Articulista Invitado

El gobierno, los expertos de la CIDH y el Parlamento Europeo

El hecho de que dos de los integrantes del GIEI hayan pedido apoyo a la UE puede implicar una irregularidad que politice su actuación o incluso parecer que detrás hay una agenda que busca privilegiar solo su versión de los hechos y no la verdad.

La desaparición forzada de los 43 normalistas en Iguala ha lastimado al país. El impacto de las primeras informaciones y conocer luego algunos de los detalles de este crimen me provocó, como a muchos mexicanos, diversos sentimientos: tristeza, indignación y solidaridad con sus familias.

Es fundamental que se llegue a la verdad sobre ese acto de barbarie, se determinen las responsabilidades y se castigue a los culpables.

La pesquisa ha mostrado tener una enorme dificultad técnica, agudizada debido a que las autoridades procuradoras de justicia locales no actuaron efectivamente durante los primeros días (esenciales para la buena marcha de cualquier investigación penal).

De ahí que haya sido pertinente la intervención de actores internacionales, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el Equipo Argentino de Antropología Forense, como coadyuvantes en la investigación.

Desafortunadamente, al día de hoy, lejos de esclarecer las circunstancias sobre qué sucedió con los estudiantes de Ayotzinapa, luego de que la policía local los entregara a los narcotraficantes, la participación de los técnicos extranjeros ha traído consigo mayor confusión.

Debo confesar mi extrañeza respecto de la divergencia de las versiones. Ya Héctor Aguilar Camín ha dado cuenta en estas páginas de que, mientras la PGR sostiene que en el basurero de Cocula hubo un incendio de mil 700 grados centígrados capaz de calcinar varios restos humanos, el GIEI afirma que no hay evidencia de fuego para quemar un solo cuerpo; en tanto, los forenses argentinos señalan la existencia de restos calcinados de 19 personas, pero no en la fecha señalada por la PGR.

En este contexto de contradicciones, el hecho de que dos de los integrantes del GIEI (Claudia Paz y Carlos Beristáin) hayan acudido a la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo a solicitar que este órgano apoye su trabajo, puede implicar una irregularidad que politice su actuación y signifique una anomalía en el proceder de este tipo de grupos.

Se ignora si la petición hecha por estos dos investigadores representa el sentir de los cinco expertos; supongo que, como sucede con todo órgano colegiado, los pronunciamientos públicos deben representar a la totalidad de sus integrantes. Me preocupa este asunto, pues esperaría que al momento de emitir su informe final, éste represente las conclusiones del GIEI, no de unos cuantos.

Más allá de esta cuestión de forma, me extraña la petición hecha al Parlamento Europeo, en el entendido de que la actuación del GIEI está regida por un Acuerdo de Asistencia Técnica y un Addendum que detallan los compromisos de los expertos y del gobierno mexicano.

En ninguna parte de estos documentos se prevé la intervención de actores políticos, ya sea del ámbito interamericano o del europeo, por lo que dicha solicitud rebasa su objeto. Éste no es un tema menor. Al actuar de esta forma, los expertos del GIEI exceden con mucho su mandato técnico. Aún más, podría ser el inicio de una campaña de medios ante la opinión pública europea, pues el GIEI rebasa el ámbito de actuación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos al que pertenece la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, involucrando a actores políticos europeos.

Mayor confusión añade a todo esto que el GIEI, al tiempo que presenta su insólita petición a una instancia política europea, ha rechazado la realización de otro peritaje a cargo de otros expertos internacionales.

Todo esto resulta tan extraño que, incluso, podría parecer que detrás de la actuación del GIEI hay una agenda que busca privilegiar solo su versión de los hechos y no la verdad.

*Secretario general de la Cámara de Diputados y especialista en derechos humanos. 

Twitter: @mfarahg