Articulista Invitado

El pontífice y los derechos humanos

Será vital el impacto y el efecto que esta visita cause en personas que viven en la pobreza y bajo la amenaza de la violencia

Al margen del debate, válido y pertinente, respecto de si la visita del papa Francisco a México es pastoral o de Estado, hay una verdad innegable: se trata de un acontecimiento social de gran relevancia, tanto por el tamaño de su feligresía como por los temas que su sola presencia es capaz de poner en la agenda nacional.

El discurso papal tiene la capacidad de visibilizar lo oculto, lo incómodo, lo que se suele pasar por alto o minimizarse. Propicia, por tanto, que en la mesa familiar, en el noticiario, en el programa de espectáculos, en la plática de oficina y en las más altas tribunas públicas se discutan temas escabrosos, álgidos, que atañen a la sociedad entera. Y ello es especialmente perceptible tratándose de Francisco, quien, por lo menos de palabra, ha puesto entre los temas prioritarios de la agenda geopolítica los derechos de los homosexuales y de diversas minorías, así como la migración, la justicia social, la dimensión ética de la protección al medio ambiente y las nuevas visiones sobre la familia.

No es un hombre que rehúya las aguas turbulentas. Incluso su discurso ante los legisladores estadunidenses, el pasado septiembre, fue calificado por analistas como de centro izquierda, muy alejado del conservadurismo de ese país. Poca gracia hizo al ala republicana.

Se trata del hombre que espetó un polémico: "¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales?", y que hizo un llamado a "darles la bienvenida" a la Iglesia y reconoció que cuentan con "dones y cualidades". Estas frases se convirtieron en valiosos argumentos esgrimidos por diversos voceros de las causas en pro de la igualdad. Asimismo, el papa propuso abrir las puertas de la Iglesia católica a los divorciados y a los católicos que se han vuelto a casar, dándoles la oportunidad de comulgar nuevamente. También ha exhortado a su grey a amar a los musulmanes y a los ateos.

Al mismo tiempo que algunos de sus planteamientos han sido rechazados por el alto clero, han contribuido a dejar clara su posición como individuo. Este activismo le valió ser nombrado "Hombre del año" por la revista Time, con el argumento de que en 2013 fue la persona que más influyó en el mundo.

En México ha causado polémica desde antes de pisar nuestro territorio. Sus declaraciones, hechas desde el Vaticano, han obtenido abundantes espacios y tiempos en los medios nacionales. Esta atención crecerá cuando hable, como probablemente lo hará, del campo minado que en nuestra patria son la violencia, el respeto a los derechos humanos, las desapariciones forzadas y la situación de los migrantes. Como latinoamericano y considerando el peso que tiene México en la geopolítica católica, no podrá venir a hacer una visita superficial o diplomacia de coctel.

Lo más importante, sin embargo, no serán sus palabras, sino lo que inspiren, lo que como sociedad nos mueva a discutir y a transformar, a ver con compasión y solidaridad. Porque mensajes habrá muchos y más aún serán las interpretaciones, algunas de buena fe y otras interesadas en hacer ver una palabra, una frase del papa, como señal de respaldo a determinada causa o movimiento.

Esperemos, en todo caso, que los creyentes, e incluso la población en general, encuentren en las actividades y los mensajes del obispo de Roma una inspiración esperanzadora. Eso es lo trascendente, más allá de los actos públicos, los desfiles o las ceremonias. Lo vital es el efecto y el impacto que esta visita del papa Francisco cause en los millones de personas que viven en pobreza, bajo la amenaza de la violencia o viajando subrepticiamente por el más hostil de los territorios. Es a ellos a quienes, en última instancia, el mensaje papal puede llegar en la forma de una mano que se abre y ayuda, a través de las organizaciones de la sociedad civil y de los servidores públicos comprometidos con la defensa de los derechos humanos.


*Secretario general de la Cámara de Diputados y especialista en derechos humanos.
Twitter: @mfarahg