Fosa común

Las electrificaciones

El tiempo se diluía en espasmos circulares. Las luciérnagas ardían sin fantasía, sólo trazando las aristas de la geografía nocturna. Cuántas veces antes miraste al cielo sin preguntarte qué cosa significaban los espacios vacíos entre luz y luz, siempre ahí, como regados por una mano temblorosa que podría ser la tuya. Esta noche el movimiento de tus manos redibuja los planos del universo y debajo tuyo un sonido como de colisión de cristales acelera el pulso de las sombras que proyectan las farolas sobre la calle como centinelas. El cuerpo de ella se agita convulso, un olor espeso entre fogatas y sexo, un olor a nube segundos antes de la tormenta. Un olor a nube segundos antes del sentido. Un olor a nube segundos antes que el poema. El poema rayo sobre el corazón cielo y las nubes dejan de existir por un segundo de estruendo. Qué habríamos de temer si a fin de cuentas sólo se trata de palabras, sus armas disparan fonemas en llamas, el cielo se parte de fonemas y las llamas sinfónicas de su tormenta hacen que cualquier ser vivo en mil kilómetros a la redonda muera ahogado en sus propios ojos.

Intentarías escapar si acaso, intentarías refugiarte si tan solo. Tu calma taquicárdica, tu calma tan de muerte pactada. Envejecerás desierto, la piel emigrará al epicentro de tus latidos. Al ecuador de tu cuerpo vacilante. Intentarás escapar, pero tu cuerpo. Intentarás el poema, pero la agonía del lenguaje se mudará a tus huesos. Serás polvo al instante y para siempre tu nombre cíclico acertijo en el silencio:

Hombres como vacíos minúsculos apilados junto al río de sus propias cavilaciones no renacerá la luz cierta calma mortuoria la palabra angustia el olor a carne podrida de la palabra silencio en noches como esta un poema funk para bailar y quebrarse los huesos y adolescentemente besar la boca de los colibríes esta noche tocaremos el interior el cielo y nuestro pulso hará latir las luces que el cielo forman un tejido gigante y vivo que emite destellos de sangre-frecuencia exacta cuando las visiones hayan terminado descubrirás miles de corazones ahogados en el vómito de su propio dolor y nada que hayas podido decir podrá ser comprendido por alguien de nuevo

Cada parpadeo es un planeta que estalla. Una edad abandonada por la memoria futura. Existes solamente en el espacio vacío entre inhalación y exhalación. En el silencio que separa el sístole del diástole. Existes solamente en las palabras, lenguaje agonizante, y te extingues tras cada ráfaga de voz. ¿Podemos ir a un lugar con menos tiempo? Todo se sostiene sobre una tela de araña. Incluso el menor viento podría derrumbarlo todo. Incluso el menor viento.

El lenguaje es una casa de espejos. El asombro, la revelación están al alcance de un gemido, calada, píldora, piquete fugaz, un disparo debajo de la lengua. Lóbulo frontal disperso por el cuarto simulando constelaciones escarlata sobre el papel tapiz de flores. El corazón que balbucea atrocidades en la lengua de las moscas. Una carta póstuma que se autodestruirá en 5, 4, 3, 2, 1... Y sin embargo todo poema es un resplandor en el mundo. Todo poema que se enciende es el llanto de una estrella que de desborda a través de los años-luz. Tiemblan todos los nombres cada vez que tu nombre atraviesa mi carne. Como si adentro del cielo sólo estuviera mi pecho y al azotarnos la tormenta nos envolviera en su burbuja celestial hasta saciarnos.

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