Bambi vs. Godzilla

Bill Murray es su propio género

El pasado 5 de septiembre, el Festival de Cine de Toronto proclamó dicha fecha como el Día de Bill Murray. Lo celebró con una retrospectiva de sus películas, una sesión de preguntas y respuestas y el estreno mundial de su más reciente cinta, Sn. Vincent.

La ocasión fue el festejo concreto de la trayectoria de un actor. En un sentido más amplio, celebrar a Bill Murray es celebrar la aversión a Hollywood a través de un actor que detesta sus reglas y no las sigue. No tiene agente, ni publicista, ni séquito de amigos famosos, ni interés en ser celebridad. Murray ha vivido casi toda su carrera alejado del estilo de vida de las estrellas de cine. El director que desee localizarlo para filmar con él debe llamar a un número 1-800 y grabar un mensaje. Él decide qué mensajes responder y en qué términos. Pese a este desinterés en comportarse como un actor de Hollywood, Murray tiene algo de divo en la sangre. Las películas que acepta son proyectos que se adaptan a su carácter. En la mayoría de sus cintas, el género, el tono, la perspectiva de vida de la historia y el destino del personaje tienen que empatizar con la esencia no actoral sino personal de este anarquista de Hollywood. Como ejemplo exacto está su nueva película, Sn. Vincent. Una celebración del billmurrayismo que nunca nos cae mal.

Maggie (Melissa McCarthy) acaba de divorciarse y se ha mudado a Brooklyn con su hijo de doce años, Oliver (Jaeden Lieberher). Su condición de madre soltera la obliga a trabajar jornadas largas. Necesita que alguien cuide a Oliver y la opción que se le presenta es dejarlo a cargo de su nuevo vecino, Vincent (Bill Murray). Vincent parece la peor persona a la cual confiarle un menor: es apostador, desempleado, la mayor parte del tiempo está ebrio y no tiene la mejor actitud para cuidar niños. Pese a las apariencias, entre el niño y el viejo surge una amistad que saca lo mejor de ambos. Cuando el ex esposo de Maggie aparece de la nada y decide pelear por la custodia de Oliver, la familia urbana que Maggie ha encontrado en Vincent y una prostituta rusa (Naomi Watts), jugará en su contra en los tribunales.

Para ser su debut como director, Theodore Melfi llega descompensado a la pantalla grande. Sn. Vincent se disfruta, transcurre sin tiempos muertos y conmueve ocasionalmente. Lo que no se distingue es el punto de vista de Melfi como cineasta. Esa dosis de propuesta y originalidad con la que cada nuevo realizador reclama su posición dentro de su generación.

Sin estilo visual, ni observaciones agudas en su temática ni personajes atípicos, Sn. Vincent recae todavía más en el carisma oscuro de Bill Murray. Sarcasmo y cinismo de pared a pared en una trama fácilmente comparable con la de About a boy por su dinámica entre el adulto desencantado del mundo y su aprendiz inocente.

Si bien los personajes de Bill Murray y Naomi Watts (la prostituta rusa embarazada) son los que imprimen humor y filosofía, así como oportunidades más notorias para lucirse, es Melisa McCarthy quien triunfa en este reparto. Su papel rompe con el estereotipo de la actriz gorda y por ende cómica en el que estaba encasillada desde su salto a la fama en Bridesmaids. El rol de la madre soltera que atraviesa un juicio de custodia infantil pudo ser para cualquier otra intérprete y ella lo consigue sin tener que dar lo que una comedia suele exigirle. Sn. Vincent funciona como un universo alterno en el que las actrices no se conforman con los personajes que corresponden a su edad y aspecto físico, según la industria.

Es amena y cumplidora como opción de cartelera en el ocio de diciembre. Pero tibia y prescindible como el primer trabajo de un director que aspira a causar una impresión.

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Dulcería

 

Marvel y DC en un solo universo, la utopía

La afición del cómic y las franquicias de superhéroes se emocionó frente a su computadora esta semana gracias a la imaginación (y matadas horas de edición) del youtuber Alex Luthor, quien fusionó en un trailer imaginario a personajes de DC y Marvel, utilizando imágenes de películas y series de televisión ya estrenadas. Destacan escenas que ensamblan a la Liga de la Justicia (Superman, Batman, Flash, la Mujer Maravilla), a Los Vengadores (Iron Man, Hulk, Thor). Luthor no olvidó al decaído Spider Man o personajes menos populares, como Ghost Rider y Deadpool.

En tan sólo dos horas de haber sido subido a la web, superó las dos millones de reproducciones.


Link: https://www.youtube.com/watch?v=8KxIHVGch8I#t=68



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Cuadro por cuadro

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...


La historia de cómo se cantaba y tocaba la música antes de que la notación musical se inventara: http://instagram.com/p/w7Qhv_sAat/?modal=true.

Rompepistas, de Kiko Amat: http://www.anagrama-ed.es/titulo/CO_195.

Las tarjetas navideñas que Salvador Dalí diseñó para Hallmark en 1960: http://www.pinterest.com/pin/153685406009956955

 http://www.pinterest.com/pin/153685406009956950/.

El verdadero taller de Santa: una ciudad en China que fabrica el sesenta por ciento de la decoración navideña mundial: http://www.theguardian.com/artanddesign/architecture-design-blog/2014/dec/19/santas-real-workshop-the-town-in-china-that-makes-the-worlds-christmas-decorations.

Las lista de seiscientas canciones favoritas del 2014 hecha por el staff de NPR.org: http://apps.npr.org/best-songs-2014/.

The One I Love, la original comedia de Charlie McDowell sobre una pareja al borde de la separación que visita una casa de campo con propiedades terapéuticas insólitas: https://www.youtube.com/watch?v=jCOvhojlZzQ.

Taking chances, de Sharon van Etten: https://www.youtube.com/watch?v=80-_CpH07QQ


twitter.com/amaxnopoder