Bambi vs. Godzilla

"Amor de mis amores": atrae, no enamora

Llegué tarde a la discusión sobre el cine de Manolo Caro. No he visto su exitosa No sé si cortarme las venas o dejármelas largas. Mi primer encuentro con su propuesta es su segunda y esperada cinta Amor de mis amores, comedia romántica acerca de dos parejas comprometidas en matrimonio que entran en crisis de inseguridad en plena cuenta regresiva hacia sus respectivas bodas.

Palabras menos, esa es la premisa. Palabras más, la historia arranca con Lucía (Sandra Echeverría) despidiendo a su prometido, Carlos (Juan Pablo Medina), en el aeropuerto de la Ciudad de México. A una semana de casarse, Carlos va a tomar un avión a Madrid para buscar a su mejor amigo. Quiere que él esté presente en su boda, a como dé lugar. Mientras Carlos se aventura a Madrid, Lucía atropella por accidente a León (Sebastián Zurita), el hombre que la hará cuestionarse si Carlos es el verdadero amor de su vida. León, a su vez, está comprometido con Ana (Marimar Vega), una compradora de arte que se encuentra en Madrid, haciendo las últimas pruebas de su vestido de novia.

Algo que no es secreto ni novedad, ni siquiera un comentario interesante de mi parte, es la cercanía del estilo de Manolo Caro al de Pedro Almodóvar. La estética, los diálogos, la insatisfacción sentimental de sus personajes. Eso es evidente. Lo que no se ha dicho y me gustaría decir es que esta marcada influencia almodovariana en el cineasta mexicano es bienvenida. A mí no me molesta para nada. Sobran directores emulando a los machos (Scorsese, Tarantino, Fincher.) y hacen falta discípulos de Almodóvar que balanceen las referencias del cine actual. Con esto no quiero decir que Manolo Caro sea el nuevo Almodóvar o un heredero directo de su talento y sensibilidad. Sólo digo que sus referencias son un buen punto de partida para buscar su propia identidad y tiene grandes posibilidades de cautivar a una audiencia en México. Nada más.

A nivel de manufactura, estilo y puesta en cámara Amor de mis amores es bastante superior a los intentos de comedia romántica que hemos conocido de nuestro cine nacional. Por poco y llega al extremo no deseado de los comerciales de teléfonos celulares, filmados con mucha luminosidad, gente bella y bien vestida que parece estar más viva que nosotros. Pero su diseño de producción y el tono actoral uniforme que Caro logra en su elenco consiguen ese peculiar efecto aspiracional que las comedias románticas tienen en su afición (“quiero esa casa”, “quiero ese auto”, “quiero esa pareja”).

Entre llamadas telefónicas reinventadas con edición novedosa, encuentros fortuitos en rumbos trendy del DF, acertadas canciones pop acompañando momentos de catarsis y eye candy de pared a pared, Amor de mis amores ejecuta impecablemente la fórmula del chick flick. No es que haya que aplaudirle a un director el hecho de apegarse a una receta, no obstante, en el cine mexicano los intentos por hacer géneros comerciales (comedia romántica, terror o ciencia ficción) han sido tan precarios y desatinados que la precisión a la hora de comunicar una historia es de reconocerse. Al menos en la forma, Manolo Caro sabe ubicarnos en la dimensión de la comedia romántica y su armonía visual es tan persuasiva que casi nos distrae de los huecos en su guión. Casi.

Los impulsos de sus personajes, sus encuentros mágicos, su aprendizaje sobre el amor, sus reacciones de último minuto, todo es más condimento que esencia. La trama no dedica tiempo a que conozcamos a los protagonistas más allá de sus nombres propios y sus caras bonitas. Sabemos que dudan de casarse con su pareja, aunque el surgimiento de esa duda no sostiene la historia, ya que nunca nos enteramos de qué clase de noviazgo tenían con la persona que están pensando en cortar. Amor de mis amores es muy fácil y disfrutable de ver, su elenco tiene total empatía, amortiguando las fallas de su guión. El cine bien ejecutado atrae, pero es el cine bien escrito el que enamora.

 

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Dulcería

 

La música original de 2001: Odisea del espacio

Después de casi cuarenta años del estreno en cines de 2001: Odisea del espacio, la banda sonora que Alex North compuso para Stanley Kubrick (y finalmente no fue utilizada) ha sido editada en CD y descarga digital para ser escuchada por primera vez. Kubrick y North fueron amigos y colaboradores constantes, pero la decisión final del realizador fue tomar una dirección musical diferente para su película. La pregunta que se eleva sobre esta noticia es si Odisea del espacio hubiera sido la misma obra maestra con el score compuesto por Alex North.

 

Link: https://soundcloud.com/alexnorth2001

 

 

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Cuadro por cuadro

 

Esta semana escribí bajo la influencia de...

 

El póster de Men, women and children, de Jason Reitman. El director de Juno hizo una película sobre cómo internet ha cambiado las relaciones humanas: http://www.pinterest.com/pin/153685406009354212/

El segundo trailer de la cinta sobre Gloria Trevi. Vende muy bien la película: https://www.youtube.com/watch?v=ovGaQ1IDWvg.

El segundo trailer de Horrible Bosses 2: http://youtu.be/VDqmhPBf424.

Violent Shiver, de Benjamin Booker: http://youtu.be/zm-rb8k1HkU.

“Do you”, de Spoon: http://youtu.be/fd6aXM8WHGw.

Las fotos de Mark Zuckerberg de visita en Los Pinos. Dan para interminables captions: http://bit.ly/1lI9JZU.

Este vistazo a la redacción del New York Times; en el que se nos explica cómo escriben obituarios de personalidades longevas que aún no han muerto o, como en el periodismo mexicano se le conoce, los zopilotes: http://nyti.ms/1teySKv.

Saber que el cine de Michael Bay engorda: http://www.slashfilm.com/michael-bay-make-you-fat/.