La ciencia por gusto

La evolución malentendida

La evolución por medio de la selección natural es una de las más poderosas ideas producidas por la mente humana. Y también una de las peor entendidas por la mayoría de la gente.

Uno de los malentendidos clásicos respecto a ella es que avanza de manera lineal, como en el típico —e incorrecto— esquema en que un mono se va convirtiendo en humano. Otro es que avanza en una dirección definida, hacia el “mejoramiento” de las especies. Pero la evolución es un proceso ciego que avanza, como una enredadera, en cualquier dirección hacia donde pueda extenderse, siempre y cuando se cumpla su único requisito: que los organismos sobrevivan.

Dos investigadores de la Universidad de Barcelona, Ricard Albalat y Cristian Cañestro, han publicado en la revista Nature reviews una monografía que echa por tierra otro error común sobre la evolución: que ésta siempre conlleva un aumento en el número de genes de una especie.

Albalat y Cañestro son especialistas en la genética de un pequeño organismo marino llamado Oikopleura dioica, de solo 3 mm, que comparte muchos genes con la especie humana. Oikopleura ha perdido numerosos genes a lo largo de su evolución; estudiarlo ayuda a conocer mejor qué genes humanos son indispensables y cuáles no, y a descubrir funciones desconocidas de éstos.

Escribieron su monografía para mostrar que no solo la aparición de nuevos genes y su cambio a través de mutaciones, sino también su pérdida, puede ser un proceso central en la evolución.

Explican que, para que un gen pueda perderse, su función debe ser opcional, no vital, para el organismo. Puede ocurrir que haya desarrollado una forma alterna de realizar la función, o porque las condiciones del medio la hacen innecesaria. Dos ejemplos de especies que han perdido genes son los parásitos, que dependen de las funciones de otro ser vivo para sobrevivir, y los peces ciegos de las cavernas, que perdieron sus ojos por resultarles inútiles en la oscuridad.

Albalat y Cañestro hacen énfasis, sin embargo, en que nada de esto puede interpretarse como que dichas especies se degeneren o retrocedan evolutivamente. En biología evolución significa simplemente cambio para sobrevivir, no mejora ni avance en alguna dirección.

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