La ciencia por gusto

Una cultura compatible con la ciencia

Desde hace décadas el doctor Marcelino Cereijido ha estado promoviendo una cruzada a favor de la ciencia.

A través de libros, conferencias, seminarios, cursos y proyectos, el destacado fisiólogo mexicano, nacido en Buenos Aires, ha defendido la importancia de no solo apoyar y desarrollar la investigación científica —labor en la que ha recibido los más altos reconocimientos—, sino de divulgar la ciencia y, sobre todo, tratar de que la manera de ver el mundo que nos ofrece vaya permeando nuestra cultura hasta volverse parte de ella.

A través de libros como Por qué no tenemos ciencia (Siglo XXI, 1997), La ignorancia debida (El Zorzal, 2006) y La ciencia como calamidad (Gedisa, 2012), Cereijido ha explicado que la ciencia es el factor que distingue a los países ricos y poderosos de los pobres, atrasados y sojuzgados, y que una de las razones por las que ella y su compañera la tecnología no se han desarrollado en América Latina es debido a nuestra histórica cultura católica, en la que, por ejemplo, se fomenta la creencia en dogmas por encima del pensamiento crítico, y la salvación no se obtiene mediante el trabajo (como ocurre en las culturas protestantes), sino el arrepentimiento.

Pero también se ha dedicado a explicar cómo la ciencia es un producto de la evolución humana que nos permite sobrevivir como especie, pues nos ayuda a resolver problemas. El problema, irónicamente, es que en culturas como la nuestra —a diferencia de los países desarrollados— no hemos sabido, como sociedad, aprovecharla: ante una dificultad tendemos a buscar soluciones mágicas, como rezar o poner una veladora.

Para Cereijido el problema es que nuestra cultura no es compatible con la ciencia. Y se ha propuesto buscar maneras de hacer que lo sea. Si entiendo bien, esto significaría encontrar el modo de abordar la religión, la salud, las artes, la política, la economía y todas las áreas de la actividad humana de formas que tomen en cuenta lo que la ciencia dice al respecto para construir interpretaciones compatibles con ella.

Un proyecto ambicioso, pero valioso e importante. Le recomiendo acercarse a las ideas de Marcelino Cereijido. No se arrepentirá.

mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM