La economía del túnel

¿Anuló, votó o no acudió a las urnas?

Han pasado finalmente  las elecciones, se acabaron los millones de spots de radio y televisión, los programas de periodismo, las encuestas, los dimes y diretes entre los candidatos, los discursos, las visitas domiciliarias… finalmente hoy ya tenemos resultados, grandes sorpresas por supuesto, triunfos de candidatos independientes que se lanzaron a la lucha electoral sin más ni más que el apoyo de sus amigos y familiares, con unos cuantos pesos en el bolsillo y, sobre todo, con muchas ganas para hacer campaña y convencer a la gente de que ellos son ciudadanos sin partido y por ende, representaban la mejor opción.

Hoy varios de esos candidatos independientes ya son candidatos triunfadores como diputados federales electos o inclusive gobernadores electos, me refiero al caso del candidato independiente Jaime Rodríguez, el llamado Bronco, hoy gobernador electo en uno de los principales estados del país,  el estado de Nuevo León.

En concreto, fueron varios los cambios que los mexicanos vivimos al final del pasado proceso electoral. La fuerza que mostraron los candidatos independientes, la debacle del PRD en el Distrito Federal, la sorpresa del partido de López Obrador con más de 3 millones de votos según los resultados preliminares, la posible pérdida de registro de dos partidos, uno de ellos con varios años ya en la vida política, me refiero al Partido del Trabajo, y el otro que está a punto de dejar de recibir recursos del erario público es el Partido humanista, por último la consolidación del PRI como primer partido político por el número de votos recibidos.

La pregunta posterior al proceso electoral es si ¿valió la pena que usted haya votado, anulado o dejado de votar?

Veamos cada una de las opciones:

Voto nulo: pensamos que votar nulo representa un castiga a los partidos, con el voto nulo, pensamos que estoy rechazando a los partidos, porque ninguno me convence; eso es lo que la gente piensa al anular su voto, sin embargo la legislación mexicana está diseñada para que los partidos grandes y pequeños no tengan problemas frente a los votos nulos. Los votos nulos según los resultados preliminares de la reciente elección fue de más de 1 millón setecientos mil votos nulos, pero así como llegan se desechan, en pocas palabras, se van al papelero, o sea no les afecta a ningún partido,  y es que en México  lo que cuenta son los votos efectivos.

Si usted quiere que algunos partidos pequeños desaparezcan entonces debe de votar por uno de los grandes porque con base en los porcentajes es como un partido pequeño puede desaparecer al no alcanzar el 3 por ciento de la votación total, tal y como puede pasar ahora por el PT y el Partido Humanista.

Si hay más votos nulos lo que hacemos es darle mayor fuerza a los partidos que tienen el voto duro, porque gracias a ese voto duro los partidos grandes tienen más prerrogativas por ley y por ende mayores recursos para sus campañas.

Hay que matizar acerca del voto nulo: si el voto nulo de los votantes no se genera y deciden no votar nulo y en contraste deciden votar por alguna de las opciones, entonces tenemos el siguiente escenario: si el voto nulo se va a los partidos pequeños, les permite a esos partidos pequeños mantener el registro. Si los analistas deciden votar por los grandes afectarían a los partidos pequeños y con ello esos partidos tienen el riego de perder el registro.

La evidencia muestra que los anulistas si deciden votar votarían por uno o por otro partido, esto es, no votarian todos por un partido, por ello su voto no tendría gran impacto en la elección porque diversificarían su voto.

Si como ciudadano decido votar y lo hago por un partido grande, seguramente ayudo al triunfo de mi candidato (a), pero a la vez hago que el número de votos totales emitidos sea mayor y por ende afectó a los partidos pequeños, los cuales se ven en la obligación de obtener más votos para su partido porque de no llegar al 3 por ciento del total de votos emitidos, perderían su registro ante el INE

Si decido simplemente no votar: entonces no tomo decisiones, no cuento en la elección en México. La evidencia muestra que los que no votan simplemente no generan o no apuestan por el cambio, no cuentan, no deciden, no existen.

Con la anterior reflexión la invitación es a emitir el voto, a tomar una decisión, a no dejar que otros decidan por mí, la democracia de México hoy nos mostró grandes cambios, ya lo señalamos: el surgimiento de un candidato independiente que hoy es gobernador electo, además del triunfo de varios diputados ciudadanos que hoy son diputados electos.

graciamaximiliano@hotmail.com