Bambi vs. Godzilla

"Annabelle" o el baby shower de Rosemary


Aprovechando la víspera de Halloween, los creadores de la exitosa El conjuro (2013) apostaron por una precuela y spin off de Annabelle, la muñeca que robó cámara en aquel relato de la familia que se mudó a una casa embrujada en Rhode Island. ¿Cómo llegó Annabelle a la casa de los Perron? ¿Quiénes fueron sus dueños anteriores? ¿Qué desgracia les trajo al darle entrada a su hogar?

En 1967, John y Mia Form son un matrimonio joven que espera a su primera hija. John le regala a Mia una muñeca antigua que ella había estado buscando para su colección. A partir de un incidente trágico en la casa de los Form, la muñeca comienza a ser un objeto que incomoda a Mia, produciéndole ataques de pánico y siendo imán de accidentes que ponen en riesgo su embarazo. Los Form deciden deshacerse de ella y mudarse a una nueva casa. Pero Annabelle reaparece y librarse de ella será más complicado de lo que pensaron.   

Hacer terror con un juguete vintage requiere de mucha astucia. Se corre el riesgo de producir humor accidental y llevar a tu película del rango del cine de horror serio a la zona de los guilty pleasures como Chucky, el muñeco diabólico. Quizá pensando en evitar a toda costa que Annabelle fuese asociada con la estirpe de Chucky —que terminó siendo de culto por divertida y no por terrorífica—, sus creadores la mantuvieron como un objeto inanimado. Sin diálogos, ni parpadeos ni movimientos, la muñeca con la que sentimos horror a primera vista continúa siendo símbolo y no personaje. Acierto total. 

Al no ser protagonista ni interactuar con los personajes principales, habría que ingeniar una maniobra guionísitca y hallar el horror no nada más en Annabelle, sino en otros elementos.

Así es como la historia, escrita por Gary Dauberman, comienza a dar cabida a otros entes que no provienen de una tienda de antigüedades. Estos refuerzos cumplen con hacernos saltar de nuestro asiento aunque no dejan claro a cuál de todos hay que ponerle atención para despejar la maldición de la familia Form.

En el primer acto irrumpe una secta satánica. Su intervención es tan decisiva que pareciera que la cinta llega al clímax en los primeros quince minutos y ya no tendrá nada más que contarnos. Más adelante entra un par de fantasmas. Más adelante, un demonio. Después, una médium que ayudará a la familia y, a su vez, tiene en su pasado una historia similar a la de los Form.

Esta comitiva del infierno hace su trabajo. Tiene escenas enervantes, un par de ellas bastante logradas. Pero ¿alguien se acuerda de Annabelle? La dejamos atrás, en el primer acto. ¿El problema es la muñeca? ¿Es el demonio? ¿Es la casa? ¿Es su hija recién nacida o sólo es la depresión posparto de la mujer que ve todas estas cosas?

Por su ubicación en la década de los sesenta, coincidencias de guión y diseño de producción, Annabelle remite irremediablemente a Rosemary’s Baby, de Roman Polanski. Probablemente se trate de un homenaje. Lo único que sé es que se siente más como Rosemary’s Baby shower. Efectiva en su ejecución de sustos, dispersa como relato.

Aun cuando Annabelle no toma el control de esta cinta, fácilmente roba el reflector a los actores. Alfre Woodard como la psíquica que llega a dar paz a la pareja atormentada es lo más cercano a una actuación tridimensional. El resto del elenco está conformado por caras y nombres descartables. Si están buscando miedo a la menor provocación, hagan fila aquí. Fans exigentes del terror: vayan con reservas.


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Dulcería

 

“Star Wars” y el mundo real

Thomas Dagg es un fotógrafo de 24 años radicado en Toronto. Entre sus proyectos recientes (que pueden consultarse en formato amplio en su página web) destaca uno en el que photoshopea fotografías cotidianas de la ciudad para añadirles guiños de la saga de Star Wars.

La idea es invitarnos al mundo de su niñez, en el que veía a personajes de una galaxia muy muy lejana en las calles de su ciudad. El resultado son imágenes citadinas en las que hay que observar con atención para descubrir personajes como Han Solo, Darth Vader o Joda camuflajeados en los reflejos de un vagón de Metro, las sombras de un callejón o entre las nubes y las copas de los árboles.

Link: http://www.thomasdagg.com/starwars#0


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Cuadro por cuadro

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...


Ser pasajero de un vuelo desviado de su destino a causa de una tormenta tropical.


Escribir junto a un pino: http://instagram.com/p/ul8HDVsAd-/.

Este video ensayo sobre el uso de la voz en off en el cine de Terrence Mallick: http://vimeo.com/108736758.

El comercial de Halloween de IKEA que rinde tributo a The Shinning, de Stanley Kubrick: https://www.youtube.com/watch?v=cqsonfSQk2I.

Husmear en el inalcanzable mundo inmobiliario de Nueva York: http://bit.ly/1oI0f2x.

Los 75 pósters que conforman la exhibición 75 years of Batman en Mondo Gallery, en Austin, Texas: http://bit.ly/1yzKn2j.

La versión sci-fi de Benji: http://bit.ly/1wxTkrv.

El nuevo trailer de 2001: A Space Odissey, remasterizado para su reestreno en Reino Unido el 28 de noviembre: http://bit.ly/1wyvVZ3.

El trailer de The Look of Silence, secuela documental de la devastadora The Art of Killing: http://bit.ly/ZPbsCk.

The phone call, el cortometraje de Mark Kirby que muchos pronostican para ser nominado al Oscar: http://bit.ly/1DNcDBm.


twitter.com/amaxnopoder