La ciencia por gusto

De prejuicios a derechos

La humanidad, aunque lentamente, progresa. La esclavitud que por siglos fue legal, normal y "natural", es hoy intolerable. La discriminación racial, aunque siga existiendo, es ya indefendible.

La milenaria supeditación de las mujeres es hoy rechazada como injusta y dañina. Hoy pasa lo mismo con los derechos de las minorías sexuales.

Todas estas luchas han tenido en la ciencia un aliado indispensable, que aporta conocimiento que evidencia que los argumentos para discriminar a algún grupo humano carecen de cualquier fundamento.

Nunca he sido peñista ni priísta (ni perredista, panista y mucho menos morenista), pero creo que a personas e instituciones hay que juzgarlas no por sus palabras, sino por sus acciones. Las iniciativas presentadas por el presidente Peña Nieto el 17 de mayo, durante la celebración del Día Internacional contra la Homofobia, son un avance histórico.

Buscan no solo legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, sino también dar plenos derechos a las minorías sexuales, combatir la discriminación, educar a los ciudadanos en el respeto a la diversidad sexogenérica y más.

Desde luego, las críticas de los sectores conservadores, en especial el clero católico, no se han hecho esperar, citando los argumentos más absurdos: referencias a un "matrimonio natural" que solo existe en la imaginación de los mismos que defienden el antinatural voto de castidad y ocultan el abuso a menores; grotescas analogías mecánicas entre "tuercas" y "tornillos", y reclamos de obediencia a un texto sagrado que nada tiene que hacer en una discusión civil sobre derechos humanos.

También menudean las críticas respecto a la motivación electorera detrás de la propuesta presidencial. Y sí, es evidente: la decisión busca mejorar la imagen pública del mandatario. Pero ello es secundario ante los hechos: Peña se atrevió a proponer, de la manera más pública posible, lo que nadie había propuesto —y muchos habían obstaculizado. Con ello suma a nuestro país a una imparable tendencia internacional en esta larga y lenta marcha civilizatoria.

Habrá, eso sí, que vigilar y exigir que las propuestas presidenciales se transformen en hechos. Entonces podremos aplaudir sin reservas.

mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM