Bambi vs. Godzilla

'Don Jon': ¿una respuesta a '500 days of Summer'?

Siempre es interesante ver una transición de actor a director. Es como si ese actor, al debutar como realizador, nos dejara ver qué es lo que tiene en su cabeza.

Asomarnos a la cabeza de Joseph Gordon-Levitt es descubrir un contraste entre la clase de filmes y personajes en los que estamos acostumbrados a verlo y los proyectos que él prefiere cuando tiene el control total de una película.

Uno es el Joseph Gordon-Levitt que los cineastas buscan para interpretar en pantalla a hombres complejos y románticos. Otro es el Joseph Gordon-Levitt que se dirige a sí mismo, proponiéndose hacer a un macho musculoso adicto a la pornografía.

Quienes lo tengan grabado como el copywriter que andaba en bici, con audífonos gigantes, vistiendo camisas Oxford y cardigans en 500 days of Summer, no deben extrañarse al verlo en su ópera prima Don Jon (Un atrevido Don Juan, en español). El protagonista parece opuesto en percha y personalidad a nuestro inolvidable Tom Hansen, el que Summer botó y ya olvidó. En realidad, ambos tienen en común algo que los define más que su forma de vestir y hablar: idealizar egoístamente a una mujer. Éste no soy yo abogando por el sexo femenino. El mismo Gordon-Levitt, en entrevistas  al alcance en YouTube, declara que Summer abandonó merecidamente a Tom Hansen. Tom Hansen era un egoísta. Y ¿quién es Don Jon?

Don Jon es un ítaloamericano de Nueva Jersey que trabaja como barman y fue criado en una familia católica. Sus prioridades en la vida son: su cuerpo, su casa, su auto, su familia, sus amigos y su pornografía. Él coloca a su pornografía en el último lugar. Más bien, es la número uno. Jon no mira porno como sustituto a su vida sexual. Lo hace porque cree firmemente que la pornografía es mejor que el sexo real. Su conclusión está respaldada por el sexo constante que tiene con mujeres que, para su decepción, no se comportan como las celebridades porno de la web. Cuando conoce a Bárbara (Scarlett Johansson), Jon se siente preparado para entrar en una relación. ¿Funcionará? ¿Lo hará cambiar como persona? Otra pregunta interesante es ¿por qué Jon es como es?

La historia es muy concreta, incluso comprimida en secuencias y tomas idénticas que corresponden al orden de las prioridades mencionadas al inicio de la cinta por Jon. Cuerpo, igual a escena en el gimnasio; casa, igual a escena en su departamento; familia, igual a escena en casa de sus papás, etc. Las respuestas a estas preguntas se dan dentro de esta repetición de situaciones, a veces en un diálogo, a veces en una acción, y a veces en el lenguaje físico del protagonista.

Los tres créditos que Gordon-Levitt se adjudica en esta cinta son los tres créditos en los que destaca prometedoramente. El guión es valiente, habla de lo que nadie más en Hollywood quiere hablar por temor a recibir una clasificación que reduzca el potencial de audiencia y taquilla de la película. Como protagonista, su actuación es diferente a lo que hemos visto en él y, mejor que mejor, como director, no sólo él se luce; obtiene buenas actuaciones de sus colegas de reparto. Scarlett Johansson como el objeto de su afecto y Tony Danza como su padre dan profundidad con sus logrados personajes.

Dejando a un lado la libertad de expresión, la originalidad del material y la autenticidad de su intención, hay que desearle buena suerte a esta película tratando de encontrar un público que la valore y recomiende por lo que es y no por lo que parece. Su fuerte carga de imágenes sexuales incomodará a no pocos. Está justificada y utilizada inteligentemente. Estas cualidades no la harán menos desafiante para el público general en el que no todos los espectadores quieren ver una película provocadora. ¿Don Jon no es recomendable para todo público? Es recomendable para un tercio del público. No me la imagino como opción para una cita romántica, un plan de cine en familia, ni en un plan de cine entre amigos. Ese es sólo mi lado de analista de marketing amateur, hablando.

Hay mucho más que sexo gráfico en esta comedia. Ofrece el punto de vista masculino sin pasar por alto que, en el ancestral juego de idealizar a tu pareja y tener expectativas imposibles, el hombre y la mujer son grandes atletas. Otra idea muy interesante en el guión es como sugiere que la pornografía y la religión sustituyen a la comunicación.

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CUADRO POR CUADRO

Esta semana escribí bajo la influencia de...

El primer extracto de The Grand Budapest Hotel, de Wes Anderson. El diálogo y decorados del set captaron por igual mi atención: http://bit.ly/Kqcu03.

Este avance de Acid Arab, uno de los discos que más espero del 2014: http://bit.ly/1kiSZa1.

La incansable labor de la Tolkien Police: la base de admiradores de JRR Tolkien que esta semana corrigió este texto en el sitio web de la revista Slate: http://bit.ly/1exuEGA.

El rumor de un nuevo noviazgo entre Charlize Theron y Sean Penn. Mi reacción: http://bit.ly/19TLVqw.

La ronda de listas de enero sobre las películas más esperadas para el 2014: no me emociona tanto. Demasiadas secuelas. ¿Quién espera realmente a Río 2 o ¿Cómo entrenar a tu dragón 2? Habrá que dejarnos sorprender: http://bit.ly/1hMhCXX.

Esta dedicatoria firmada en un libro por la esposa de Alfred Hitchcock a François Truffaut. Dan ganas de ponerla en práctica: http://bit.ly/1i5bFFI.

El poderoso efecto que está teniendo el documental Blackfish en las finanzas de Sea World. Su fecha de estreno aún está pendiente en México: http://bzfd.it/1dhxNbA.

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DULCERÍA

El culto al cine en una veladora

La admiración por algunas estrellas de cine puede tener connotaciones religiosas o, en este caso, sólo irreverentes. La marca DMagic tiene a la venta, dentro del sitio web Etsy.com, una serie de veladoras que fusiona figuras religiosas con las caras de actores como Christopher Walken, Leonardo DiCaprio, Samuel L. Jackson y Nicolas Cage.

Link: http://etsy.me/1e75sGk.

twitter.com/macsimiliano