La ciencia por gusto

Tres tragedias del VIH

Hay días en que ser optimista es muy difícil. Tres desalentadoras noticias sobre la pandemia de VIH/sida:

El 17 de julio, como se sabe, un avión de Malaysia Airlines fue derribado al este de Ucrania, al parecer por separatistas pro-rusos. Murieron 298 personas: una tragedia. Pero el desastre se potencia al enterarnos que en el vuelo, que se dirigía de Ámsterdam a Kuala Lumpur, estaban unos 100 expertos en VIH/sida (podrían ser menos; solo se ha confirmado la presencia de seis), que se dirigían a la 20 Conferencia Internacional de Sida, en Melbourne, Australia.

Entre ellos Joep Lange, destacado investigador holandés que ayudó a promover los actuales tratamientos combinados contra el VIH y fue presidente de la Sociedad Internacional sobre el Sida.

Un duro golpe; la Conferencia se inauguró con un minuto de silencio que representó “la tristeza, enojo y solidaridad” de los 14 mil asistentes.

La segunda mala noticia llegó el 10 de julio: la llamada bebé de Missisippi, que en marzo de 2013 había sido declarada “libre de VIH”, luego de haberse infectado por vía materna al nacer y haber recibido inmediatamente un agresivo tratamiento contra el VIH, después de 46 meses presenta de nuevo el virus. No había desaparecido; solo se había escondido en sus células. Aunque se sabía que podía ocurrir, el hecho revela que las esperanzas que este tratamiento había despertado en el combate a la infección eran probablemente infundadas.

Pero es la tercera noticia la peor y más grave. El 16 de junio, Onusida reveló no solo que la gran mayoría de quienes viven infectados por el VIH en el mundo (19 de 35 millones) no lo saben, lo cual evita que puedan buscar tratamiento, sino que la tasa de infección entre hombres homosexuales está creciendo en todos los países, probablemente debido a que muchos no vivieron la etapa más aguda de la pandemia en los años 80 y perciben un bajo nivel de riesgo de infección, y al desarrollo de los actuales tratamientos combinados que convierten a la infección por VIH en un padecimiento crónico, y que por tanto los hace pensar que estar infectado no es grave.

Son malas noticias; ya vendrán las buenas. Reforcemos las acciones para seguir combatiendo la pandemia.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM.

mbonfil@unam.mx