La ciencia por gusto

Pseudología fantástica

Pseudología fantástica es el nombre usado para describir el desorden psiquiátrico también conocido como “mitomanía”.

Si usted jamás había conocido alguien que lo padeciera, felicidades. Estas personas, que se caracterizan por su enorme capacidad para estar generando mentiras, que mantienen con una enorme convicción y serenidad, logran engañar, a veces durante mucho tiempo, a las personas que los rodean, y les pueden llegar a causar grandes daños.

Desgraciadamente, hoy usted conoce ya a un gran mentiroso patológico —como también se los conoce— que además está rodeado de un equipo de mitómanos que lo apoyan. Y está afectando la vida de miles de personas en todo el mundo. No necesito decir su nombre.

La mitomanía no es una enfermedad bien reconocida por la comunidad psiquiátrica. Aunque aparecía en la tercera edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-III), referencia clave para definir y diagnosticar alteraciones psiquiátricas, no fue incluido en la edición actual. No obstante, desde que fue descrita en 1891 por el psiquiatra alemán Anton Delbrück, ha sido reconocida como una entidad clínica real por numerosos especialistas.

He aquí algunas de las características de los mitómanos (tomadas del blog especializado Compulsive Lying Disorder, (http://ow.ly/HZSl3098yxc): No pueden controlar sus mentiras y no sienten remordimiento, sin importar cómo las mentiras los afecten a sí mismos o a otros.

El individuo se involucra tanto en la mentira que está diciendo que comienza a creerla él mismo.

Si se le confronta con sus mentiras, insistirá en que está diciendo la verdad.

Con el tiempo, el individuo se vuelve tan hábil para decir mentiras que es muy difícil determinar si está diciendo la verdad.

Sus mentiras no son totalmente improbables; contienen un elemento de verdad (son plausibles).

La tendencia a mentir es crónica, de larga duración.

El motivo de las mentiras es interno, no externo; es un rasgo de la personalidad del mentiroso, no un producto de las circunstancias.

Las mentiras tienden a presentar al mentiroso de manera favorable (por ejemplo, como héroe o víctima).

No se conocen las causas de este trastorno, pero podría estar relacionado con desbalances neurológicos del lóbulo frontal del cerebro, o con alteraciones del tálamo. Tienden a presentarlo individuos con baja autoestima que buscan, conscientemente o no, atención, popularidad y amor, o que buscan encubrir un fracaso.

¿Le suena conocido?

Tal vez, para los mentirosos patológicos, sus mentiras sean la manera que tiene su cerebro de adaptar la información que reciben del exterior para que no contradiga su modelo interno de la realidad, ni entre en conflicto con su autoestima. Independientemente de las causas, el daño que pueden llegar a causar los mitómanos cuando ocupan posiciones de poder  puede ser terrible.

Por desgracia, varios miembros del equipo presidencial de Donald Trump, incluyendo a su consejera Kellyanne Conway, sus asesores Steve Bannon y Stephen Miller y su vocero Sean Spicer, parecen estar afectados por este inquietante trastorno. Ojalá pronto más gente se dé cuenta de que el presidente de los Estados Unidos, y muchos de sus principales colaboradores, son en realidad pacientes psiquiátricos que requieren atención urgente.

mbonfil@unam.mx

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM