La economía del túnel

Cuidado con el segundo piso de la autopista en Puebla. Que no te engañen

A qué empresa privada no le conviene tener más y más usuarios, sea a costa del engaño de los usuarios, por ello, la columna del día de hoy pretende poner a los lectores en aviso, no sean presas del capitalismo feroz en la ciudad de Puebla.

Pareciera que en política pública vamos en retroceso, el gobierno federal en colusión con el gobierno del estado de Puebla decidieron construir el segundo piso en la autopista México- Puebla, tramo muy corto que va de la empresa Volkswagen al estadio del Puebla.

Muchos mexicanos pagamos impuestos, pero además debemos de pagar por el uso de infraestructura hecha para mexicanos de primera (que son los menos). Dentro de un país de primer mundo serían gratuitos ese tipo de infraestructuras, y sino que el gobernador de Puebla visite Alemania, lo cual seguramente ya lo hizo, pero no aprendió.

Cuidado con el segundo piso de la autopista en Puebla. Que no te engañen, es el título de esta columna, y es que cuando llegas al acceso del segundo piso, hay letreros que intentan engañarte, son señales tendenciosas, intentan subir al conductor al segundo piso para que pague la módica cantidad de 55 pesos por 15 kilómetros.

Otro robo justificado supuestamente por una necesidad, y es que como lo dijo el Gobernador poblano, la autopista ya era insuficiente para los miles de automovilistas. Excelente observación señor Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, pero si no tienes dinero para construir, entonces no construyas, no intentes sacar más agua de la piedra del mexicano que día a día sufre por llevar el sustento a la casa. ¿Y así quieres ser presidente de México? No cuentes con mi voto.

Los que salimos de la tercera autopista más cara de México, el arco norte, ingresamos a la autopista México-Puebla, recorremos escasos 20 kilómetros y debemos pagar por auto particular 30 pesos, con ese pago anteriormente se lograba ingresar a la ciudad de Puebla. Hoy la realidad cambia. La empresa constructora OHL concluyó el segundo piso, los autos que quieran circular por ella, con engaño o sin engaño deben pagar la cantidad de 50 pesos por escasos 15 kilómetros recorridos, lo anterior hace de este tramo el más caro de México y seguramente del mundo. No pasa nada, somos un país desarrollado con personas que tienen altos salarios y una excelente calidad de vida. No cabe duda, Peña Nieto y Rafael Moreno Valle, no tienen vergüenza. Todo lo arreglan con el uso de recursos privados.

Cualquiera diría, sino tienes dinero no subas, vete por abajo del segundo piso. ¿Por abajo?, con una construcción que se encuentra en obra, dos carriles por cada dirección, cuando anteriormente se tenían tres carriles; si a ello le agregamos los accesos caóticos generados por los automovilistas poblanos quienes intentan ingresar a la parte baja de la autopista, el resultado es: inoperancia y caos en la parte baja de la autopista. 15 kilómetros los recorrí en una hora, y eso que no era hora pico, fue sábado a las 10 am.

Me comentaron que en la parte baja intentan poner semáforos, para el acceso de automovilistas por la lateral, me pregunto, los usuarios decidirán pagar 55 pesos antes que tener que pasar por el caos y los semáforos.

El gobierno debe hacer inoperante la parte baja de la autopista para que los automovilistas hagan uso del segundo piso. Buscan el negocio redondo. Y es que seguramente si la parte baja de la autopista fuera rápida, nadie usaría la parte alta de cuota. Inventaron una caseta más, la cual antes no existía.

Si bien es cierto, la anterior autopista era lenta, tenía una circulación fluida, hoy los más pobres pagan las decisiones de escritorio que benefician a pocos y perjudican a miles y miles de automovilistas.

No fomentemos este tipo de negocios, hagamos que la empresa y el gobierno tengan déficit financieros frente a decisiones mal tomadas, seamos inteligentes, los ciudadanos debemos ser los que a través de la libre fuerza del mercado hagamos que baje el precio de ese tipo de servicios, o en su defecto, como con cualquier otra empresa, deberán quebrar. Y es que recuperar 10 mil 500 millones de pesos que costó la obra del segundo piso no es algo fácil de recuperar.

Los mexicanos debemos ser inteligentes, percatarnos de obras innecesaria que terminan beneficiando a unos cuantos. Frente a ello, la mejor forma de rechazo es no usar el servicio, sino actuamos con inteligencia seguiremos siendo presas de la barbarie e irracionalidad de unos cuantos que se benefician a costa de muchos.

graciamaximiliano@hotmail.com