La economía del túnel

Las madres y la violencia en México

Mucho nos quejamos los mexicanos y mexicanas de la violencia en México, sin embargo debemos preguntarnos qué hacemos como padres para lograr que nuestros hijos en un futuro no formen parte de la delincuencia organizada en nuestro país.

Se ha usted preguntado qué hace como padre o madre para que en un futuro su hija o hijo no llegue a ser un delincuente potencial. ¿Está haciendo algo para que sus hijos se formen con valores sociales y humanos? Les inculca el deporte, el respeto y amor por los demás, la responsabilidad, el trabajo, las actividades sociales, la religión, etc. Es una necesidad la buena formación de nuestros hijos para que sean ciudadanos y ciudadanas de bien.

En muchos círculos se argumenta que la necesidad económica lleva a las personas a delinquir, yo no estoy de acuerdo con ello, y es que los delincuentes no sólo nacen y crecen en cunas humildes, hay evidencia de delincuentes cuyo objetivo no es el dinero, sino más bien existe un deseo por hacer el mal, lo cual fue resultado, entre muchos otros factores por la desintegración familiar, maltrato y violencia en el hogar.

Existe un estudio realizado dentro de varias prisiones mexicanas, el cual muestra que el 85 por ciento de delincuentes dentro de las prisiones, fueron abandonados o en su caso abandonaron su hogar antes de los 16 años de edad.

Se acerca el día de las madres, en ese sentido reflexionar acerca del papel fundamental que las mujeres juegan en la buena formación de sus hijos y, es que son ellas principalmente (mas no las únicas), las responsables de bien  formar a sus hijos, las mujeres son quienes principalmente comparten con sus hijos e hijas la mayor parte del tiempo. Deben de ser el odio para que sus hijos les cuenten sus problemas y preocupaciones, debe existir una total y completa comunicación entre ellos.

Consideramos que las mujeres mexicanas son parte fundamental en la solución de conflictos violentos en México, son realmente la parte importante en la solución de la violencia, y que empíricamente se demuestra el gran valor y aplomo de la mujer para solucionar conflictos, es el caso por ejemplo de las mujeres de Ciudad Juárez, México o de las madres de la plaza de mayo en Argentina.

Las mujeres difícilmente venden su movimiento social, son las madres las que han sido parte fundamental  en la solución de conflictos y, es que la solución a la violencia debe venir de abajo hacia arriba, esto es, la solución debe surgir de la gente de la calle, de la sociedad y, particularmente de las mujeres.

Si bien es cierto que el delincuente se hace dentro del hogar, también es cierto que la madre puede jugar un papel fundamental para que el sicario o el narcotraficante dejen de hacer lo que hacen. Si las madres de los delincuentes los obligaran o incitaran a dejar de hacer lo que hacen, seguramente mucha de la violencia en México se acabaría. Hemos visto casos en los cuales la madre del delincuente le pide hacer una Iglesia o una escuela para la colonia y el mal viviente la manda a construir.

La pregunta es ¿por qué razón una madre exigiría a su hijo o hija que deje de ser delincuente si finalmente se ve beneficiada de él o de ella? La respuesta está en fomentar en las madres de los delincuentes la duda de que su hijo o hija pueda ser desaparecido, asesinado, violado o secuestrado, que tarde o temprano puede sufrir en carne propia lo que sufren sus victimarios. Crear conciencia en la madre del mal que hace su hijo o hija a la sociedad.

También es cierto que muchos de los delincuentes se forman como resultado de la falta de oportunidades, podemos decir que los jóvenes en México no son ninis, esto es, ni estudian ni trabajan, es mejor llamarles sisi, esto es, sin oportunidades, sin trabajo, sin escuela.

Para combatir la violencia en México se debe consideran igualmente la política pública, ésta debe ser de prevención, es necesario trabajar arduamente con este tipo de programas, en los cuales por supuesto se debe trabajar con jóvenes, pero igualmente con los padres y madres de esos jóvenes sin oportunidades.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx