La ciencia por gusto

Robin Williams

Si algo se puede decir del recientemente fallecido actor Robin Williams es que fascinó a miles de fans con las decenas de películas que protagonizó.

El primer papel que lo hizo famoso tenía una relación indirecta con la ciencia… ficción. Fue Mork, un extraterrestre del planeta Ork, que convivía con una chica llamada Mindy. Una fabulosa comedia proto-ochentera (1978-1982).

En 1999 protagonizó una historia de ciencia ficción más seria: la adaptación (bastante mala) de El hombrebicentenario, de Isaac Asimov.

Pero es en Despertares (Awakenings, 1990), basada en el libro del magistral Oliver Sacks, donde la carrera de Williams más se acercó a la verdadera ciencia. Relata la experiencia de Sacks (Williams en el filme) con pacientes que habían pasado décadas víctimas de la encefalitis letárgica, y los inquietantes resultados que obtuvo al tratarlos con el fármaco L-dopa.

Pero mi película favorita de Williams no tiene que ver con la ciencia, sino con la poesía: La sociedad de lospoetas muertos (Dead poets society, 1989). En una de sus muchas escenas inolvidables, el nuevo profesor de literatura (Williams) hace que los alumnos lean un método “científico” para evaluar la calidad de un poema, y luego los hace arrancar la página del libro, abominando de la idea de “medir” la poesía.

Más adelante, Keating inculca en sus alumnos el ideal de aprovechar la vida al máximo (Carpe diem), pues ésta dura poco. En realidad, la cinta se trata, creo yo, del entusiasmo.

El verdadero valor de la poesía radica en su belleza y el entusiasmo que nos puede causar. Lo mismo ocurre con la ciencia. La razón por la que la mayoría de los investigadores o divulgadores científicos se dedican a crear o a comunicar la ciencia es precisamente su entusiasmo por la belleza de la imagen del mundo que nos ofrece, y el asombro, el disfrute y la inspiración que nos causa. Su auténtico valor, al igual que el de la poesía y el arte en general, es la “experiencia científica” —equivalente a la experiencia estética, pero que pasa primero por la razón— que nos ofrece.

Williams acabó con su propia vida, víctima de la depresión. Pero el mensaje con el que yo me quedo de su carrera es precisamente el entusiasmo. Lo extrañaremos.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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