La economía del túnel

Los impuestos son el precio que pagamos por vivir en civilización

En alguna ocasión escuche una frase certera y atinada, decía: los impuestos son el precio que pagamos por vivir en civilización, pero siempre y cuando se gaste bien; desafortunadamente en México se han gastado mal.

Tenemos varias preguntas que resolver en esta columna: ¿Por qué el gasto se discute después del ingreso?;  cómo hacer más con menos?,  ¿cómo gastar más y hacer más? son tres preguntas que reflexionamos.

La sociedad exige transparencia en el gasto público, la transparencia por supuesto deberá  mejorar su gasto con base en resultados, y es que si bien en los últimos años se ha incrementado el gasto en salud en un 400 por ciento, ello no ha mejorado la calidad de la misma, como ciudadanos detectamos falta de medicamentos en los centros de salud, carencia de médicos y de especialistas, y en general buenos servicios, y es que no basta que exista el 100 por ciento de mexicanos con acceso a los servicios de salud, lo importante es qué porcentaje de mexicanos tiene acceso a servicios de salud con calidad. Se incrementó el gasto en educación 13 por ciento anual y hace unos días desafortunadamente nos dieron la noticia de estar en el último lugar en educación dentro de los países de la OCDE, la pregunta es ¿basta con incrementar el gasto público en ciertos rubros para lograr una mejora en la calidad de vida de los mexicanos? la respuesta es no, se requiere gastar más y mejor en cada rubro al cual se aplique, necesitamos mejor infraestructura, mejores servicios de salud, de educación, etc.

En los últimos años el gasto público creció 3 por ciento como porcentaje del PIB, pero los ciudadanos no detectamos mejores servicios, hemos visto gobiernos que no tienen la capacidad para gastar bien el dinero. Pongo en la mesa algunos datos, durante el Gobierno de Calderón el aumento  a la seguridad pública creció 14 por ciento; en desarrollo social se tuvo un aumento del 55 por ciento, en educación 13 por ciento. Resultados: en educación estamos reprobados, somos el último país de la OCDE, la violencia no para y la pobreza extrema sigue en aumento.

En la última década el gasto público se incrementó 400 por ciento en términos nominales, una cifra nada desdeñable que de haberse aplicado correctamente seguramente las cifras de calidad de vida en México hubiesen mejorado, sin embargo esto no ha sido así, y si no veamos las cifras publicadas hace unos días acerca de la pobreza en México.

En México crece más el gasto que la riqueza generada, ese es un parámetro para decir que estamos gastando mal. El gasto en México no se evalúa, lo que se evalúa son los programas. Lo que los mexicanos debemos hacer es evaluar el gasto con base en resultados, la pregunta es cómo hacer para que los diputados pongan diques al gasto y que los presupuestos para las instituciones se autoricen con base en resultados pasados.

Debemos ser austeros para tener los incentivos de gastar bien, el problema es que México vive en la abundancia para unos cuantos y por ende no se evalúa el gasto público. El dinero que se gasta es de los ciudadanos, pero no lo vemos así porque muchos mexicanos no pagan impuestos, mexicanos que no consideran que cerca del 30 por ciento del gasto público es resultado de la venta de petróleo, petróleo que sí nos pertenece. Parte del problema del gasto público está en que no exigimos su transparencia.

El presupuesto es un conjunto de ingresos y gastos, sin embargo en México primero revisamos el gasto y posteriormente determinamos el ingreso. Lo que México requiere es construir el ingreso con base en el gasto programable.

El problema de gastar mal  es algo muy mexicano, y es que desde la base, los gobiernos en México entienden que presupuesto significa gasto, lo cual es algo erróneo de fondo. Los presupuestos están circunscritos a un año, sin embargo las obras no duran un año, esos son vicios con respecto al presupuesto, fenómeno cuya aparición realmente es  reciente.

En México no se ha resuelto el problema de los baches, pero ya hacemos segundos pisos, cuánto cuesta el IFE, la Suprema Corte de Justicia, La Comisión Nacional de Derechos Humanos, etc. La pregunta es si dichas instituciones arrojan resultados similares a los recursos que cada año reciben.

Han pasado dos gobiernos panistas, cuya base ideológica es el libre mercado, sin embargo en este rubro no se detectaron cambios de fondo en comparación con los gobiernos priístas de los años anteriores. En ese sentido, el gobierno tendrá para el año 2014 nuevos compromisos, y es que para el presupuesto 2014 se tendrá el seguro al desempleo, el 65 y más para toda la población, cruzada nacional contra el hambre, etc. Programas que exigen del gobierno recaudar más. Por cierto, como alusión al respecto, ayer estaba en una tiendita de la esquina y observé que el repartidor de comida chatarra (su nombre empieza con S…), estaba modificando los precios de los productos, mi pregunta fue por qué ese aumento de precios, acertadamente me contestó: por el aumento a los impuestos que el gobierno con la reforma fiscal le requerirá a las empresas productoras de este tipo de alimentos, por supuesto ese impuesto se trasladará al consumidor final.