La ciencia por gusto

Prensa, ciencia y rigor

El 2 de mayo la prestigiada revista The New Yorker publicó un texto de Siddartha Mukherjee, ganador del premio Pulitzer 2011 por su magnífico libro El emperador de todos los males: una biografía del cáncer.

Titulado “Iguales pero diferentes”, es un adelanto de su nuevo libro El gen: una historia íntima. Aborda uno de los temas de moda en biología: la epigenética: los mecanismos que permiten regular cómo se expresan los genes sin modificar la información del ADN.

Los cromosomas, hechos de ADN, contienen toda la información que controla la estructura y función de los seres vivos, pero esta información debe primero ser leída y “traducida” al lenguaje de las proteínas, las moléculas que llevan a cabo las funciones celulares.

Una forma de regular cómo se leen los genes es mediante proteínas llamadas factores de transcripción que se unen a un gen para “activarlo”. Éste y otros mecanismos permiten, por ejemplo, que algunas células sean musculares y otras neuronas, aunque tengan la misma información genética.

El artículo de Mukherjee hace un excesivo énfasis en dos de estos “mecanismos epigenéticos”: la alteración de las proteínas llamadas histonas, en las que se enrolla el ADN, y la metilación del ADN, que lo inactiva al añadirle un pequeño grupo químico. Las muchas críticas de expertos que recibió Mukherjee señalan que ignoró el principal mecanismo de regulación epigenética: los factores de transcripción.

La comunicación pública de la ciencia sirve a dos amos: comunicación y ciencia. Ésta exige rigor; aquella, que los temas científicos sean comprensibles y atractivos. Al tejer una trama que mezcla la historia de su madre y su tía, hermanas gemelas, y sus distintas vidas en la India y EU, con sus charlas con los expertos en epigenética que entrevistó y sus visitas a sus laboratorios, Mukherjee sucumbió a la tentación de contar una historia fascinante y hasta poética, pero poco fundamentada (llega al extremo de sugerir una herencia “epigenética”, distinta a la darwiniana).

En fin: otro ejemplo de que comunicar la ciencia y hacerla atractiva para un público amplio no es sencillo. La única forma de hacerlo decorosamente es como se camina sobre un piso resbaloso: con mucho cuidado.

mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM