La ciencia por gusto

Periodismo, salud y responsabilidad

¿Puede el periodismo sobre salud causar daño? Sin duda: al desinformar. La información que se difunde es dada por buena por los lectores, que llegan incluso a tomar decisiones que pueden afectar su salud.

¿Quién garantiza la calidad y confiabilidad de la información sobre salud? En un mundo ideal, habría periodistas especializados, con conocimientos suficientes sobre temas médicos, capaces de comprender y comunicar las noticias sin exageraciones ni distorsiones.

En el mundo real, no hay espacios para formar a tales comunicadores especializados; y cuando los hay, los periódicos y noticieros no suelen valorar la importancia de los temas médicos como para contratarlos y pagarles adecuadamente. En su lugar, suelen asignar a periodistas sin formación específica, que improvisan como mejor pueden.

Esto causa problemas. Uno es la exageración: se presentan investigaciones médicas como “excepcionales” y “novedosas”, para tratar de que los medios las publiquen como noticia. Pero, al contrario de lo que uno pensaría, esto no es tanto culpa de los reporteros, sino de las universidades e institutos de investigación.

Y es que por desgracia el periodismo en temas de ciencia y salud depende, en buena medida, de los comunicados de prensa que emiten las instituciones de investigación, normalmente redactados por comunicadores especializados en colaboración con los investigadores. Estos comunicados son tomados por los medios de comunicación como fuentes confiables, y muchas veces se reproducen textualmente.

En el sitio de internet Vox, Julia Belluz comenta una investigación publicada en el British Medical Journal que, a partir de 462 comunicados de prensa que compararon con las noticias publicadas a partir de ellos, hallaron que la exageración en las noticias de salud refleja en gran medida la de los comunicados originales.

¿Cómo solucionar esto? Se propone fomentar y mejorar la formación de periodistas especializados en salud que trabajan en los medios. Pero también de los que laboran en universidades e institutos, y de los propios científicos, pues también ellos comparten la responsabilidad de que la información que llegue a los ciudadanos sea correcta y útil.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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