La ciencia por gusto

La ciencia ciudadana

La ciencia ha sido una actividad especializada que solo puede realizar quien haya recibido entrenamiento durante años. Pero hoy vivimos en la era de internet. Las reglas están cambiando. Y el cambio perturba la paz de la torre de marfil científica… No necesariamente es malo.

Un ejemplo reciente es el caso del joven estadunidense Jack Andraka, de 16 años, quien desarrolló un método novedoso y barato para diagnosticar cáncer de páncreas. Según cuenta en entrevista en MILENIODiario, comenzó a leer en internet todo lo que pudo, para entender el problema. Autoenseñándose, se adentró en la literatura académica y logró concebir su sensor.

El logro de Andraka, un ciudadano que logra superar obstáculos para hacer una investigación e insertarse en el mundo de la ciencia académica es una muestra de cómo internet permite a los ciudadanos participar en esta empresa.

Otro ejemplo son los proyectos llamados de “ciencia ciudadana”, en los que los investigadores ponen sus datos a disposición del público general y le piden ayuda para estudiarlos. El caso emblemático es el portal Galaxy Zoo, donde más de 150 mil personas han ayudado a clasificar 50 millones de fotos de galaxias.

El lunes 12 de noviembre se presentó en México otro importante proyecto: el sitio de internet Ciencia que se Respira (www.cienciaqueserespira.org), del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

En él, los ciudadanos podremos informarnos y participar en la investigación de primera línea que ahí se realiza. Por medio de programas que pueden descargarse en el teléfono celular, podremos proporcionar valiosa información respecto a nuestra salud respiratoria, hábitos, la contaminación y otros temas, que será usada por los investigadores para producir nuevo conocimiento para mejorar la salud de los mexicanos.

Ciencia que se Respira, y otros proyectos de ciencia ciudadana (como la Agenda Ciudadana, consulta promovida recientemente por la Academia Mexicana de Ciencias), no solo ayudan a los especialistas, sino que involucran y empoderan al ciudadano para acercarse a esta disciplina, haciendo que la aprecie y disfrute.

Como dice el lema del portal del INER, “la ciencia la hacemos todos”. En el siglo XXI, esto comienza a ser realidad.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM