La economía del túnel

Los municipios. Célula básica del estado mexicano

Finalmente el pasado lunes el presidente Peña Nieto promulgó las reformas secundarios de la reforma energética. El pastel está cocinado, falta que los mexicanos podamos comerlo, y es que se nos ha vendido la idea de que México requería para crecer las reformas estructurales, hoy ya se tienen, falta solamente esperar sus resultados para bien de todos los mexicanos.

La pregunta es si ¿Es todo lo qué se debe hacer en materia de reforma?, consideramos que no, se requiere una reforma del Estado que incluya a la célula básica, me refiero al Municipio. En ese sentido hoy reflexionaremos acerca de los municipios en México.

La reforma política electoral permite hoy la reelección de las autoridades locales, sin embargo el problema no es reelegirse o no, el problema es hacer bien la obra pública, hacerla con base en criterios de costo-beneficio. Ahora bien, lo que si representa un problema serio es tener gobiernos municipales de 3 años, y es que este tiempo  permite sólo realizar obras de corto plazo. Muy claro: en el primer año los alcaldes aprenden administrar los recursos públicos, en el segundo año inician con la obra y en el tercer año inicia la transición del gobierno, por ende, la obra pública no se realiza a fondo para transformar realmente al municipio.

Los alcaldes reciben al inicio de su gestión municipios endeudados, con compromisos laborales generados en anteriores gobiernos, en el mejor de los casos reciben computadoras, pero sin antecedentes de lo realizado por la administración saliente.

La debilidad de los municipios frente al problema de la inseguridad es otro tema complejo, lo municipios no tienen la capacidad económica y logística para preparar a los miembros de la policía municipal, lo cual les permita enfrentar a la delincuencia organizada, precisamente esa es una muestra de la debilidad municipal frente a los problemas que la aquejan.

La transición democrática implica que el municipio deba estar fortalecido. Sin un municipio fuerte no podemos hablar de una verdadera reforma política electoral. Un ejemplo es el mando único, en algunos estados como Morelos, es el gobernador quien pone a los mandos municipales de seguridad pública. En esos casos ya no tiene mando el alcalde sobre su policía municipal. En ese sentido, habría que analizar y discutir el artículo 115 constitucional. No se trata de quitarle poder al virrey para que el rey sea más fuerte, esa no es una reforma política.

Los cabildos existen, es un poder que en muchas ocasiones se nos olvida, recordemos, no todo el poder en un municipio lo ostenta el alcalde, el mayor poder al interior del municipio es el Cabildo, pero un cabildo que actué, que cumpla con su papel de contrapeso,  pero a la vez dé apoyo con propuestas, se requiere que los cabildos no sean títeres del presidente, pero tampoco que intenten evitar que el alcalde realice sus buenas funciones en bien de la comunidad.

La reforma del Estado incluye  la reforma municipal, en ese sentido se debe considerar por ejemplo el impuesto predial, si bien es cierto, recaudar el predial no es fácil, particularmente cobrarle a los que nunca pagan por costumbre. Se debe regularizar ese impuesto, particularmente en las áreas rurales o sub urbanas.

El dinero es la esencia de todo programa de política pública, la Ley de Coordinación Fiscal, aprueba que las participaciones fiscales quedan de la siguiente manera: Los estados se quedan con 16 centavos, los municipios con 4 y el gobierno federal con 80 centavos de cada peso recibido por la federación. En ese contexto, si consideramos la reforma político electoral y la reforma fiscal, éstas son dos reformas de corto plazo que tienen un efecto sobre los municipios, en ese sentido, considerar que los municipios recaudan muy poco, por dar un dato, de los 2,454 municipios que tiene el país, solamente 100 ciudades  con más de 100,000 habitantes  producen más del 85 por ciento del Producto Interno Bruto sin embargo esas 100 ciudades sólo reciben 4 centavos de cada peso recaudado.

Porque no darle más dinero a los alcaldes, ¿será que se desconfía cada vez más de ellos en el manejo de los recursos? sí, esa es la respuesta, y es que no se ha logrado acabar con la corrupción, por ejemplo en el manejo de las licencias de construcción es muy clara la respuesta: “Me deja para el refresco y su trámite sale en una semana, sino, espere 3 meses porque hay muchos licencias que debemos aprobar antes de la suya”. Aclarar que es una corrupción entre el ciudadano y el funcionario público. Para que haya corrupción se requieren dos actores.

La pregunta clave es qué hacer para lograr que los municipios funcionen mejor: las reflexiones son varias; primero, reformar la forma de elegir el cabildo y replantear sus funciones; es necesario fortalecer al municipio, no debilitarlo; los municipios dependen de las gestiones de los diputados para llevar recursos a sus municipios, luego entonces, si el presidente está bien con su diputado recibe partidas presupuestales extraordinarias, sino lo está se queda con recursos escasos; se requiere mayor asesoría para la armonización contable, para ello es necesaria una capacitación contable.

Hay mucho por matizar acerca de la célula básica del estado, sin embargo en otra ocasión seguiremos reflexionando al respecto.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx