La ciencia por gusto

2018 y lo que sigue: un cuento pesimista

Cuando el Fantasma de Las Navidades Por Venir se le apareció al viejo y amargado Ebenezer Scrooge, le vaticinó que las decisiones que había tomado en su vida determinarían su destino, y que éstas habían sido tan desafortunadas que su futuro amenazaba con estar lleno de pesar y sufrimiento.

Scrooge, que en este cuento simboliza a la humanidad toda, no se podía decir sorprendido, porque ya antes había recibido visitas de otros dos espectros.

El Fantasma de las Navidades Pasadas le había mostrado sus múltiples errores. Entre otros, el avance industrial y económico desmedido, con el consecuente descuido del ambiente: desforestación, extinción de especies, contaminación. Y, sobre todo, liberación de gases de invernadero, particularmente dióxido de carbono, que había causado un terrible calentamiento global que volvía loco al clima y amenazaba con daños inimaginables a escala mundial.

Scrooge había también permitido que el sistema económico mundial acentuara la desigualdad, debilitando el poder de los gobiernos para controlar a las grandes corporaciones, y que el sistema educativo de los países se degradara, lo cual, sumado a la revolución digital, causó que las generaciones jóvenes casi no leyeran libros, y que cualquier texto de más de 140 caracteres se considerara como “demasiado largo”. Para no hablar del deterioro de sus habilidades matemáticas y su cultura general. Como consecuencia el pensamiento crítico, la herramienta más poderosa de que el ser humano dispone para sobrevivir y hacer de su mundo algo mejor, había caído en franco desuso (señal de esto era la desconfianza en la ciencia que se había vuelto común en los medios y entre los ciudadanos de las naciones, para regocijo de charlatanes y conspiranoicos).

El Fantasma de la Navidad Presente, por su parte, le mostró a Scrooge los resultados de esto: un mundo donde la injusticia y la desigualdad van en aumento, donde las instituciones que habían promovido el bienestar se desintegran, donde la estabilidad laboral, la seguridad social, la paz, la salud y la confianza misma en un ambiente sostenible están en riesgo. Un mundo donde, simbólicamente, un sociópata ignorante, egoísta, inseguro, rencoroso e impulsivo como Donald Trump puede ser presidente del país más poderoso, y toma todos los día decisiones que dañan a millones de personas.

Dos de las más recientes, enfatizó el Fantasma, son haber despedido a su Consejo Asesor sobre VIH/sida —lo cual hace temer que apoyará medidas retrógradas y peligrosas como promover la abstinencia en vez de impartir una necesaria educación sexual a los jóvenes estadunidenses— y prohibir que el Centro de Control de Enfermedades use palabras como “transgénero”, “feto”, “diversidad” “vulnerable”, y la expresión “basado en datos científicos”, lo cual representa un ataque a la salud, la defensa de derechos humanos y al pensamiento científico.

¿Y qué pasó entonces? Me encantaría decirle que Scrooge —la humanidad— recapacitó, tomó medidas urgentes para corregir todo lo que estaba mal, y que la historia tuvo un final feliz. Pero… no parece que vaya a ser así.

Y colorín colorado, este cuento, igual que este desconcertante año, se ha acabado. Este columnista le desea, a pesar de todo, el mejor 2018 que sea posible.

mbonfil@unam.mx

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM