Fosa común

Poesía e imágenes macro (primera parte), de Michael Hessel-Miel

A continuación presento mi traducción de este ensayo incluido en la antología 40 Likely to Die Before 40: An Introwduction to Alt Lit, publicada por Civil Coping Mechanisms en 2014:

Si “imagen macro” les parece un termino desconocido, no se preocupen. Ya han visto alguna antes. La gente suele llamarlas “memes” a veces, pero el término adecuado es imagen macro: la unión de una imagen con un texto o leyenda. Imagen macro es el nombre del formato que sirve para transmitir la mayor parte de la cultura meme que, en los últimos años, se ha convertido en un subgénero de la poesía. No estoy seguro de que todos los que se identifican con la alt lit se sientan tan atraídos por las macros, pero, personalmente, son mis favoritas. Todas las personas que conozco han hecho al menos una: un trabajo aislado, una obra de autopromoción, un experimento lúdico, o simplemente un post en la biografía de Facebook de un amigo. Hay algo en ellas que se siente muy fácil de hacer, como jugar un juego inofensivo que a la vez expande nuestros horizontes de lo que lo que la poesía puede ser. La pregunta, a menudo, es: ¿cómo podemos considerar como poesía a las imágenes macro?. Tal y como otras posibilidades de la conjunción imagen-texto a lo largo de la historia (poemas emblemáticos, publicidad/diseño gráfico, poesía concreta), parece no ser ni literatura ni arte visual. Lo que vuelve maravillosas a las macros es lo mismo que hace tan poderosa a la poesía.

He pasado quizás tres años pensando en y haciendo imágenes macro (quizás quinientas o seiscientas en total), y dos años considerándolas mi principal tipo de poesía. Se ha vuelto, hasta cierto punto, una obsesión. Me gusta pensar en distintas maneras de juntar las imágenes, de poner palabras sobre ellas. A veces sólo quiero incluir una foto de algo que considero divertido o significativo. Otras veces tengo un línea a la que quiero dar voz, entonces encuentro la combinación correcta de imágenes para capturarla. Quiero, a veces, sencillamente recortar imágenes con Microsoft Paint, dedo índice en el trackpad, o ajustar cuidadosamente el espaciado y los cortes de renglón para jugar en contra del espacio negativo en mis imágenes. Ese componente físico me hace sentir conectado.

Una de las primeras personas que conocí y que empleaba las imágenes macro como poesía era Steve Roggenbuck. Su trabajo flarf temprano yuxtaponía imágenes y colocaba fragmentos non-sequitur de lenguaje en forma de poesía. Los trabajos eran absurdos y algo poético parecía salir de aquello. Quiero compararlo con el haikú en el sentido de su brevedad: un contraste repentino de un reducido conjunto de elementos llevado a cabo con sentido del humor. No todos lo macros son divertidos (mi serie, mspaint and heartbreak estaba destinada a mostrar todas las emociones que son capaces de mostrar), pero mucho de su poder reside allí.

No estuve solo al recoger algunas técnicas de Steve, pero me he movido de ese collage inicial que hice en una cafetería, recortando una fotografía de Riker para pegarla encima de una pirámide, mirando sobre mi hombro y sintiendo un placer nervioso y culposo, a básicamente dejar que las macros sean mi principal forma de arte. Otros más lo han hecho también: además el trabajo que la gente envía a Internet Poetry (http://internetpoetry.tumblr.com/) y el que circula informalmente en Facebook (especialmente el grupo “People Who Aumm…”), muchos artistas están incorporando las macros a su producción, cada uno con una voz propia desarrollada personalmente. Steve Roggenbuck, yo mismo, Dave Shaw, Penny Goring, James Ganas, Jamey Strathman: ninguno de nosotros se aproxima de la misma manera a la imagen macro. Se siguen abriendo distintas posibilidades que dotan a la imagen macro de incontables direcciones por las cuales ir. Los trabajos publicados en Internet Poetry en 2012 son radicalmente diferentes a aquellos del 2013, y sucede de la misma manera año con año. Esto seguirá evolucionando.

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