Fosa común

Tres poemas que jamás me atrevería a publicar

Tememos a la crítica. Aun cuando decimos que no, le tememos. Por eso somos muy cautelosos a la hora de publicar. Por eso tenemos textos guardados que, si tenemos suerte, sólo verán la luz pasadas  nuestras muertes (cuando nuestros hijos y viuda hambrientos decidan venderlos, contra toda indicación de nuestra parte,  a alguna editorial con la esperanza de salir de miseria). Lejos de toda utopía bolañesca, pongo aquí abajo tres poemas que, por tal o cual motivo, jamás me atrevería a publicar en algún medio, digamos, “serio”. Son textos de algún modo intimistas y cuya única función, en el momento de su escritura, fue el de autoexorcizarme. A fin de cuentas, para eso también escribimos, ¿no? Y, estoy seguro, no hay nada de qué avergonzarse.

Tríptico

1.  esa sordidez/ de la que huiste pero ahora persigues/ es apenas pétalo desprendido/ caída/ semilla sin flor ni fruto/ magma arterial punzando a cada pulso/ es pedazo de materia informe/ perder la sed/ a cambio del desierto

2. el roce mínimo/ dedos en espiral sobre algún palmo de la piel: imposible/ ahora sólo la batalla/ el candor furioso de los cuerpos/ puñalada artera aunque gozosa/ el grito/ salvaje procesión de signos/ un ladrido a la distancia/ un ladrido que tiende al rayo/ un ladrido que fractura el hilo de tu voz/ un ladrido en la cabeza/ el ladrido

3. ahora/ ojo de mujer falsamente deslumbrado/ el abismo que miras y pone tu carne a hervir/ es este/ mismo abismo que alojas en tu sexo/ cuando me amas/ misma negrura inabarcable/ la noche y sus profundidades desconocidas/ la noche y sus mentiras/ la noche y su miel y su/ podrido desencanto/ lo sabrás cuando desciendas/ verticalidad sonora/ voz que pregunta/ cuándo

Nocturno I

Ahora que cae la noche/ y mi cuerpo exhala aromas/ de un deseo galopante/ te amaría/ alma solitaria mas serena/ o velada furia al abismo colindante/ te amaría de sombra o de ventana sin cortinas/ te amaría del amar más descarriado/ y aun te amaría de beso inoportuno/ de silencio interrumpido/ y de nostalgia

resulta/ sin embargo/ que sólo puedo amarte de imposible/ de maldecir mi beso tan terrestre/ tan incapaz de crecer alas/ cuando el sueño/ zarpazo definitivo

e ineludible/ se filtra/ a través de mi mirada diluvial/ y cae la noche equivocada/ sobre el compás de este delirio/ y cae mi cuerpo/ rendido de palabras…

maldito el lecho espinado en que reposas/ atino a murmurar/ maldita también tu voz a la distancia/ y más maldita aun/ mi carne/ sola carne de tu carne mutilada

Nocturno II

esta noche quisiera amarte/ amarte de cerca como dos fuerzas que chocan/ amarte en movimiento/ como se mueven las cosas más arriba del cielo/ y como se aman bajo el mar/ aquellas que no han sido nombradas/ esta noche quiero más allá/ de la distancia entre los cuerpos/ más allá de las fronteras de mi voz/ y de tu oído/ amarte/ hasta que el azul del mediodía/ estalle en las venas de tu cuello/ esta noche quiero/ arrebatarme esta soledad/ este no estar en ti/ este no ser en ti/ que es igual a no ser nada/ esta noche quiero cubrirme con tu piel/ guarecerme en las rendijas de tu deseo hirviente/ y exiliarme de mí mismo/ para no volver jamás.

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