Fosa común

Tema 7. Teoría general de la subjetiva apreciación artística*

“DEPRESIÓN DECENTE Arte lingüístico de Augusto Sonrics”. Así, en una tipografía color azul, leo sobre la portada rosa fluorescente de un libro de 40 páginas construido físicamente con tan solo una impresora casera y hojas de distintos colores (para las tapas y la guarda). La costilla es un doblez sobre las páginas cosido con un hilito del mismo color que la tipografía de la portada.  Lo veo un rato.  Pienso en las tapas de algunos libritos de Ana Carrete (SADMESS por ejemplo) y, de inmediato, como si todo en mi alrededor se convirtiera en una pantalla gigante proyectando mi TL en twitter: hasthtag altlit. (Sigan a Augusto: @aaaaaaaaaaaaash, son trece ‘a’s, las conté varias veces). Este es el libro, el otro, que salió a la venta a la par que Valeria Luiselli. (Un saludo a Valeria Luiselli que creo que leyó mi reseña de Valeria Luiselli, o algo así vi en twitter). El más ambicioso; el que espera, por su propuesta, más del lector.

Abiertas las páginas, lo primero que leo es, a manera de epígrafe: “‘Augusto Sonrics es la mejor idea que he tenido’ —Augusto Sonrics”. Enseguida, en la página dos, comienza el prólogo (también firmado por el autor). De todos los libros que hemos leído, ¿cuáles recordamos por sus prólogos?. Este es el caso de DEPRESIÓN DECENTE, uno de los libros más extraños que he podido leer, con uno de los prólogos más interesantes que he decidido no saltarme. Desde que lo leí por primera vez en el PDF, supe que el prólogo era imposible de omitir. Leí, en un ejercicio de lectura exprés, primero el poema, o el poemario, es decir, todo excepto el prólogo. Después volví a leerlo todo de nuevo comenzando por el prólogo. Esta  último es el orden de lectura que yo recomendaría. La más complicada, pero la más interesante de las lecturas posibles, exige una previa lectura del prólogo en esta obra. A continuación ofrezco mi personal condensación de las 9 páginas que anteceden a los primeros versos de esa  atrevida autoexploración del lenguaje que es el segundo/tercer libro de Augusto Sonrics (de quien apenas sabemos lo siguiente: “augusto sonrics (1992) vive en el distrito federal, México”.

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La literatura es, en relación con las otras artes, la que más se ha opuesto a la evolución, deformación, o reforma de sí misma. Existe un relativo estatismo en la literatura respecto de las otras disciplinas artísticas. Esto sucede, leemos, debido a la gran importancia que tiene el lenguaje en nuestras vidas humanas. No no es posible establecer contacto con el mundo por otra vía ajena a los estímulos que recibimos a partir de nuestros sentidos. Interpretamos esos estímulos mediante el lenguaje. Por eso es tan importante. Por eso la negativa a la destrucción, porque el mundo sería un caos. Pero es posible, sí, en otro plano del lenguaje: el plano estético. Los escritores y poetas lo han intentado (Las soledades de Góngora, Finnegans Wake de Joyce, la poesía de e.e. cummings), sin embargo las propuestas son mínimas. El lenguaje en su plano estético ha sido sacralizado, mitificado, tomado demasiado en serio por los “artistas del lenguaje” y la gente que los rodea. De la poesía se espera que sea hermosa, que revele e ilumine esencias universales, que aspire a ser perfecta. Todo esto limita el campo de acción del escritor. El escritor, como todo artista, debe ser libre de hacer lo que desee en virtud de satisfacer sus necesidades/inquietudes. El autor se refiera a DEPRESIÓN DECENTE como una obra de arte lingüístico, para así deshacerse del peso que implica la etiqueta de “poesía” o “literatura”. No recomienda la lectura de la obra bajo las usuales exigencias literarias.

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Este libro es una autoexploración del lenguaje. El lenguaje busca y encuentra tumores alrededor de su cuerpo. Son tumores malignos. (¿Poesía es igual a cáncer?). El tema principal del libro es el lenguaje, una exploración que busca cubrir todos los espectros de sus registros habitables. Ir más allá de las limitantes del “discurso poético”: “Aquí el lenguaje es el verdadero protagonista: busca reclamar su puesto como entidad abstracta cuyas manifestaciones son literalmente infinitas.”: El lenguaje, en términos cotidianos, sirve para referirnos a la realidad. Pero si el artista trabaja sobre otro plano del lenguaje, el plano artístico, ¿es necesaria esta referencialidad?. ¿Qué pasa si abstraemos al mundo, a la realidad, de la ecuación? Liberamos al lenguaje. Lo dejamos que vaya “nutriéndose de nuevas significaciones propias e imaginativas, hasta constituirse plenamente como un único discurso, a pesar de su fragmentada e irracional construcción”.

*página 39, DEPRESIÓN DECENTE Arte lingüístico de Augusto Sonrics, 2014.

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