La ciencia por gusto

El año en que la música se jodió

En gustos se rompen géneros”, y pocos campos hay donde esto sea más cierto que en el arte. ¿Puede la ciencia ayudarnos a comprenderlo mejor?

A partir de la propuesta del etólogo Richard Dawkins, en su libro El gen egoísta, de que también las ideas —“memes” — están sujetas a evolución por selección natural, el concepto de “evolución cultural” se ha convertido en un tema serio de investigación.

Por eso es fascinante el estudio sobre la evolución de la música popular publicado el 6 de mayo en Royal Society Open Science por un equipo londinense encabezado por Matthias Mauch.

Se estudiaron archivos digitales de 17 mil canciones de la lista Hot 100 de la revista Billboard entre 1960 y 2010. Con las mismas herramientas de análisis que usan los biólogos para estudiar la evolución de organismos y clasificarlos en genealogías, Mauch investigó el timbre de las canciones (la calidad de sus sonidos) y su armonía (la sucesión de acordes de una pieza).

Entre otras cosas, concluyeron que las piezas caen naturalmente en grandes “grupos evolutivos” bien definidos (amor y easy listening; música country y rock; soul, funk y dance, y finalmente hip-hop y rap).

También que la diversidad de la música pop no ha disminuido con los años, y que ha presentado tres grandes “revoluciones”: una en 1964, con la “invasión inglesa”, en que los acordes de jazz y blues decayeron para ser sustituidos por acordes mayores, guitarras y voces estridentes. La segunda, en 1983, con la popularización de instrumentos electrónicos como sintetizadores, samplers y cajas de ritmo. Y finalmente la tercera —que es donde, en mi opinión personal, se torció la cosa— alrededor de 1991, con el auge del rap y el hip-hop, caracterizado por la falta casi total de armonía y el predominio del ritmo y la palabra.

El estudio de Mauch y sus colegas podría ser, como ellos afirman, “la base para el estudio científico del cambio musical”. Puede sonar excesivo. Pero la música, como las ideas y todos los productos culturales del ser humano, puede enfocarse como un conjunto de memes en constante evolución y competencia.

Yo no dejo de lamentar la revolución que en 1991, para mi gusto, echó a perder la mayoría de la música actual.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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