Bambi vs. Godzilla

'Una buena receta': Bradley Cooper como siempre lo hemos visto

El perezoso y tibio título en español de esta comedia dramática ofendería a su propio protagonista; un hombre obsesionado con la superioridad y la perfección. Lo cierto es que, refiriéndose a la fórmula cinematográfica que presenta, Una buena receta es justo eso y nada más.

Encasillado en el rol del patán temperamental que al final nos robará el corazón, Bradley Cooper interpreta a Adam Jones, un chef que, de joven, fue promesa y estrella en las grandes ligas de la cocina internacional, luego se perdió en drogas, alcohol y una búsqueda autodestructiva por la perfección. Dispuesto a rehabilitarse, Adam desciende a su versión del infierno: un restaurante en Louisiana en el que su sentencia autoimpuesta es quitarles la concha a un millón de ostras. Después de terminar su millón de ostras, Adam tiene en la mira la escena culinaria de Londres, en donde ahora viven los colegas con los que aprendió el oficio de cocinero y a los que planea recuperar para abrir un restaurante que le haga ganar su tercera estrella Michelin.

Con el amplio contexto de producciones como Chef's table, Cooked, las franquicias de realities culinarios y los ríos de prosa noticiosa sobre chefs y restaurantes vistos como templos de comida es fácil subirse el conflicto del personaje de Bradley Cooper y seguir el paso neurótico de los dos viajes que realiza.

El viaje interior, que es la psicología detrás de por qué avienta platos, destroza autoestimas y cocina con devoción milimétrica es convincente en escenas y diálogos. Sus analogías entre sexo y cocina, las pláticas con su terapeuta, su teoría sobre la verdadera razón por la cual la comida chatarra es mala, o su memorable mantra: "La gente come porque tiene hambre. Quiero hacer comida que haga que la gente deje de comer", son un manifiesto que nos hace creer que esta película intentará capturar la condición del chef.

Lo problemático es el viaje exterior de Adam: la trama, los giros, la forma en que se resuelven las cosas y cómo, de la misma forma en que todos los platillos deben pasar por su incorruptible visto bueno, todos los aspectos de la película (el tono, el ritmo, el punto de vista) deben pasar por el filtro de su personalidad de rockstar. Cuando sabemos que la dinámica será ver a un demonio de la cocina en acción, renuente a convivir y ceder, Una buena receta se vuelve predecible y repetitiva en el rango de emociones que nos produce. Lo único que nos queda es disfrutar de la actuación de Cooper, quien es intenso y dedicado a su papel de alma atormentada, pero ya vimos exorcismos como éste en sus papeles en Limitless, Silver Linings Playbook y American Sniper. En esa misma cocina, sus colegas, los que no nacieron con el ego elevado, no representan una historia digna de contar. Están destinados a fracasar y no ser llamados a la gloria gastronómica porque no son déspotas.

Por ahí anda Sienna Miller como madre soltera y única mujer en la cocina de Adam. Esta subtrama se da más por el hecho de ser ella el interés sentimental del chef estelar y no por tratarse de un personaje que conoceremos a fondo.

Durante buen tramo de la historia este acaparamiento del reflector por parte de un solo personaje funciona como el mayor mensaje. ¿Son la arrogancia, las tendencias autodestrucitvas, la vanidad profesional y el histrionismo estrategias necesarias en un chef? La respuesta se da al final de Una buena receta, luego de haber disfrutado a Bradley Cooper, viéndolo hacer lo que más le solicitan: tocar fondo y recuperar los estribos para un nuevo comienzo.

Como recuento visceral, deliciosamente filmado, lleno de adrenalina y un elenco que porta la filipina con credibilidad, Una buena receta es bastante disfrutable. El sabor de boca que deja después, es muy bueno.

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Cuadro por cuadro
'Esta semana escribí bajo la influencia de...'

Do androids dream of electric sheep?, de Philip K. Dick (en preparación para la secuela de Blade Runner): https://en.wikipedia.org/wiki/Do_Androids_Dream_of_Electric_Sheep%3F

El teaser de Rogue One: A Star Wars story, en el que nuevamente vemos a una heroína con acento británico: https://www.youtube.com/watch?v=Wji-BZ0oCwg

Mi teoría sobre por qué las heroínas de Star Wars tienen acento británico: http://www.politico.eu/blogs/spence-on-media/2016/03/star-wars-disney-got-31-million-from-uk-taxman-for-force-awakens/

El raindrop cake: http://www.raindropcake.com/

Mi nueva adicción, el sitio web grailed.com. Algo de contexto: trib.al/wnGy1Ut

La demanda de poetas en Silicon Valley: https://www.washingtonpost.com/news/the-switch/wp/2016/04/07/why-poets-are-flocking-to-silicon-valley/

Las películas favoritas de los presidenciables en EU: http://www.bbc.co.uk/news/magazine-35965362

Las preferencias cinematográficas de Vladimir Putin: http://rbth.com/news/2016/04/08/putin-is-fan-of-patriotic-war-movies-the-classics-and-bbcs-war-and-peace_583181

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Dulcería
El marketing maestro de 'Star Wars'

Para contradecir el mal pronóstico que impera en las ventas en formato blu ray, Disney pensó en cómo hacer que para los fans de Star Wars fuera imperativo tener una copia física del Episodio VII. Quienes hayan comprado el juguete de BB-8 desarrollado por la compañía Sphero, y tengan una copia de El despertar de la fuerza, podrán sincronizar el juguete (a través de una app) para que éste reaccione e interactúe durante la proyección de la película.

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twitter: @amaxnopoder