La economía del túnel

El tuzobus, un servicio de segunda

La semana pasada iniciamos una serie de observaciones y críticas constructivas al servicio del tuzobus, en esta entrega continuamos con las reflexiones pertinentes.

Al momento de ingresar por los torniquetes y después de haber pasado por una serie de limitantes (La máquina de ventas no devuelva cambio). Logramos percibir algo ilógico, existen tres torniquetes, dos son para ingresar y uno para salir. Me quedé observando cuantas personas ingresaban y cuantas personas salían al momento de la llegada del tuzubus, observe algo fuera de lo normal, mientras dos torniquetes de entrada se encuentran sin ser usados porque en ese momento no hay personas intentando ingresar, en ese momento un grupo aproximados de 12 usuarios tienen que hacer fila para salir de la estación de tuzobus, porque sólo un torniquete funciona para salir mientras dos se encuentran en ese momento sin ser usados. Me pregunto, acaso no es sentido común saber que la llegada de los autobuses implica la salida de muchos usuarios, mientras la llegada de usuarios es intermitente. Porque no pensar en instalar desde la construcción del tuzobus dos torniquetes de salida y uno de entrada.

Ya en espera del tuzobus, detecto la falta de autobuses, no sólo en las horas pico, sino en horario normal, bajo esa lógica, la propuesta es incrementar el número de autobuses, lo cual haría más cómodo el uso de los mismos para el usuario. Poco nos falta para sentirnos en el metro de la ciudad de México.

Si quiero pensar en un servicio de transporte de primer mundo, entonces propongo lo siguiente: Instalar aire acondicionado en los autobuses, particularmente será usado durante el verano, Pachuca es una ciudad caliente en esa temporada y, si pensamos que el autobús va lleno, entonces es un suplicio usar ese medio en la temporada actual. Además de lo anterior, lo mejor es quedarse en la parte central del autobús, porque si me paro en los pasillos, será un suplicio salir o dejar salir a otro persona, porque el espacio del pasillo es tan estrecho que para dos personas obesas les será muy complicado pasar por el pasillo. Los autobuses fueron diseñados pensando que todos los usuarios irían cómodamente sentados y, quizá en la parte central pudieran ir algunos usuarios parados, pero por la falta de autobuses eso es irreal.

En mis viajes por países europeos y Estados Unidos, observé que en las estaciones del metro (España, Francia, Alemania) existen cronómetros en los andenes, los cuales funcionan de la siguiente manera: Sale un metro de la estación, justo en ese momento empieza el cronómetro a descender, supongamos del minuto 5, cuando el cronómetro llega al segundo 20 del minuto uno, justo en ese momento el metro va entrando a la estación, cuando el cronometro llega a cero, en ese momento el metro debe salir de la estación porque en los siguientes 5 minutos deberá llegar a la siguiente estación. Lo anterior implica que cuando un usuario llega al andén, observa el cronómetro y sabe perfectamente cuanto tiempo falta para la llegada del siguiente metro, todo está fríamente calculado. El usuario sabe con exactitud cuantos minutos durará su viaje desde que aborda el vagón y hasta la llegada a su destino final. Eso es transporte de primer mundo a lo que los pachuqueños debemos aspirar.

Qué pasa Europa y Estados Unidos con los autobuses que circulan por las calles, sencillo, en cada parada del bus hay un cartel en el cual se señala la llegada del autobús y el minuto en el cual hará su salida. Todo está sincronizado, de tal manera que si en el cartel se anuncia la llegada de autobús cada hora con 20 minutos, supongamos a la 3.00; 3.20; 3.40; 4:00, etc, la llegada y salida del autobús será con exactitud y puntualidad. Me pregunto, ¿eso es posible implementarlo en el tuzobus de Pachuca?, no, porque aquí las personas que lo administran no quiere hacer del tuzobus un transporte de primer mundo.

El usuario cuando llega a la estación del tuzo, no sabe cuándo será la llegada del siguiente bus, puede esperar segundos o minutos, o inclusive ya no podrá abordarlo, porque resulta que el último bus de la noche (supongamos el de la ruta 2), ya salió y la persona de seguridad no lo sabe, y si lo sabe no lo informa a los usuarios.

Después de todo el trayecto, desciendo del transporte y salgo, me encuentro en varias estaciones con el mismo suplicio, descender del bus, salir y encontrarme con la necesidad de subir y bajar rampas de 40 o 50 metros con pendientes de 20 grados. La propuesta de la problemática anterior para las personas de la tercera edad o con capacidades diferentes ya lo propuse en la columna de la semana pasada.

Las propuestas están ahí, la mejora se puede dar, como señalé la semana pasada, la idea en general es buena, lástima que el diagnóstico no haya funcionado, y más aún, cuando la problemática ya se sabe, no es posible que no se pongan en marcha acciones, no sólo para mejorar, sino para pensar en un transporte de primer mundo, los pachuqueños nos lo merecemos. Merecemos un transporte de primer mundo.

graciamaximiliano@hotmail.com