Bambi vs. Godzilla

'Buscando a Dory'

Las obra maestras no tienen segunda partes. Por eso son obras maestras. Únicas, absolutas y solitarias. Las secuelas son simplemente continuaciones de películas financieramente exitosas. El problema de Pixar es que está haciendo secuelas de sus obras maestras y es inevitable no sentir el desnivel entre unas y otras.

Más que secuela, Buscando a Dory es un spin-off. Cambia de protagonista para ahondar en un personaje que robó cámara en Buscando a Nemo. Dory, la pez cirujano azul y negro que sufre de pérdida de memoria a corto plazo, comienza a tener sueños y flashbacks de su vida antes de conocer a Marlin y Nemo. Después de escuchar sobre cómo los animales marinos utilizan el instinto para volver a casa, Dory siente el impulso de reencontrar a sus padres. Con la ayuda de Marlin y Nemo, la segunda protagonista femenina en la historia de Pixar sigue la corriente oceánica hasta California en busca de su familia.

Risas, sobresaltos y nudos en la garganta están presentes en cantidad satisfactoria a lo largo de Buscando a Dory. Contrario a sus cintas hechas para la posteridad, con historias elocuentes, atemporales, de narrativa limpia y lecciones universales, el estudio de Emerville, California se propuso hacer algo inmediato y entretenido, lo cual, si volteamos a ver los estrenos de los últimos fines de semana, resulta que también es un arte ancestral en vías de extinción como la misma creatividad. Sus elementos de trama absorben a Hollywood: el salto al pasado, tres años antes, para contar cómo surge el conflicto de la protagonista, la búsqueda contrarreloj de su familia, la aparatosa secuencia de acción, la comedia de dos opuestos obligados a convivir. Cualquier otro estudio de animación hace esto cada dos años. En Pixar es inusual. ¿Es justo exigir no menos que excelencia a uno de los últimos proveedores de contenido artístico y original?

Quienes bajen la guardia como jueces del legado de Pixar y busquen la versión subtitulada, disfrutarán sin reproches Buscando a Dory. La secuela es el status quo de la cartelera comercial y en tiempos en las que las películas "sin más afán que entretener" no demuestran ni siquiera ese afán, uno de los estudios de animación más prestigiados del mundo desciende a la liga de la repetición para jugar y ganar el verano.

Será hasta 2020 cuando Pixar deje de hacer secuelas y estrene únicamente nuevas premisas. Mientras tanto, sus entregas cumplen. Y aun como cumplidoras, siguen estando por encima de sus competidores.

@amaxnopoder