La economía del túnel

Los subsidios al campo mexicano

Cuando hablamos o escribimos acerca del campo mexicano, llega a mi mente un discurso nostálgico, basta con pensar en sus mejores tiempos productivos durante la década de los cincuenta y sesenta; la realidad hoy es diferente, un dato,  hoy 8 de cada 10 productores del campo no tienen recursos para ser productivos bajo una lógica de eficiencia y productividad.

Las políticas públicas de apoyo al campo van dirigidas particularmente a los que más tienen, por ello se debe pensar en una política agropecuaria que esté diferenciada, y es que no ha habido una verdadera política pública que busque sacar a este importante sector mexicano del hoyo en el cual se encuentra.

Existen estudios independientes para el campo, éstos afirman y demuestran  que más del cincuenta por ciento de los recursos federales otorgados al campo se destinan a menos del 20 por ciento de los campesinos, dato que muestra injusticia social. PROCAMPO (hoy denominado PROAGRO) tiene como objetivo apoyar a los campesinos con recursos que ascenderán a más de 13,000 millones de pesos anuales para el año 2014.

La entrada de México al TLCAN marcó un cambio en el paradigma, el campo mostraba zonas de alto rendimiento que podían exportar, tal era el caso del tomate de Sinaloa o el aguacate de Michoacán, pero no se previó que en todo el país siete de cada diez productores son pequeños e ineficientes, los cuales no tenían las posibilidades para enfrentar la competencia internacional. En ese contexto podemos afirmar que desde ese entonces y hasta el día de hoy unos cuantos son los que pueden competir en el mercado internacional.

PROCAMPO sólo ofrece migajas, porque subsidio no significa oportunidad y productividad, PROCAMPO se define como un programa que da dinero al productor para que tenga una compensación de ingresos, eso no es otra cosa más que subsidio.

Los que pagamos PROCAMPO somos todos los contribuyentes, es un subsidio por hectárea, luego entonces, si el 80 por ciento de los campesinos tienen menos de cinco hectáreas, entonces el 20 por ciento de productores con grandes propiedades reciben enormes cantidades de subsidio; son los grandes productores los que pueden competir dados sus amplios recursos, pero además son lo que mayor cantidad de subsidios reciben dadas sus extensiones de tierra que poseen.

Afortunadamente y dadas algunas reformas aprobadas por el Congreso, se aprobó una ley en la cual el tope de subsidio es de 100,000 mil pesos por agricultor, o sea sólo se recibe subsidio por la posesión de 100 hectáreas, esto es 1000 pesos por hectárea. No obstante hay datos que duelen, ya que el 20 por ciento de productores se lleva el 60 por ciento de PROCAMPO y el 80 por ciento de productores recibe solamente el 40 por ciento de los recursos.

De las 5.4 millones de unidades de productores, el 60 por ciento vive por abajo del nivel de pobreza, tema que se debe discutir, esto es, surge la pregunta ¿La solución de PROCAMPO fue para todos o para unos cuantos? Consideramos que fue para apoyar a unos cuantos, porque al resto sólo les sirve como ingreso para su consumo familiar.

El problema de inequidad ha llevado a muchos mexicanos a abandonar el campo y dirigirse a Estados Unidos, o pasar a engrosar los datos de subempleo o desempleo en México, pero en el peor escenario pasan a  engrosar las filas de la delincuencia organizada.

¿Porque es importante para la economía mexicana la agricultura pequeña y mediana? Algunos datos: la agricultura pequeña y mediana aporta 6 de cada 10 empleos contratados, el 39 por ciento de granos básicos lo aporta este sector; la agroindustria trabaja con productores pequeños.

Queda claro que son los grandes agricultores quienes fijan la política agraria, entonces cómo construir un gasto público donde sólo los grandes productores tienen acceso al lobby político a través de las Cámaras de Diputados y Senadores. Esa es una pregunta que deben resolver los partidos políticos en México.

Dentro de las comunidades rurales, la política de subsidio al campo ha desmantelado la producción interna de alimentos,  se acabó el auto consumo porque el gobierno dejó de invertir en el campo para pasar a depender de importaciones, un dato, hoy dependemos de las importaciones de alimentos en un 45 por ciento.

Desafortunadamente las empresas trasnacionales  de alimentos fomentan el consumo de comida chatarra y de refrescos, sino cómo nos explicamos los casos extremos de obesidad y diabetes en México.

La pregunta clave de esta columna es ¿Qué requiere el campo mexicano? Se necesita que los apoyos asistenciales no sean más, sino mejores; invertir en infraestructura agrícola (investigación, capacitación [sólo el 8 por ciento de productores recibe capacitación], carreteras); que los subsidios sean transparentes porque no hay padrones únicos.

México necesita un cambio en la política pública, es necesario el reconocimiento de los pequeños y medianos productores como entes que pueden generar eficiencia y productividad; se debe realizar una inversión productiva pública para ese tipo de productores; se requiere un subsidio más progresivo y redistributivo, por ejemplo cambiar el subsidio a máximo 20 hectáreas por productor y no de 100 hectáreas como actualmente se hace; se requiere acceso al crédito, porque sólo el 6 por ciento de productores tiene acceso a FIRA a tasas competitivas, y es que nuestras tasas son mayores a las tasas que tienen países como Estados Unidos o Brasil. Las medidas antes señaladas no son la panacea, lo importante es iniciar y profundizar en la discusión de este tema necesario para -entre otras cosas-, combatir la pobreza extrema en nuestro país. Pobreza que avergüenza a todos los mexicanos y muchos más lastima.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx