La economía del túnel

¿Seguimos bajo el capitalismo o cambiamos de modelo económico?

Requerimos construir una nueva teoría que nos diga cómo cambiar esta economía.

Hoy el mundo vive una crisis mundial, no sólo desde un enfoque económico, sino también en relaciones internacionales. Crisis del 2001 con las Torres Gemelas, crisis de las hipotecas en 2007, crisis de los commodity en el 2008-2009. Tres grandes recesiones durante una década, lo que percibimos entonces es una crisis del sistema capitalista.

En México desde 1994 hemos tenido promesas incumplidas, se nos prometió que a partir de la apertura comercial, la integración de los mercados y el libre comercio, los mexicanos entraríamos en un proceso de bienestar social sin embargo ello no ha sido así, a cambio hemos recibido mercados que no funcionan, concentración de la riqueza en unos cuantos (Carlos Slim), desempleo,  crecimiento económico paupérrimo, etc.

Consideramos que la ortodoxia liberal necesita un cambio radical, requerimos un nuevo Keynes que proponga un nuevo modelo económico, porque esta economía, la economía de libre mercado, la economía de Margaret Thatcher y Bush ha llegado a su límite.

Requerimos construir una nueva teoría que nos diga cómo cambiar esta economía; estoy cierto que no podemos regresar a las políticas económicas de los años treinta, pero igual tengo la certeza que el sistema actual no da para más.

El objetivo de la economía es crear bienes y servicios, pero bien distribuidos, esa es la esencia, no podemos distribuir si antes no producimos, concretamente requerimos crear excedentes para poder distribuirlos; en México hemos medio producido, pero no hemos distribuido.

Con decepción los mexicanos observamos el crecimiento económico de nuestro País, durante el 2013 fue de tan sólo 1.1 por ciento, fue el dato más bajo registrado durante los pasados cuatro años.

En parte el resultado de tan precario crecimiento fue la caída en la demanda internacional de productos mexicanos. No obstante, la economía mexicana no puede seguir dependiendo del resto del mundo y, en particular del vecino del norte, requerimos, si este sistema económico actual no da para más, mejor cambiarlo.

La economía de mercado aplicada en México se está contraponiendo a lo que señala la constitución mexicana en su artículo cuarto: “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”. 

Por lo anterior, debemos reflexionar en la necesidad de modificar el modelo de libre mercado, son ya 25 años de estar inmersos en este modelo, los resultados positivos de bienestar no se han visto llegar. Debemos desarrollar una economía más cercana a la gente, una economía del bien común, porque el objetivo de la economía debe ser el bien común, concepto desarrollado desde la época de Aristóteles.

El nuevo sistema económico debe ver al individuo como el centro del mismo. La empresa es el centro del capitalismo, para ella el objetivo es el incremento del beneficio financiero. Ese no debe ser el objetivo, su centro debe ser la persona.

Las empresas no deben medir su éxito en el dinero acumulado, sino en la calidad del trabajo ofrecido a sus empleados; estamos filosofando, estamos idealizando, pero sólo de las ideas surgen las realidades.

El beneficio financiero no necesariamente contribuye al bien común, debemos pensar en la existencia de empresas que tengan objetivos para lograr la dignidad para sus trabajadores, la solidaridad, respetar los derechos humanos, etc. Para lograrlo se deben cambiar las reglas del juego, porque actualmente las empresas que son fieles a la Constitución son las más castigadas y, las que menos respetan la Constitución son las que mayores beneficios obtienen del mercado y del gobierno.

Hablar de cambio del juego significa que las empresas más cercanas a la Constitución sean las más beneficiadas por las políticas fiscales del gobierno.

Respetar la constitución significa apostarle por la frase señalada anteriormente: Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. Para lograr lo anterior, requerimos salarios suficientes para satisfacer las necesidades de vida de los mexicanos, se requiere crear un entorno laboral de calidad y con prestaciones de ley. Para lograrlo, necesitamos un estado interventor fuerte (no grande), el cual determine cuáles empresas son solidarias con las necesidades de los trabajadores.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx