Empresarios y políticos

La relación entre empresarios y políticos siempre ha sido, a los ojos de mucha gente, algo negro o que encierra sociedades poco éticas, acuerdos inmorales y relaciones que en el fondo tienen algo de ilegal, además de ser relaciones muchas veces difíciles debido al famoso tabique, donde personajes de poca autoestima se suben una vez que son dueños de un título político que los lleva de inmediato a medirse de igual manera con empresarios que llevan años de reconocimiento económico y social ocasionando un enfrentamiento de egos que sólo lleva al deterioro de la imagen del político y el desgaste físico y mental del empresario.

La verdad de las cosas es que para todo gobernante es fundamental contar con una buena relación entre el sector privado y su círculo político debido a la gran relevancia que las empresas y los empresarios tienen en una sociedad. La buena relación debe existir entre ambos si es que el gobernante quiere tener éxito a corto plazo y sumar una sociedad casi completa a los esfuerzos para llevar a un municipio a alcanzar sus objetivos, que muchas veces quedan sólo en promesas de campaña o en buenas intenciones a las que se les acabó el tiempo de madurar para poder ser efectivas y hacer un cambio permanente.
Muchas veces hemos sido testigos de municipios que simplemente no caminan y poco a poco se deterioran en imagen debido a enfrentamientos entre empresarios y el presidente municipal, que por algún complejo de inferioridad se lanza de inmediato a la yugular del empresario para intentar someterlo y sentirse el todo poderoso durante su mandato, sin darse cuenta que el empresario se queda y el tiempo como alcalde tiene fecha pronta de caducidad muy a corto plazo.

La buena relación entre presidentes municipales y empresarios debe de ser una obligación para que el municipio salga adelante; los empresarios se pueden convertir en los principales promotores de las acciones del presidente municipal y pueden ser también quienes ayuden a alcanzar y poner en marcha cada una de las propuestas hechas por el alcalde durante su periodo, pero también cada empresario puede ser el mejor defensor y promotor de las políticas y acciones de la administración dándoles viabilidad a través de la aprobación social; de lo contrario, los alcaldes podríamos estar remando contra corriente y esforzándonos al doble para sacar adelante las cosas, que si al final salen bien, el beneficio no será tomado como algo serio y trascendente, debido a la predisposición negativa generada con anterioridad por parte de la sociedad, sociedad que también escucha la postura de los empresarios.

El ejemplo es muy claro, en San Miguel de Allende del 2006 al 2012 hubo confrontación total entre los alcaldes y la iniciativa privada. San miguel de Allende perdió competitividad turística, bajó la ocupación hotelera e inició la quiebra del sector inmobiliario y el deterioro de aquellos sectores que dependen directa e indirectamente del turismo.

La infraestructura se dañó y los recursos federales y estatales llegaban cada año en menores cantidades, la seguridad bajó, la inseguridad creció, etcétera. Había iniciado el declive de un destino turístico único en el país y todo esto causado por un enfrentamiento entre empresarios que tienen amigos políticos y alcaldes que no entendieron la necesidad de trabajar de la mano con el empresariado.
San Miguel de Allende es un municipio con visión empresarial donde el alcalde propone con firmeza y los empresarios apoyan y llevan a cabo los proyectos detonadores de la economía como  son: el parque industrial, el centro de convenciones, el centro de retiro, el aeródromo, el proyecto de enoturismo, la ciudad del conocimiento entre otros; sí, estos son proyectos que han iniciado y se pusieron en marcha en tan solo un año de esta administración.

El sector empresarial apadrinó cada uno de los proyectos planteados por la administración municipal y se dieron a la tarea de buscar las formas y los inversionistas para aterrizarlos. Esta relación presidente municipal y empresarios no sólo hizo posible en un año la viabilidad de los proyectos, sino que también género una atmósfera de colaboración que logró que todos en éste municipio portáramos la misma bandera, la bandera de San Miguel y así en tan solo 11 meses lograr el nombramiento como la ciudad turística  número 1 del mundo por el editorial Conde Nast Traveler.

A Guanajuato le está yendo bien gracias a que la mayoría de los alcaldes hoy entienden ésta importante relación entre empresarios y políticos (y no hablo del “moche”).

Los empresarios son una fuerza que debe aprovecharse y el alcalde es alguien con fuerza que debe generarse aliados sociales que le permitan trascender positivamente.