La economía del túnel

La migración en el marco de los derechos humanos

¿Una persona que cruza una frontera es ilegal? por supuesto que no, desde esa óptica se percibe una forma negativa de ver a los migrantes, la palabra correcta es indocumentado. El diccionario de la real academia española define al ilegal como: Que es contra ley, y al indocumentado como: dicho de una persona, que no lleva consigo documento oficial por el cual pueda identificarse, o que carece de él. Dos conceptos que son por esencia diferentes.

El único delito de las personas indocumentadas (para mí no hay delito), es intentar alcanzar un nivel de vida digno a través de la venta de su fuerza de trabajo en otro país que le ofrece las oportunidades que el suyo no le da. La ley y las fronteras físicas las hacen los hombres.

Los mexicanos nos quejamos de las vejaciones sufridas por nuestros connacionales al momento de intentar cruzar la frontera del vecino del norte, sin embargo debemos preguntarnos si en México se respetan los derechos humanos de los indocumentados provenientes de los países del sur.

Los migrantes que son indocumentados se saben fuera de la ley, consideran pueden ser castigados y por ende se sienten vulnerables, además de indefensos, porque lo que les pase en México a nadie le importa.

En la década de los años 80 se detenían en México cerca de 10,000 migrantes al año, para el año 2005 se llegó a detener a 240,000; en el año 2010, el Instituto Nacional de Migración (INM) detuvo y repatrió 62,141 migrantes indocumentados, sin embargo el INM calcula que cerca de  400,000 entran cada año sin papeles a México, imagine usted estimado lector a casi siete estadios llenos similares al de los Pumas de la UNAM.

El tamaño creció y se tuvo mayor complejidad en el problema, ello resultado del aumentó en la seguridad de las fronteras de Estados Unidos, como resultado los migrantes, pero particularmente los coyotes, tuvieron que buscar nuevas rutas las cueles fueron más inseguras para los migrantes, el riesgo y los costos para pasar a Estados Unidos se incrementaron.

El problema no es sólo el riesgo de cruzar la frontera de Estados Unidos, sino que se acompaña de extorsión para quienes tienen sólo la propiedad de su fuerza de trabajo. Nos enteremos frecuentemente de la localización de migrantes que han sido secuestrados por bandas organizadas, nos enteramos frecuentemente de las violaciones que sufren los migrantes a sus derechos humanos durante su paso por nuestro país.

Los abusos empezaron con la autoridad migratoria, posteriormente vino la extorsión, los grupos de violentos se dieron cuenta que aún se le podía extraer algo a la nada, extorsionar al migrante a través de sus familias en los Estados Unidos, negocio negro que mueve millones de dólares.

El caso de la existencia de fosas clandestinas es una constante, cientos de ellos que mueren cada año a manos del crimen organizado. ¿Podemos exigir a los Estados Unidos que respeten el derecho de los mexicanos migrantes cuando nosotros no  respetamos a los vecinos del sur?

La conciencia del mexicano tiene una actitud esquizofrénica, exigimos respeto para los nuestros, pero no ofrecemos respeto a los que consideramos como extranjeros indocumentados. Vemos hacia abajo a los del sur, los consideramos más pobres que nosotros, aún y cuando sabemos que sólo pasan por nuestro país en forma temporal.

Los migrantes son fantasmas en nuestro país, porque pasan y quizá por eso abusamos de ellos, los discriminamos y somos racistas. La encuesta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) señala que el 40 por ciento de mexicanos encuestados rechazaron a los extranjeros, pero a aquellos que consideran más pobres, o más indígenas o más sucios o más desprotegidos. No rechazaron por ejemplo a los extranjeros que traen empleos, o generan inversión, o son de piel blanca, por ello afirmamos que desafortunadamente casi la mitad de los mexicanos son discriminatorios y racistas.

Entre mayor endurecimiento de la ley, mayor vulnerabilidad para el migrante, sólo basta con ver lo sucedido con nuestros paisanos mexicanos en el país del norte. Hoy por supuesto los mexicanos son más vulnerables en territorio norteamericano que hace 5 años.

La nueva ley de migración en México no resuelve el tema migratorio, por ende el problema no es por la ley, hay otros temas que debemos considerar: los mexicanos no vemos a los migrantes o, no queremos verlos; no queremos entender sus problemas, sus debilidades, sus carencias. Debemos considerar la importancia en la formación de los funcionarios que trabajan en las oficinas migratorias, porque la ley o el cambio en la misma no lo es todo.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx