La economía del túnel

La captura del año y las nuevas esperanzas de seguridad

Del Chapo decía la gente que al lugar al que llegaba su grupo, llegaba la seguridad y la tranquilidad, parece ser que el grupo del Chapo no era tan salvaje como otros grupos.

En México uno de los problemas más graves en este momento es el narcotráfico y la delincuencia organizada, afortunadamente parece ser que el gobierno mexicano está actuando en esa dirección, una muestra de ello es la captura del Chapo Guzmán, lo cual representa un “hit” en la política de seguridad del presidente Peña Nieto.

El problema del narcotráfico fue un problema como el cáncer, el cual fue creciendo y creciendo, en su momento el gobierno mexicano no le puso solución, particularmente durante los gobiernos de Ernesto Zedillo y de Vicente Fox.

La historia del narcotráfico en México ya tiene sus años, si hacemos una remembranza de su origen y desarrollo, podemos decir que a partir del año 2008 la violencia se desata en México con una agresividad que los mexicanos no habíamos vivido antes, quizá los últimos años más violentos en México fueron desde la época de la revolución o de la guerra cristera.

El estado mexicano durante varios años fue ineficiente para encontrar las causas del fenómeno y sus posibles soluciones. Realmente el fenómeno agarró desprevenido al gobierno, particularmente al del presidente Calderón, quien no esperó el crecimiento exponencial de la violencia en el país por él gobernado.

Son varias las variables que explican actualmente el fenómeno de la violencia en México, primero, se puede considerar un proceso de crecimiento exponencial y diversificado de las organizaciones criminales, las cuales crecen fragmentadas y peleadas entre ellas; segundo, un proceso de profesionalización de la violencia; tercero, el surgimiento de los zetas se conformó ya como un ejército profesional; cuarto, aumentó el consumo de drogas en Estados Unidos, entre ellas las drogas restrictivas médicas, en contraste disminuyó el consumo de la cocaína,  por ende, el consumo se hacía cada vez más pequeño y la oferta seguía creciendo; quinto, la corrupción de las policías locales en muchos municipios del país.

Según expertos en el tema, las muertes en México son resultado en un 60 por ciento de la lucha entre los grupos de delincuentes, esto es 40 por ciento son inocentes y el resto son parte de los mismos delincuentes.

Del Chapo decía la gente que al lugar al que llegaba su grupo, llegaba la seguridad y la tranquilidad, parece ser que el grupo del Chapo no era tan salvaje como otros grupos. Según estadísticas del gobierno federal, los más brutales son el grupo de los zetas, por ello el trabajo de inteligencia del gobierno de Felipe Calderón contra ese grupo. Precisamente fue el grupo de los zetas quienes llevaron su maldad contra de la sociedad, ello a través de la extorsión y del secuestro.

Calderón intentó depurar a las policías estatales y en muchos estados lo logró, lo que hoy tenemos es una policía local más limpia, no con ello queremos decir que totalmente limpia, para ello falta tiempo, sin embargo la captura del Chapo sólo representa un eslabón de la cadena, son varios los lideres que aún se encuentran haciendo daño a los ciudadanos, pero al menos la cadena se ha roto en un eslabón, hay que esperar que el transcurso de este sexenio caigan los demás.

Las organizaciones delictivas se hicieron fuertes dada la debilidad en esa materia del estado mexicano, por eso hoy podemos decir con agrado, que hay un estado fuerte en esa materia y se está trabajando en ello, México merece ser un país en paz y darle paz a sus ciudadanos.

Hasta cuándo las fuerzas armadas serán sustituidas por la policía federal, primero, debemos señalar que el crimen organizado está muy extendido, tiene grandes recursos y armas, por ende considero que en este momento no se cuenta con la policía local -tanto en número como en calidad-, para hacer frente a ese mal.

La pregunta es si ¿existe otra forma de combatir la delincuencia que la generada hasta ahora por el gobierno federal? Consideramos que no, tenemos dos grandes armas, el ejército y la marina, desafortunadamente las policías locales se vendieron al mejor postor. Ahora bien, los instrumentos del gobierno federal están limpios, pero hay que ir preparando otros instrumentos porque no se puede mantener siempre al ejército y a la marina en las calles, la propuesta que está trabajando el gobierno de Peña es el de las gendarmerías, en otra ocasión hablaremos acerca de ellas.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx