1tzyY

 

La verdad sobre la anatomía de Spider Man. No hagan click si no quieren saber qué es lo que en realidad dispara el Hombre Araña cuando combate a sus contrincantes: http://bit.ly/1mafH00

 

Ultraviolence, el nuevo álbum de Lana del Rey: http://open.spotify.com/album/0LSYGjqzhWlvje8yFV0fAE

 

Face o mat: el proyecto del ilustrador sueco Tobías Gutmann con el que pretende darle esencia humana a la relación hombre-máquina: http://vimeo.com/79961180

 

Esta foto de  hermanas Lisa y Louise Burns, las gemelas de El resplandor, reunidas para una visita a la exhibición en honor a Stanley Kubrick en un museo de Cracovia: http://www.pinterest.com/pin/153685406009136683