La economía del túnel

La ley y la deuda

En este país el problema fundamental  es la falta de aplicación de la ley. Leyes tenemos en México, la Constitución es casi un libro sagrado, es una obra realizada por hombres-filósofos, creyentes de la verdad, personas con sabiduría y grandes ideales, pero desafortunadamente la aplicación de la misma es nula en México, la ley -como dice el refrán popular-, “le hace a los mexicanos lo que el viento a Juárez”.

Hoy me quiero referir a la ley de seguridad nacional la cual aún no se aprueba. La existencia del ejército en las calles legalmente no está definida. La pregunta es, ¿bajo qué condiciones el ejército está en las calles? Si existiera una ley de seguridad nacional estaríamos hablando de que el ejército en las calles es una cuestión legal, pero no es así.  Jurídicamente  quienes  deben  mantener la seguridad en las calles son las diferentes corporaciones policiacas, llámese la federal, la estatal o la municipal.

En la Constitución Mexicana hay varios artículos que se contradicen, el 29 por ejemplo señala entre otras cosas que en el caso de declarar el estado de excepción en algunas partes o en todo el territorio nacional, el ejército podrá intervenir con aprobación del Congreso y a solicitud del Presidente de la República. Mi pregunta es, ¿existe estado de excepción en este momento como para que el ejército se encuentre en las calles? Porque si sí existe entonces se está respetando la ley, pero sino, entonces el Presidente está actuando por encima de la ley.

Otro artículo constitucional es el 89, el cual da facultades al Presidente de la República y lo nombre el jefe de las fuerzas armadas para que sea él quien le ordene al ejército lo que debe realizar. La pregunta es, ¿está el presidente facultado para no declarar el estado de excepción pero sí dar la orden de que el ejército salga a las calles a enfrentar a la delincuencia organizada?

Si nos salimos del tema jurídico, y nos vamos al tema político, debemos introducir al análisis el concepto de seguridad nacional, el cual fue resultado de la guerra fría, fue usado particularmente en América Latina para deshacerse de la gente de izquierda, en este momento ya no estamos en la guerra fría, sin embargo el concepto se sigue usando, bajo esta lógica el fenómeno de la guerra contra la delincuencia no tiene raíces, sí existe un enfrentamiento contra la delincuencia, sin embargo no está en riesgo la seguridad nacional, situación que se discute en amplios sectores políticos.

La ley de seguridad nacional como está redactada tiene un vacio, casi cualquier situación que el presidente decida tendría como supuesto que la seguridad nacional está en riesgo. No podemos discutir la seguridad en el marco de una situación extrema y acuciante donde todo el país, y para ser más específico, los ciudadanos nos encontramos en peligro constante.

Dejamos de lado la seguridad y demos paso a la cuestión económica de nuestro país,  en particular algo que nos preocupa, la deuda de los Estados y Municipios, la cual puede estallar en cualquier momento, y es que en tan sólo en un año creció 25 por ciento, dicha deuda paso de 252,153 millones a 314,013 millones, la cantidad no representa un riesgo ya que significa menos del tres por ciento del PIB, sin embargo sí preocupa el crecimiento que tuvo en el último año. Por ello se han aprobado una serie de medidas por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en la cual se deberá determinar si los Estados y Municipios tienen la posibilidad de pagar la deuda en caso de contraerla. 

El problema de la deuda en los Estados es que piden dinero y haber cuándo y quién paga. Así nos pasó con la crisis del 95, en la cual las entidades gubernamentales fueron las primeras en quebrar. Los Estados se sienten soberanos y se endeudan fuertemente, son el caso de Quintana Roo, Sonora, Chiapas, Nuevo León, Veracruz, Nayarit y México, Estados que tienen una deuda mayor al 3 por ciento de su PIB. El problema es que los Estados casi no recaudan, además las finanzas en los Estados son poco claras.

El problema es serio, si vemos lo que sucede con la deuda de las entidades federativas, ésta creció cuatro veces en los últimos 10 años y a su vez la economía en los Estados no creció en la misma proporción. El problema no es deber, sino el no tener la capacidad financiera para pagar. Que bueno que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores haya tomado cartas en el asunto.

En Estados como Zacatecas, Coahuila y Guerrero, la deuda no pasa del 3 por ciento del PIB, lo cual muestra una buena estrategia financiera por parte de esos Estados. Como observamos, existen Estados muy endeudados y otros que no lo están, por ello no podemos meter a todos los Estados bajo una misma ley, es necesario diferenciar a los Estados que deben mucho y a los que casi no deben, igualmente se deben establecer los parámetros para otorgar una deuda, esto es,  determinar en qué se va a utilizar el dinero prestado. Otro elemento es verificar quién tiene la posibilidad de pagar, lo cual significa preguntarle al Estado ¿qué garantía me vas a dar? En este momento la garantía ofrecida por los Estados son las participaciones federales.

En promedio el 72 por ciento de las participaciones federales destinadas a los Estados ya están hipotecada. Estados como Nuevo León y Quintana Roo tienen arriba de 160 por ciento de sus participaciones federales hipotecadas, Chihuahua y el DF tienen arriba del 100 por ciento; Campeche, Zacatecas y Morelos tienen menos del 20 por ciento de las participaciones hipotecadas.

El problema no es deber, sino tener la capacidad para pagar, los Estados no tienen la capacidad financiera para obtener recursos, únicamente cuenta con el  impuesto sobre nomina, impuestos sobre sorteos, impuesto sobre turismo, la parte de la tenencia estatal, la cual  muchos Estados ya están dejando de cobrar; el predial y el agua son pagos municipales, por ende la recaudación en los Estados es una miseria, representa quizá el 10 por ciento total de los ingresos en los Estados, el resto de los recursos vienen de la federación, y si estos recursos ya se encuentran hipotecados a dónde irán las finanzas Estatales.