Fosa común

DXM (primera parte)

Vamos a suponer que despiertas un día. Despiertas un día con una, dos, tres ideas en la cabeza. Ideas, digamos, normales, salvo por una. Una idea obsesiva, infecciosa. Una idea que se niega a salir, que comienza a echar raíces en tu cerebro. Estiras la mano para alcanzar tu celular, que está en la mesa. Vas al buscador y tecleas lo siguiente: dextrometorfano. Abreviado: D X M. Es una droga, el ingrediente principal en varios jarabes para la tos. Idea obsesiva. Vuelves a poner el celular en la mesa. Te levantas. Ya estás vestido y de pie en el marco de la puerta de tu departamento. Revisas en tus bolsillos: celular (de nuevo), llaves, cartera. Entonces sales. Caminas por la avenida más transitada. Tomás el camino más largo, te gusta tener tiempo para pensar las cosas. Dextrometorfano. La idea permanece, como un nombre o la línea de una canción escuchada sin querer. Es incluso una idea incómoda, sin embargo poderosa. Caminarás hasta la farmacia más cercana. Estás parado frente a la farmacia más cercana. Entras, sudor en las manos, me da un frasco de dex... de dextro... de... La cajera entonces dice: de dextrometorfano, joven. Asientes. Pagas. Estás de nuevo sobre la avenida más transitada. No sabes si caminar de regreso o seguir hacia donde se supone que ibas, pero igual ya no recuerdas. Abres el frasco, das un trago tímido. No sientes nada. Sólo el sabor a cereza sintética. El sabor que te regresa a la infancia, por unos segundos. Tienes 5 o 6 años y una tos de perro de días. Tu mamá está frente a ti y te pide que abras la boca. Tiene una cuchara en la mano, llena con un líquido rojo, espeso, traslúcido. Lo siguiente es el sabor a cereza sintética, la mueca, y estás otra vez indeciso, parado afuera de la farmacia, como un idiota. Tomas un taxi. Estás en el taxi, sentado en el asiento trasero. El chofer tiene barba y todo ahí adentro huele como a rancio, pero no sabes si rancio es un olor. Tal vez lo sea. El señor de la barba que maneja el taxi... bebes otro trago de DXM. Uno más. Sientes en tu estómago como un revolotear que alas, que nada se parecen a las membranas ligeras de las alas de mariposa. Sientes un revolotear como de alas de cuervo. O de un ave más grande. Entonces te detienes por un rato. Has vaciado apenas la mitad del contenido del frasco. El señor de la barba que maneja el taxi viene escuchando una cumbia colombiana. Es una cumbia rebajada y sientes cómo los bajos te cimbran en el pecho. Quizás el efecto comienza a hacer de las suyas en tu cuerpo. Quizás vas entrando cada vez al mundo incierto de las palabras volteadas, de los colores vivos porque respiran. El señor de la barba que maneja el taxi tararea la canción, puedes verlo a través del espejo. Tienes que bajarte del taxi. Tu departamento queda a unas cuadras de ahí, pero ya no soportas el ambiente adentro del auto Pagas. Estás de nuevo de pie sobre la avenida transitada. Antes de continuar tu camino vuelves a abrir el frasco. Antes de salir de casa investigaste en tu celular algunas cosas sobre el DXM. La intoxicación se desarrolla a lo largo de cuatro mesetas que varían según la cantidad ingerida de la sustancia.

Meseta 1

Caminas hacia tu departamento después de haber dado un último trago al frasco, aunque no es el último trago que queda en el frasco. Sólo es el último que tomas durante los instantes siguientes. Hay algo en tu pecho. Como si el bajo de la cumbia colombiana que sonaba en el taxi hubiera tenido alguna suerte de influencia sobre el ritmo de tus latidos. Sigues caminando. El pecho que cimbra pausado, pero fuerte. Casi puedes sentirlo en tus oídos. A lo lejos un señor sale de un negocio con un delantal blanco puesto. Este señor no tiene barba, pero fuma. Fuma de pie sobre la avenida transitada. Caminas hacia él, tus latidos ya no son tan intensos pero son más frecuentes. Estás caminando en el sentido equivocado. Cualquier cosa puede distraerte en este momento, piensas. Caminas de regreso, subes las escaleras, abres la puerta de tu departamento. Lo primero que haces es abrir tu laptop. La bandeja de mails tiene varios sin leer. Según parece, llegaste tarde a una cita. Ups. Cambias a la pantalla donde tienes el buscador. Abres la página de soundcloud de DengueDengueDengue! y escuchar el mix de una hora que hicieron para THUMP. Tienes el recuerdo de la cumbia muy adentro, es como la idea obsesiva del DXM, pero más sensorial. La idea se clavaba en tu cerebro mientras que el recuerdo del bajo de la cumbia está adherido a alguna capa de tus huesos. Suena la cumbia profunda al mismo tiempo que se cuelan a través de tus oídos unos ruidos como del espacio, pero también como de la selva. Como si en la superficie de Júpiter se extendiera una selva gigantesca. Sabes que algo está mal, o bien, más bien sabes que es irreversible. Estás de pie sobre la avenida transitada pero esta vez no hay avenida sino que sólo hay un montón de árboles y ruidos de animales. Ruidos de pájaros que suenan como lásers. Como... algo así.

[ruido]

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