Fosa común

Entrevista a Greta Uhlig (segunda parte)

M.R.: A propósito de tu casi-anonimato,  y pensando en la línea del poeta David Meza que dice “Mi vida es una nota al pie de mi obra.”, ¿crees tú que un poeta es apenas su obra? ¿te mantienes tras bambalinas evitando caer en la tan absurda, y tan común, “mitificación” de un artista a partir de su supuestamente agitada y convulsa biografía? 

G.U.: Es lindo y emocionante lo que David Meza dice de su vida, pero a mí no me gustaría definir mi vida, tengo veinte años y hacerlo sería un enorme acto de soberbia. Mucho menos me gustaría definir mi vida en relación a mi obra, porque creo que, lo que sea que sea la vida, es algo más grande y bello y enorme que la literatura. Creo en Pessoa cuando dice que un poeta es un fingidor, es eso, siempre está fingiendo, finge que finge que finge y eso me da dolor de cabeza y vértigo y ganas de llorar, pero hasta este momento es la única definición que me convence. No quiero mitificarme, es algo que me enoja. Hace unos días un amigo leyó mis poemas que publicaron en Malos Pasos y empezó a fastidiarme diciéndome que quería ser la Thomas Pynchon mexicana, cosa que es estúpida y falsa. De verdad me enoja porque no entiendo por qué para la gente es tan difícil saber que alguien, simple y sencillamente, quiere estar lejos de las cosas que no le gustan. No soporto los mariscos, incluso cuando estoy en el mercado, evito pasar por la zona de pescados y mariscos ¿es bastante lógico, no?. Dudo que pueda mitificarme, y si pasa, será una pérdida de tiempo porque hay decenas de autores que merecen ser mitificados, sea lo que sea que eso signifique.

No quiero que la gente me busque, quiero que la gente me lea. Es así de sencillo. Es la mejor soberbia y egomanía que un escritor puede tener, y he decidido que sea esa. No le hago daño a nadie y nadie me hace daño a mí, todo es justo entonces.

M.R.: Luna Miguel alguna vez dijo, citando a alguien cuyo nombre no recuerdo, que es imposible ser mujer en el siglo XXI y no ser feminista. En uno de tus poemas, hablo de los “Cinco estudios…”, trazas una marcada distancia entre las mujeres poetas coétaneas a ti en términos de eso que solemos llamar “feminismo”. Como que te sitúas fuera de ese aparente “must be”, quiero decir. ¿Cómo va ese asunto?

G.U.: Soy tibia respecto al feminismo porque las cuestiones de género me molestan un poco. Yo no veo a hombres y/o mujeres, veo a personas, y esas personas están equitativamente dotadas con la capacidad de dañar, amar, traicionar, perdonar, olvidar, etc. Yo soy mujer porque así lo quiso la naturaleza, y desde luego que eso, en ninguna manera, debe hace sentir superior o inferior o diferente (creo que sentirse inferior o diferente a algo es una manera bastante soberbia de pedir atención). Si ‘feminista’ quiere decir ‘vamos a tratarnos a todos por igual’, entonces soy feminista.

M.R.: Es imposible desmarcarnos de nuestro contexto histórico. México vive una grave crisis en estos momentos, eso se ha dicho hasta el hartazgo. ¿Cuál es tu perspectiva sobre el compromiso que debe asumir (o no) el poeta frente a la barbarie social? Y, su obra, ¿debe comprometerse?

G.U.: Lo único que sé es que un poema jamás va a detener el hecho de que asesinen, roben, violen o estafen. Menos en México, porque nadie lee poesía en México. La poesía ayuda a construirte una posibilidad de ver otras realidades, pero sólo es una posibilidad. Tristemente la mayoría de la gente que escribe poemas se preocupa demasiado por cosas que dañan rotundamente a la poesía. Por ejemplo, hace unos días leía unas cosas de un muchacho de Monterrey que se hace llamar poeta y crítico literario (de aquí ya empezamos mal) y lo único que hacía era hablar de cómo los poetas se coluden entre ellos y se regalan premios y todo ese discurso que encuentras hasta el hartazgo en los círculos literarios ¿y la poesía dónde quedó? ¿dónde está lo verdaderamente importante?. Dudo que pueda existir un poeta comprometido si este se preocupa demasiado por cómo lo ven los demás.

M.R.: Por último: nos has contado ya algunos motivos de fondo sobre Gandalf, tu ópera prima próxima a publicarse, sin embargo me gustaría saber los pormenores extraliterarios como: ¿quién lo editará? ¿cuándo saldrá a la venta? ¿se tratará de un libro físico o un ebook?

G.U.: Gandalf sale este año, espero. Lo editaré yo misma si es que no sale alguien que quiera publicármelo. Si no sale nadie, sólo estará en electrónico. Si alguien me ofrece publicación, espero sea un libro con una portada llena de colores bonitos.

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