Bambi vs. Godzilla

"Godzilla": los kaijus de verdad tienen curvas

El último intento del cine americano por honrar al rey de los monstruos es un caso de éxito que yo atribuyo, simplemente, al buen gusto. ¿Buen gusto? Se preguntarán ustedes si el que escribe aprendió crítica de cine en la escuela de Gaby Vargas.

Me explico.

El buen gusto en Godzilla se nota desde el reclutamiento de su director, Gareth Edwards, quien con escaso presupuesto hizo Monsters (2010): loable esfuerzo sci-fi que pese a su modesta producción, no dio pena ajena y poseía la extraña cualidad de contar, aunada a una trama de aliens gigantescos, una historia íntima entre chico y chica que ya quisiera una película indie para competir en Sundance. Vendernos al monstruo sin mostrarlo e involucrarnos emotivamente con sus personajes es lo que gustó de Edwards. Y es lo que Warner Brothers le encomendó hacer en mayor escala en Godzilla.

El buen gusto se nota en su campaña de marketing: su trailer con elegante uso de silencios en lugar de típicos estruendos, la publicación de un coffee table book con documentos de su diseño de producción, el diseño de sus materiales promocionales en salas de cines.

El buen gusto está en su guión, en el que Godzilla es una manifestación de la naturaleza sin un rol de maldad o de emisario del apocalipsis. Es una respuesta a la conducta irracional del humano como habitante de la Tierra, sin desviarse hacia el mensaje ecológico.  Los personajes tienen raíces dramáticas. Vamos, no es que el prólogo que nos explica el origen e historia del combatiente de Godzilla, Ford Brody (Aaron Taylor Johnson), sea una lección de construcción de personaje; tampoco llega al extremo del desafortunado prólogo de El Sorprendente Hombre Araña 2, en el que a nadie le importa qué pasó con los padres de Peter Parker. El viudo obsesionado por resolver la muerte accidental de su esposa en una planta nuclear, su hijo adulto que evita parecérsele en carácter y los investigadores que siguen el rastro de la criatura son tramas que no se consuman, pero cumplen cuando es necesario conmovernos o emocionarnos.

El buen gusto esta en la revelación de Godzilla. No es hasta el segundo acto que podremos conocerlo. Antes, Edwards trabaja las fibras humanas de la historia. ¿Quiénes busca a Godzilla?, ¿por qué es importante esta búsqueda para estos personajes? En términos prácticos: tenemos 45 minutos para ir al baño sin el remordimiento de perderse la primera escena del monstruo.

El buen gusto se nota en el reparto. ¿Qué haces cuando los actores del momento están apartados para otra franquicia? ¿Jennifer Lawrence, Cate Blanchett, Michael Fassbender o Robert Downey Jr no están disponibles? Entonces llamas a Juliette Binoche, Brian Craston, Elizabeth Olsen y Sally Hawkins. El mejor ejemplo de qué tan meticuloso es el casting de Godzilla está en poner a un actor tan elocuente como David Strathairn en el papel del alto mando militar, que generalmente es ofrecido a algún fisicoculturista jubilado o cualquier actor malencarado y gritón. El gran acierto del reparto se anula al darnos cuenta que ninguno de estos excelentes actores trasciende en sus personajes. Sus intervenciones tienen el valor artístico de un cameo.

El buen gusto está en sus referencias a otras películas. La estupenda secuencia del salto en paracaídas abre un paréntesis en la banda sonora original de Alexandre Desplat para insertar Requiem de György Ligeti, mejor conocida como la pieza que se escucha al final de 2001: Odisea del espacio.

Aunque la cinta no logra sus nuevas ambiciones (el drama, el desarrollo de personajes, la humanidad del relato), Godzilla consigue hacernos olvidar su categoría de B movie para apreciarla como un Blockbuster de los potentes.

 

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Cuadro por cuadro

Esta semana escribí bajo la influencia de...

El libro en el que un hombre revela que su padre biológico es El Zodiaco, acaso el asesino serial más perturbador en la historia criminal de los Estados Unidos: http://mun.do/1iUls3N

El trailer de Interstellar, de Chrisopher Nolan. No es tan atractivo como lo esperaba. Tal vez sus imágenes cobren valor con algún detalle secreto de la trama: https://www.youtube.com/watch?v=zSWdZVtXT7E.

La exagerada especulación de lo que cobró Kevin Spacey por venir al tianguis turístico en México. ¿Ocho millones de dólares? Eso cuestan dos episodios de House of Cards.

El posible nuevo proyecto de Nicholas Windin Refn: una cinta de terror basada en el caso de una turista canadiense que murió inexplicablemente en un hotel de Los Ángeles: http://bit.ly/1lyhvyZ.

Las alfombras rojas del Festival de Cannes: http://bit.ly/1lwTzxf.

La tentación de unirme al experimento llamado 20 Day Stranger, en el que durante veinte días, vía smartphone, compartes ciertos aspectos de tu vida con un extraño del otro lado del mundo. Un extraño del que nunca sabrás su identidad, al igual que esta persona nunca sabrá quién eres tú: http://www.20daystranger.com/.

 

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Dulcería

 

Perderle el respeto a Batman

Ben Affleck tiene uno de los trabajos más difíciles del mundo: interpretar a Batman en la próxima Superman vs Batman, bajo la tensión de una audiencia que no sólo desaprueba su elección como hombre murciélago, además, le tiene poco respeto. El director Zack Snyder publicó esta semana la primera imagen de Affleck con el traje de Batman y la réplica del social media no se hizo esperar. Estos son algunos de los memes que la foto de Batffleck (apócope de Batman y Affleck) inspiró.

 

Link: http://bit.ly/RRnhED.

 

twitter.com/macsimiliano