La economía del túnel

Producción en México, ¿es suficiente o redoblamos esfuerzos?

¿Ha escuchado la frase?: Cuando a Estados Unidos le da gripe a México le da pulmonía.

Angélica Domínguez Sánchez*

¿Cómo siente en este momento la situación económica de México? Algunos responderían bien y otros responderían lo contrario; lo cierto es que a pesar de que México es un país rico en recursos naturales y en capital humano, hasta el momento no hemos logrado consolidar nuestras actividades económicas para entrar en la competitividad mundial, no hemos construido bases económicas sólidas que nos protejan de los desajustes económicos externos. Ante estos escenarios de poca producción y constante desempleo, urgen programas y políticas que dinamicen el mercado laboral e impulsen positivamente las tasas de crecimiento.

Desde el Año 2000 y hasta el 2013,  en México la tasa de crecimiento ha fluctuado entre -4.7 y 5.3 por ciento. El valor más bajo corresponde al año 2009, en el cual diversos factores se conjuntaron para que el PIB fuera negativo, empezamos por la recesión industrial en Estados Unidos, misma que afectó a las industrias exportadoras de automóviles, de bienes eléctricos, de computación, textiles, entre otros, y es precisamente Estados Unidos el país al cual se exportan el 70 por ciento de las mercancías mexicanas.

Con la recesión de la economía norteamericana, las remesas se contrajeron, lo que afectó  el consumo de las familias (quizá usted estimado lector conozca a alguna familia en México que en los últimos años ha visto reducido sus ingresos procedentes de las remesas.

¿Ha escuchado la frase?: Cuando a Estados Unidos le da gripe a México le da pulmonía. Para el año 2010 la economía se recuperó de manera sorprendente, el año cerró con un PIB de 5.5 por ciento de crecimiento. Lo anterior fue resultado de la recuperación de la economía estadounidense que reactivó las exportaciones nacionales, así como las  positivas perspectivas de desarrollo anunciadas por la Secretaría de Economía, las cuales atrajeron la inversión extranjera; así, en ese año México avanzó como uno de los mejores países para invertir, pasó de la décimo segunda a la sexta posición dentro de la encuesta de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

En 2011 y 2012 el crecimiento disminuyó, se tuvo respectivamente  4 y 3.9 por ciento respectivamente, pero para el año 2013 la disminución fue mayor, sólo alcanzamos un crecimiento del PIB del 1.1 por ciento, cabe recordar que estos porcentajes representan miles de millones de pesos y que los aparentes “pequeños” incrementos o disminuciones porcentuales de este indicador tienen grandes repercusiones en las economías y  en la toma de decisiones de un país. La caída del PIB en un punto porcentual implica miles de empleos perdidos, caída en las ventas y en la producción y en general en la calidad de vida de las familias mexicanas.

A pesar de que el crecimiento del año 2013 no fue negativo, el crecimiento económico de ese año estuvo por debajo del promedio de los países que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), el cual fue de 1.28 por ciento.

Según el Secretario de Hacienda Luis Videgaray, las causas de este bajo crecimiento fue resultado de tres factores: el primero de ellos hace mención al bajo crecimiento de Estados Unidos, el cual provocó la reducción de las exportaciones de la industria manufacturera  mexicana hacia Estados Unidos; en segundo lugar, por la aplicación tardía del presupuesto del gasto público, fenómeno característico de los primeros meses de transición entre gobiernos; tercero, a los problemas estructurales del sector de la vivienda que se han venido presentando desde 2008 y que mostraron fuertes consecuencias en el año 2013.

*Estudiante de la maestría en Planeación y desarrollo regional en el Colegio del Estado de Hidalgo.

maximiliano@elcolegiodehidalgo.edu.mx