Bambi vs. Godzilla

"Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando"

La mayoría de los directores del mainstream mexicano (el cine comercial, de género) no parecen interesados en mejorar su oficio.

En la recién estrenada Club de cuervos, Gary Alazraki profundizó los errores de Nosotros los Nobles.

En Qué le dijiste a Dios, Teresa Suárez estuvo verdaderamente Así del precipicio; con Cantinflas, la realización de Sebastián del Amo no distó mucho de El fantástico mundo de Juan Orol. En Visitantes, el Acán Coen de los brillantes cortometrajes fue usurpado por un gemelo diabólico que hizo trizas su ópera prima. En A la mala, Pitipol Ibarra no se reivindicó de Amor a primera visa. Este no es el caso de Manolo Caro quien, en cada nueva película, ya sea por humildad, ambición o una combinación de ambas, está decidido a perfeccionar su cine.

No sé si cortarme las venas o dejármelas largas fue su demostración de potencial. Con Amor de mis amores, aunque el guión fue caótico y preocupante, sofisticó sus valores de producción y seguía habiendo síntomas de superación.

Su más reciente cinta, Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando es el escalón en el que toma control de creatividad, narrativa y técnica.

Y es lo bastante lograda para crear en la audiencia un interés por sus próximas entregas.

Para el argumento de Elvira..., Caro eligió como punto de partida la mexicanísima expresión "se fue a comprar cigarros y nunca regresó" y la elabora concentrándose en el viaje emocional de la mujer que se tragó la excusa de la pareja que no volvió. Cecilia Suárez es Elvira, un ama de casa que, de la noche a la mañana, tiene un marido prófugo y dos niños que sacar adelante. Negada a que sus allegados (ni siquiera su madre) se enteren de lo que está pasando, comienza a buscarlo por su cuenta. Cuando descubre por qué su esposo se ha ido, entra en crisis. Quiere llorar, pero debe trabajar ahora que ella es el jefe de familia. Entonces se le ocurre que puede hacer las dos cosas al mismo tiempo, rentándose como plañidera en la funeraria de una amiga y dispuesta a encarar a su esposo para pedirle una explicación.

Desde que el "voy por cigarros, no tardo" se convierte en el origen de esta historia, el guión se exime de rendir cuentas. Lo inverosímil es parte del universo de Caro, en el que la insatisfacción sentimental es la realidad, lo cotidiano, el caos del capitalino. Los cómplices de Elvira son la recepcionista del trabajo de su marido (Mariana Treviño), su vecina religiosa (Vanessa Bauche) y una amiga que es dueña de una funeraria en la que Elvira consigue trabajo como llorona profesional.

Ninguna es aliada convincente o del todo lógica. Lo importante es que van guiando a Elvira por su viaje interior.

Cecilia Suárez es actriz de roles protagónicos desde hace ya una década. Elvira, sin embargo, es el primer gran reflector que se posa sobre ella. Tan frívolo como sensible, Caro exalta su belleza y capacidad interpretativa en un relato que no se despega de ella y en una dirección que combina las facetas que hemos visto en Suárez a lo largo de su carrera. El lado oscuro que exploraron Ernesto Contreras (Párpados azules, Las oscuras primaveras) y Lucía Carreras (Nos vemos, papá) y el lado radiante que procuraron Antonio Serrano (Sexo, pudor y lágrimas) o Francisco Franco (Tercera llamada).

Si bien éste es el show de Cecilia, a su alrededor las buenas actuaciones no están ausentes. Vanessa Bauche como su vecina cristiana es estupenda contraparte y Mariana Treviño como la recepcionista de la oficina del marido prófugo está ganándose a pulso un cameo obligatorio en cualquier comedia mexicana.

Quizá mi único reproche sea su tono. En su balance de comedia dramática, comedia y drama no tienen el mismo punto de ebullición.

Las secuencias en las que Cecilia Suárez encarna las etapas del abandono son extraordinarias, en tanto que las situaciones de humor tienen guiños de comedia y gags débiles, por debajo del nivel de comedia que sugieren su título, dirección de arte y premisa.

Al ritmo que va, Manolo Caro podría pulir esta relativa inconsistencia en su próximo trabajo, el cual vale la pena esperar.

 

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Dulcería

 

La tormenta de información de D23

Este fin de semana sucedió D23, la convención en la que se muestran todas las novedades de la compañía.

Próximas películas, series de televisión, memorabilia coleccionable y nuevas atracciones en sus parques temáticos. Celebrada en Anaheim, California, la macroexpo de Disney reveló suficiente información visual y en cifras que tendrá a medios de comunicación hablando durante las próximas semanas. Estos son algunos de los pósters que se develaron durante los paneles del encuentro. Zona de los archivos adjuntos: Vista previa del video. https://www.youtube.com/watch?v=KBahnqECT7o

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Cuadro por cuadro

 

ESTA SEMANA ESCRIBÍ BAJO LA INFLUENCIA DE...

 

El arroz con leche de Montacometa:

https://instagram.com/p/6VCBXFjgJh/?takenby=montacometa.

El taco árabe (al pastor con jocoque) de El Gallo 71: http://on.fb.me/1NjlMYO.

La amiga estupenda, el primer libro de la trilogía napolitana, de Elena Ferrante: http://bit.ly/1KojD93.

El trailer de Mi gran noche, nueva película de Alex de la Iglesia en la que actúa Raphael:

https://www.youtube.com/watch?v=KBahnqECT7o.

La poca pero muy interesante información que se sabe de The Modern Ocean, la próxima película de Shane Carruth: http://bit.ly/1EuUt6L.

Los billetes artesanales en Reino Unido: http://nyti.ms/1IvQH0K.

Este vistazo que echa Nowness al documental sobre Mark Reay, ex modelo, fotógrafo y dandy que durante cuatro años fue homeless en Nueva York: http://bit.ly/1fgCPwJ.

Este texto de McSweeney's sobre cómo hablarían los antepasados de Donald Trump en el mundo antiguo: http://www.mcsweeneys.net/articles/donald-trump-through-the-ages.

 

twitter.com/macsimiliano