La ciencia por gusto

Cuando la ciencia mete la pata

Hay gente que cree que la ciencia es infalible. Por eso, cuando surgen casos como el del artículo publicado el 5 de enero en la revista PLoS One, donde se afirma que las características que permiten a las manos coordinarse para tomar objetos con precisión y eficiencia corresponden "al diseño correcto por el Creador", y que "la coordinación manual indica el misterio de la invención del Creador", el escándalo es mayúsculo.

El 2 de marzo se desató una verdadera tormenta en las redes sociales, con las etiquetas #creatorgate y #handofGod (mano de Dios). ¿Cómo pudo una tontería así ser publicada en una revista científica importante y prestigiosa?

La respuesta revela que la ciencia no es tan sencilla como la pintan.

Porque la ciencia no termina en el laboratorio: los datos, resultados y conclusiones de los investigadores se envían como artículos formales a revistas científicas arbitradas, que los mandan a otros expertos que actúan como evaluadores y los revisan a fondo. Solo se publican si satisfacen altos estándares de calidad.

Este proceso de "revisión por pares" es la base del control de calidad en ciencia, pero no es perfecto. Hay revistas comerciales y caras, que cobran a los suscriptores, y que tienden a aceptar los artículos más "vistosos", no necesariamente los mejores. Otras, "de acceso libre", son gratuitas, pero cobran a los autores por publicar, lo que puede perjudicar su control de calidad en la búsqueda por publicar muchos artículos. PLos One es la revista de acceso libre más importante del mundo; por eso es preocupante que haya dejado pasar un artículo que hace referencia a una deidad como causa de un proceso de evolución.

La responsabilidad por la publicación del artículo recae sobre PLoS One y su equipo editorial y de evaluadores, que tendrán que reforzar el control de calidad de su revista, pero el caso también nos muestra que la ciencia cuenta con mecanismos de autocorrección bastante confiables: el artículo fue retirado de la revista el pasado 4 de marzo.

En ciencia, cuando alguien comete un error, éste se detecta, se reconoce y se corrige. Ojalá otras actividades humanas fueran tan eficientes para remediar sus metidas de pata.


mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM