La economía del túnel

Una joven mexicana en el otro lado del mundo

La calidad de la educación en México es una necesidad, nuestro país requiere jóvenes capaces, preparados, destacados, que se atrevan a enfrentar el presente con ahínco y perseverancia. Lo  sucedido con la CNTE es una vergüenza nacional, afortunadamente y, a pesar de esa coordinadora tan retrograda la cual tanto daño hace a los estados más pobres del país, aún y con ello, la educación pública en México está preparando jóvenes valores, destacados y con hambre de hacer grandes cosas, ese es el caso de una destacada señorita, casi niña, una hidalguense brillante, me refiero a María Fernanda Márquez Sánchez, quien en este momento se encuentra en Dinamarca conociendo ese país y teniendo a su corta edad de 16 años una experiencia internacional.

Conocía a María Fernanda a través del Programa de investigación Delfín, es una joven quien tuvo el deseo de aprovechar su verano 2016 y, por ello postuló para obtener una beca de formación en  investigación y la ganó.

Cuando María Fernanda me comentó su viaje a Dinamarca, un  país al otro lado del mundo, un país talentoso, de proyecto y con una gran visión de primer mundo, no dude en darle mi apoyo académico para que viajara a ese país, pero como una condición: le pedí que a su corta edad de 16 años escribiera sus experiencias vividas en ese país, con base en ello me mandó sus reflexiones sobre un tema interesante al cual ella le puso por título: Responsabilidad social, causa de una sociedad igualitaria en Dinamarca.

Aquí comparto con ustedes estimados lectores una excelente reflexión de una niña, quien se encuentra en este momento al otro lado del mundo, muy orgullo de su talento, de sus reflexiones, de su sintaxis y de su ortografía.

Dice María Fernanda: El sueño de aspirar a una mejor calidad de vida se ha convertido en una prioridad en nuestras vidas, sin tomar en cuenta la gran responsabilidad social que implica tenerla. Cuando pensamos de responsabilidad social, hacemos referencia acerca de la carga, compromiso u obligación de los miembros de una sociedad, ya sea como individuos o como miembros de algún grupo.

Dinamarca es uno de los países que  tiene muy buenos resultados en muchos rubros de bienestar social, en comparación con la mayoría de los demás países del resto del mundo, incluido México. Dinamarca se sitúa  por arriba del promedio del índice en calidad de vida internacional: balance vida-trabajo, sentido de comunidad, calidad medioambiental, compromiso cívico, educación, empleo, satisfacción y seguridad personal.

Al llegar a tierras nórdicas he podido experimentar y ser partícipe de este alto sentido de responsabilidad que suelen aplicar los daneses en su vida diaria, e incluso esa realidad nos puede resultar un tanto mágica, compleja y ciertamente confusa si la comparamos con el modo de vida que llevamos allá en México (por lo menos para mí lo ha sido).

Un ejemplo se percibe al utilizar el metro o el tren en la ciudad de Copenhague, donde el individuo registra sus entradas y salidas a dicho transporte con el fin de que sea cobrada la tarifa correspondiente, sin necesidad de sistemas de seguridad o vigilantes específicos que constaten que se haya realizado el pago. La pregunta es ¿cómo es posible asegurar que se realicen dichos pagos?, la respuesta está en el compromiso moral que tiene una sociedad sólida e igualitaria, ya que es responsabilidad de cada ciudadano coadyuvar al mantenimiento del sistema de bienestar social que establece el país. Todo el dinero que se recauda en transporte se reinvierte en servicios para todos, ya que ellos  están conscientes de la importancia de ser un ciudadano activo que le interesa respetar los reglamentos establecidos.

Este fenómeno es conocido en danés como “velfærdssystem”, este sistema se caracteriza por transferencias de ingresos y servicios, como un derecho para todos los que cumplen criterios establecidos por el gobierno, es decir, todo el mundo tiene el mismo derecho a los beneficios, independientemente de los  ingresos que genere.

Otro acontecimiento que ha llamado también mi atención, es observar cómo los bebés duermen solos en sus carriolas fuera de las casas o incluso en lugares públicos, el danés es un ciudadano respetuoso de la integridad del bebé.

El estilo de vida e idiosincrasia juegan un rol importante en los parámetros de felicidad y seguridad  de la sociedad danesa. Lo valores morales no nacen, sino se inculcan desde la familia, la escuela y en todas aquellas actividades que hacen del individuo un ciudadano responsable y comprometido.

graciamaximiliano@hotmail.com