La ciencia por gusto

Las plumas del dinosaurio

Seguramente se enteró usted del hallazgo, en una pieza de ámbar procedente de Myanmar (Birmania), de un fragmento de cola de dinosaurio maravillosamente bien preservado que presenta plumas. Es la primera oportunidad de estudiar, con un detalle nunca antes alcanzado, las plumas de estos animales y entender mejor su evolución.

Tradicionalmente los biólogos han clasificado a reptiles, aves y mamíferos porque presentan, respectivamente, escamas, plumas o pelo. Y les gusta pensar que los seres vivos estamos todos relacionados evolutivamente: descendemos de ancestros comunes.

En las últimas décadas se ha descubierto más y más evidencia de que muchos dinosaurios tenían también distintos tipos de plumas, quizá de colores vistosos. Aunque inicialmente se pensaba que les servían, si no para volar, sí para dar grandes saltos o planear, hoy se piensa que cumplían otras funciones: conservar el calor o como señales que atrajeran a parejas sexuales.

Las plumas son estructuras fascinantes. En las aves modernas existen en distintas formas, que van desde simples filamentos, pasando por el plumón de los polluelos, con múltiples fibras que surgen desordenadamente de la base, hasta las plumas comunes, formadas por una varilla central, llamada raquis, de la que surgen filamentos (barbas). Cada barba tiene bárbulas, y éstas tienen ganchillos que pueden engancharse en las bárbulas contiguas. Así, la pluma puede formar una estructura rígida que permite el vuelo, pero también es flexible: los ganchillos se desenganchan con facilidad.

Pelos, plumas y escamas tienen un origen evolutivo común. Están formados por el mismo tipo de proteína: queratina. Y los folículos que forman pelos y plumas se originan en estructuras embrionarias llamadas placodas. En junio pasado comentamos aquí cómo se había confirmado que también las escamas de los reptiles surgen a partir de placodas, con lo que queda clara la relación evolutiva entre los tres grupos.

Pero, ¿qué tan temprano surgieron las plumas en los reptiles (dinosaurios)? ¿Qué tan compleja era su estructura? La evidencia fósil tradicional hacía difícil determinarlo, porque normalmente los especímenes están aplastados y tienen apariencia bidimensional. El fósil de Birmania, de unos 99 millones de años, permite observar la estructura tridimensional, exquisitamente detallada, de las plumas de la cola de un pequeño dinosaurio, incluyendo barbas y bárbulas.

El estudio, publicado en la revista Current biology por un equipo encabezado por Lida Xing, de la Universidad China de Geociencias, llega a varias conclusiones. Una es que el dinosaurio no podía volar. Los restos de pigmento indican que su plumaje quizá era café en la parte superior y blancuzco en la inferior. Pero lo más importante, al menos para los estudiosos de la evolución, es que probablemente primero aparecieron barbas con bárbulas (como las del plumón) que luego se fusionaron para dar origen a la raquis rígida que da estructura a las plumas, y no a la inversa (primero raquis con barbas desnudas que luego desarrollaron bárbulas).

Seguramente se desatará una fiebre de búsqueda de fósiles preservados en ámbar. Quién sabe qué sorpresas nos pueda ofrecer esta nueva fuente de información sobre los seres vivos que nos antecedieron en el planeta.  

mbonfil@unam.mx  

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