Fosa común

“Llorarán por mí las ancianas”: Nezahualcóyotl y el deseo de persistencia

La poesía que se cantaba antes de la época en que Nezahualcóyotl gobernaba Tezcoco no solía alejarse demasiado de cierta intención original de servir como instrumento para la adoración divina, o bien como el registro subjetivo de las grandes hazañas de guerra de un gobernante destacado. Junto con el “rey poeta” vino el esplendor de una poética en gran medida introspectiva y altamente lírica que, constantemente, se formulaba cuestionamientos más cercanos al rubro de lo filosófico que de lo estrictamente “literario”. Al poeta y señor de Tezcoco le importaba el destino del hombre, su relación con la divinidad y meditar holgadamente sobre el destino de la obra de un poeta después de llegada su muerte.

Nezahualcóyotl escribió el poema “Deseo de persistencia” muy cerca de su fallecimiento sucedido durante la sexta década de su vida, según sugiere J.L. Martínez en el libro que dedicó a la vida y obra del poeta y gobernante. En “Deseo de persistencia” se hace patente la idea de la trascendencia del trabajo de un hombre mediante su impresión permanente sobre los muros del imaginario colectivo. Recordemos que los cantos del “coyote hambriento”  sobrevivieron al tiempo gracias a que fueron memorizados por sus allegados, y no fueron escritos hasta ya iniciado el proceso de colonización.  Esto es a lo que llamamos tradición oral: de hecho, a propósito de la poesía producida durante ese periodo de la historia, no sería extraño afirmar que se trataba de una forma de arte multidisciplinaria (canto, baile, etc.) y alejada de la restricción bidimensional que impone la página. Internet le ha devuelto esas cualidades perdidas a la poesía, pero ese es tema de una columna aparte.

Nezahualcóyotl confía en que las siguientes generaciones seguirán recitando sus cantos aun luego de que el poeta se encuentre en ese “Más Allá” tan desconocido e incierto para él y para todos nosotros. Al meditar sobre a la persistencia de la obra de un poeta, Nezahualcóyotl estaba narrando su propio futuro. No de un modo profético, sino con la plena certeza de que el rol político que jugaba dentro de la sociedad de su época le facilitaría la tarea. De ningún modo un Cuicapicque —o poeta anónimo— lograría en su obra, por más brillante que esta fuese, una trascendencia como la que se augura el rey poeta. Persistencia, si bien, destinada a perpetuar, más todavía que la obra poética del brillante gobernante, su nombre en las páginas de la historia. La obra inmortal del señor de Tezcoco sigue siendo objeto de análisis aún después de medio milenio de su muerte. Ojalá lo leyéramos más fuera del salón de clases, simplemente movidos por el impulso más puro del lector por conectarse a través del tiempo y el espacio con las flores y los cantos de los poetas del México antiguo.

Deseo de persistencia (fragmento)

Nezahualcóyotl                               

(Versión de Ángel María Garibay)

Cuando canto sufro en la tierra, / yo soy poeta y de dentro me sale la tristeza. / Embriaga mi corazón. ¡Que allá en la tierra florida / sea amortajado!

Dejaré pintada una obra de arte, / soy poeta y mi canto vivirá en la tierra: / con mi canto seré recordado, oh mis oyentes, / me iré, me iré a desaparecer, / seré tendido en estera de amarillas plumas, / y llorarán por mí las ancianas, / escurrirá el llanto mis huesos como florido leño / he de bajar al sepulcro, allá en la ribera de las tórtolas.

Ay, sufro, oyentes míos, / el dosel de plumas, cuando yo sea llevado, / allá en Tlapala se volverá humo.

Me iré, iré a desaparecer, / seré tendido en estera de plumas amarillas / y llorarán por mí las ancianas.

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