Bambi vs. Godzilla

"Annie": la primera mala del año

Sin contar los estrenos que se apresuran a llegar a cartelera antes de la entrega del Oscar, enero es de los peores meses para ver cine actual. Quien lo dude puede ir a ver Annie, comprobarlo y, de paso, arrepentirse de sus pecados.

Buscando franquicias redituables hasta por debajo de las piedras, alguien recordó a Little OrphanAnnie, la pequeña huérfana adoptada por un magnate solitario al que le cambia la forma de ver la vida. 

Comenzó siendo cómic (1924), luego musical de Broadway (1977), después película (1982) y más tarde un telefilme (1999). Aquí, sus productores (el rapero Jay Z, Will Smith y su esposa, Jada Pinkett) advirtieron la anatomía de una franquicia que valía la pena retomar. Sin olvidar que la época que vivimos no es tan distinta al panorama de desigualdad social de la Gran Depresión de los treinta en el que se sitúa la historia original. 

El equipo detrás de la nueva Annie pensó en tres rasgos diferentes para modernizar su versión: Annie no es huérfana; sabe que sus padres viven y tiene la esperanza de que regresen por ella. No es producción de época, toma lugar en pleno 2014. Y su protagonista es étnicamente opuesta a la chica blanca, pecosa y pelirroja que recordamos. Así es como Quvenzhané Wallis, a quien conocimos por primera vez en Beasts of the Southern Wild, toma el papel de Annie Bennett, la perspicaz y optimista niña de una casa hogar bajo la custodia de la villana declarada de esta historia, Miss Hannigan (Cameron Diaz)

El personaje del padre adoptivo también fue modificado. Aquel billonario soltero que, sin motivos claros, adoptaba a una huérfana, es ahora un billonario que aspira a ser alcalde de Nueva York y necesita mejorar su imagen pública mostrando su lado paternal. Razón suficiente para llevar a vivir a su casa a una infante desamparada. 

No son estos ajustes de guión los que desvirtúan a Annie. Es su elección de reparto y la inexperta dirección de Will Gluck dentro del género. Del lado de los rescatables están Quvenzhané Wallis y Rose Byrne. Rítmicas, en sincronía, disfrutando cantar aunque no sean cantantes. Del lado de los irremediables: todos los demás. Jamie Foxx es perfectamente intercambiable, Cameron Diaz es dolorosamente mala al cantar y es sólo hasta ahora que me detuve a pensar ¿por qué siempre se viste igual en todas sus películas? No es un reproche superficial de outfits y estilo. En verdad Cameron Diaz, al menos en su vestimenta y peinado, siempre interpreta a la misma mujer.

Para quienes no son clientela de los musicales, Annie tiene treguas sin canto y baile. Treguas largas. A ratos, uno se olvida que está frente a un musical, luego la trama rompe en música y baile. Pero algo raro pasa: música y baile no embonan. Salvo tres temas que se apegan a la música original (“Maybe”, “Hard-Knock Life” y “Tomorrow”) el resto son versiones pop producidas para sonar en la radio y no resonantes piezas orquestadas para musical. Las coreografías son lo más perezoso del asunto. En parte pésimamente registradas en cámara, en parte malas por sí mismas. Es posible que ambos desaciertos sonaron como ideas millonarias en una sala de juntas y una presentación de Power Point: pop con autotune en lugar de voces que alcanzan las notas más altas y baile más urbano, menos clásico. En pantalla, sin embargo, el resultado final no es contagioso. 

Como en cada cinta producida por Sony Pictures —al menos a las que les tiene fe comercial— vemos un afán por integrar la tecnología a la historia. Esta vez no como product placement de sus celulares y laptops, pero sí agresivamente presente en la subtrama de Will Stacks, padre adoptivo de Annie (su compañía de telefonía celular) y su emporio de telefonía celular, o en el diseño de interiores de su penthouse, que tiene más plasmas que un pasillo de electrónicos de Walmart.  

El más olvidado de los personajes es Nueva York. Una ciudad que parecía imposible de retratar aburridamente es reducida a un telón de fondo sin matices. 

El año está jovencito para declarar una de sus peores películas. Pero estemos seguros que Annie peleará por estar en esa lista.


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Dulcería

 

La era de los autocinemas

Una galería en blanco y negro que captura la época de oro de los autocinemas, un concepto creado por el norteamericano Richard Hollingshead. Fuente: Life Magazine.


Link: http://imgur.com/a/RNIFm



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Cuadro por cuadro

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...


El comercial de Facebook, si Facebook fuera un invento de 1995: http://bit.ly/1BM5d3i.

El programa que la revista The New Yorker estrena en Amazon: The New Yorker Presents: http://amzn.to/1AWypz0.

Estos 24 consejos de Werner Herzog. Aplican para el cine y aplican para la vida en general: http://bit.ly/1C1jMhU.

Esta historia de misterio, contada a través de cuentas de Twitter: https://twitter.com/wnd_go.

Este montaje con los 25 mejores filmes de 2014. El año ya está grandecito como para seguir con estos conteos pero este video es sublime en edición y música: http://vimeo.com/113355414.

Esta coleccionista de tapas de vasos de café y la lección de diseño que nos da: http://youtu.be/Uz1aRBmLVrY.

“This is water”: el discurso dado por el escritor David Foster Wallace a los egresados de una universidad e ilustrado en este video: http://youtu.be/DKYJVV7HuZw.

La música de Ghost Culture: http://bit.ly/1vcH1D8.

El cumpleaños de David Lynch y el board que le dediqué en Pinterest: http://bit.ly/15iJscX


twitter.com/amaxnopoder