La economía del túnel

¿Somos buenos ciudadanos?

En días pasados El Colegio del Estado de Hidalgo realizó un foro acerca del “Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México”, título igual al nombre del libro editado por el Instituto Nacional Electoral y  El Colegio de México. Precisamente en el Colegio del Estado de Hidalgo se presentó dicho texto.

El libro de referencia publicado el año pasado, entre muchos de los objetivos logrados, pretende en su primer capítulo responder a la pregunta ¿Qué es ciudadanía? Tipos de ciudadanos, ¿qué es calidad de la ciudadanía? ¿Cómo se mide y operacionaliza? Todas esas preguntas son complejas y difíciles de responder, sin embargo el texto las presenta en forma adecuada y precisa.

Se ha  preguntado qué significa ser ciudadano. El texto lo define con base en el PNUD   como: “un tipo de igualdad básica asociada al concepto de pertenencia a una comunidad, que en términos modernos es igual a los derechos y obligaciones de los que  todos los individuos están dotados en virtud de su pertenencia a un estado nacional.

Cabe preguntarnos en este orden de ideas el significado de la calidad de la ciudanía, usted quizá piense que ser un ciudadano de calidad implica defender sus derechos, no tirar basura, respetar las normas sociales, votar en las elecciones, etc. Con esas ideas quizá tenga razón, sin embargo qué señala el libro de referencia en torno al significado de la calidad ciudadana.

El texto argumenta la perspectiva que contempla a la ciudadanía como una cualidad individual y como una condición relacional (surge del contacto con otros individuos). Por  ende una ciudadanía integral debe considerar las dos perspectivas.

La ciudadanía implica tener derechos y obligaciones, los ciudadanos deben ser intermediarios frente al estado, en el sentido de ser actores inmersos  en un proceso de reclamo de derechos… “de lucha por el derecho a tener derechos” 

Si dejamos de lado el libro de referencia, debemos cuestionarnos si somos buenos ciudadanos, y baste con responder una serie de preguntas: ¿respeta las señales de tránsito?, ¿si es víctima de un delito acude al ministerio público a presentar su denuncia?, ¿tira basura en la calle? ¿Es corrupto como servidor público?, ha intentado sobornar a un servidor público?, ¿hace con eficiencia y responsabilidad su trabajo? ¿acude a votar en las elecciones?,  ¿lucha por la defensa de los desprotegidos?, si ve una obra pública en mal estado, ¿le informa a las autoridades correspondientes? Como observamos con las preguntas, ser un ciudadano de calidad implica acciones del día a día, no es necesario ser héroes sociales, sin embargo, debemos preguntarnos ¿Qué lleva a muchos mexicanos a ser malos ciudadanos? La respuesta quizá la encontramos en el entorno en el cual nos desarrollamos dentro de México. Matizo: Es víctima de un delito, no acude al ministerio público por lo engorroso de los tramites y por lo complicado de la investigación, dentro de la cual los policías ministeriales lo primero que harán para proceder a la investigación será pedirle  a usted dinero para iniciar la investigación.

México es un país corrupto, somos corruptos por tradición o somos corruptos simplemente porque, como dice el dicho popular, y por cierto vergonzoso: “quien no tranza no avanza”

Somos malos ciudadanos al tirar la basura en la calle cuando el camión recolector no pasa por nuestra casa. No sería más sencillo y más sano llamar al servicio de limpia municipal para informar la ausencia del camión recolectar y quizá esperar con la basura dentro de nuestra casa un día más.

No reportamos un bache simplemente porque hay tanto en las calles que tardaríamos horas en reportar todos ellos.

Al darnos cuenta de lo costoso que es una multa, le ofrecemos al policía federal de caminos una “mordida”. Por cierto, los policías  federales de caminos ganan excelentes salarios, más de lo que millones de mexicanos perciben, sin embargo amigos y familiares me han comentado lo corrupto que son. Muchos de ellos son una vergüenza para México.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx